martes, 14 de julio de 2020Director: Carmelo J. OjedaISSN 1885-5636
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El Majadero -19/07/2009 - Actualizada a las 19:45

Navegantes de tierra adentro

Dragonal de Salinetas (Foto TELDEACTUALIDAD)

Cuando unos reman hacia adelante y otros lo hacen hacia atrás, generalmente suele suceder dos cosas, o la barca se parte por el medio y… ¡todo el mundo al agua!, o por el contrario se queda en el mismo sitio, si las fuerzas son equiparadas, es decir ni se avanza ni se retrocede, simplemente se queda inoperante y la tripulación termina muriendo por falta de alimentos o agua.

En el mejor de los casos, puede que uno de los extremos tenga más poder o fuerza que el otro y, aunque a regañadientes por la fuerza opositora, el avance, hacia popa o proa… da lo mismo, será lento e ineficaz y, el naufragio es la única salida honrosa de la situación.

Pero este destino no nos sirve de nada cuando, por mor de estar cuatro años a la deriva, hemos estado todos a punto de morir ahogados. De poco o de casi nada nos sirve tener entre la tripulación navegantes de este tipo en nuestra barca, en la barca del municipio de Telde durante estos dos últimos años de travesía y los dos que nos quedan por superar, ya que, el crucero tiene una duración de cuatro años completos.

Todo esto viene a colación de las reiteradas situaciones que se han producido en estos dos últimos años de navegación, en los que la disparidad de criterios entre los diferentes tripulantes han dado a entender en más de una ocasión que la cosa no va bien, que no tienen claro el rumbo de navegación o que el capitán, no se entera de las decisiones adoptadas arbitrariamente por sus tripulantes o cuando no, que es partidario de un motín.

Primero se dio el caso de una teniente que protestó y protestó, que se negó a obedecer las órdenes especificadas en el cuaderno de bitácora y, fue degradada a la categoría de grumete, donde al parecer, permanece honrosamente, sofocándose de inmediato el conato de rebelión.

Posteriormente, vuelve a plantearse un nuevo revuelo por la discordancia entre dos tenientes, que no se ponen de acuerdo sobre quién, cuándo y cómo se debería limpiar la cubierta. En este punto la intervención del capitán serenó los ánimos, aunque dejó al descubierto la ausencia de normas a seguir y que debieran figurar en el cuaderno de bitácora, para evitar estos escarceos, ya que, mientras tanto la nave puede zozobrar.

Ahora, en pleno verano y también junto al mar, cuando la navegación debería ser plácida y relajante como las propias mareas chiflas, se mete un nuevo temporal soplando de babor y dos de los tenientes vuelven a discrepar sobre el rumbo a tomar, no se adoptan decisiones claras de cambiar la mesana soportando el viento de babor que puede hacer trabucar la nave en un descuido, por la falta de experiencia o conocimientos básicos de navegación de aquellos, simplemente no saben virar ni a babor ni a estribor, corriendo el riesgo de romper la vela o partir la cangreja, que en cualquiera de los dos casos inutilizaría la labores de navegación y sobrevendría el consiguiente naufragio.

Esto es algo parecido a lo que recientemente hemos leído en la prensa respecto a la elección de una parcela en la Urbanización Industrial de Salinetas, para ubicar allí las instalaciones para el desarrollo de la actividad “Dj´s de Verano”, que dicho sea de paso, no sabemos que coño quiere decir o que piensan a la hora de poner este nombre, todos estamos obligados a conocer esta palabreja modernista e importada, si somos muchos los que sabemos idiomas o si tenemos que ser más los que no nos enteremos que se autoriza una nueva zona de escándalos junto a edificaciones destinadas a residencia de vecinos para el descanso y ocio. El problema de los vecinos de Hoya del Pozo, lo han trasladado a los de Salinetas.

La gravedad del tema no la plantea tal decisión, si no que la misma se adopta sin criterio de un rumbo determinado, con lo cual se puede estar navegando a ciegas en medio de la inmensidad del Atlántico, sin dirigirse a ningún puerto. Me explicó, en la referida parcela, existe una importante colonia de la especie “Dracena draco”, es decir dragos pertenecientes a la especie propia de nuestras islas y que dicho de paso, están acogidas a una acción de especial protección por Medio Ambiente, que además es el Área de la nave que está bajo la dirección de uno de los navegantes y con el que al parecer tampoco se ha contado para ello.

Si la política municipal, en cuanto a la protección Medio Ambiental y, el trato de las especies autóctonas que corren el riesgo de extinguirse, pasa por este tipo de acciones, es ahora cuando entendemos la razón por la cual esta parcela y los dragos existentes en la misma, ofrecen un deplorable aspecto con falta de limpieza, cuidados de jardinería y riego, se han lucido y se siguen luciendo. Es la estampa que se encuentran los visitantes a la zona nada más llegar al final de la calle Américo Vespucio, es simplemente vergonzosa y dice bastante de los méritos del edil del Área de Parques y Jardines… de cuyo nombre prefiero no acordarme. Este navega remando hacia proa.

Cuando lejos de cuidar esta colonia de “Dracena draco”, se pretende autorizar una “actividad recreativa” (música y consumo de bebidas), en una parcela destinada a zona verde y además se esgrime que es una innovación en favor de la creatividad de actividades de ocio destinadas a la juventud, parece ser que se piensa que los jóvenes están avocados a oír música, bailar y acariciar una birra para pasarlo bien. Pensamos que es una valoración muy pobre de la situación y que no deja en buen lugar la consideración personal hacia la población juvenil, que seguramente aspira a otras actividades más educativas y enriquecedoras. No son bebés a los que se les pone el chupete para que dejen de lloriquear. Esta navegante rema despreocupadamente hacia popa.

En medio de todo este desaguisado, se nota bastante la ausencia de un gremio de la navegación, que no se han pronunciado al respecto como lo hacen en cualquier otro caso de igual o menor importancia y, que en este caso son los pertenecientes al Grupo Ecologista Turcón, quienes no se han hecho a la mar todavía, aunque no sabemos si es por desconocimiento de la excursión con su respectiva publicidad o porque no quieren mojarse el trasero y comerse las lapas en el restaurante de la consideración y connivencia oficial.

Por ello, salvo que sea una majadería más de las nuestras, llegamos a la conclusión de que, cuando dos reman en sentido contrario la barca se parte por la mitad o no va en ninguna dirección, aunque los marineros pertenezcan a la misma tripulación y estén bajo el mando del mismo capitán, dado que por su inexperiencia, resultan ser… navegantes de tierra adentro, que no obedecen un criterio único o comunitario, si no que, cada cual pone rumbo hacia donde le viene en gana y toma el camino que mejor le parece, sin importar los intereses o la seguridad de los pasajeros, que en este caso es la ciudadanía, sí… usted, yo y aquellos otros que están más allá de cualquier esquina.