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23/02/2021 - 11:41

El teldense Eduardo Padrón, testigo del golpe de estado en Myanmar

El joven está viviendo con incertidumbre el levantamiento militar en la antigua Birmania, donde trabaja para una organización internacional

El teldense Eduardo Padrón, testigo del golpe de estado en Myanmar
Eduardo Padrón, en Bagan / C7

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Telde.- A pesar de la situación convulsa en la que se halla Myanmar, Eduardo Padrón asegura que no tiene miedo ni tampoco siente que su integridad corra peligro. "Los extranjeros no somos el objetivo de ninguna de los dos bandos, y en el caso de enfrentamiento directo, mi organización o la embajada francesa me evacuarían inmediatamente a España", relata el teldense al que, eso sí, le preocupa el futuro de su país adoptivo.

 

Cuenta –en una información del diario Canarias7 que firma el periodista Ronald Ramírez– que quiere a este país del sudeste asiático como si fuera suyo. No en vano, le abrió sus puertas, le brindó una calurosa acogida y le ofreció un futuro laboral inimaginable en España. Desde que Eduardo Padrón llegó en 2018 a Myanmar, ha podido presenciar con satisfacción la evolución de un estado que recuperaba el tiempo perdido a la velocidad de la luz. Después de casi 60 años de dictadura, la antigua Birmania logró la ansiada libertad en 2010 y caminaba con paso firme hacia el progreso hasta que a principios de mes, el ejército puso fin al aún incipiente proceso democrático. "Es frustrante porque la situación social y política del país era estupenda. Había estabilidad en la mayor parte del territorio y la recuperación de la covid estaba siendo ejemplar", explica este graduado en relaciones internacionales.

 

Vive en Rangún, la ciudad más grande de Myanmar y capital hasta que en el 2005 fue sustituida por Naipyidó. Allí trabaja en una organización internacional y su actividad le ha permitido seguir muy de cerca el crecimiento que ha experimentado el país en los dos últimos años y medio. Vinculado a asociaciones LGBT, de defensa de los derechos humanos, reconstrucciones de paz y resolución de conflictos, y programas de inclusión y género. También ejerció como observador electoral en la elecciones generales de 2020, lo que le permitió escuchar y comprender las inquietudes y aspiraciones de políticos, activistas, civiles y resto de sectores de la sociedad birmana. "La gente es súper respetuosa y la tasa de criminalidad es bajísima. Aquí me siento más seguro que en Las Palmas o en Madrid. No hay mala idea, los birmanos son muy religiosos y han vivido prácticamente toda su vida en una dictadura tan severa que están acostumbrados a cumplir la ley de forma natural", detalla este joven natural de Playa del Hombre que, a sus 24 años, está viviendo en Myanmar la experiencia más enriquecedora de su vida.

 

Sin embargo, tras el reciente e inesperado levantamiento militar, el horizonte se llena de dudas tanto para él como para todo el país. "La situación actual es de una calma muy tensa. Hay manifestaciones continuas y el movimiento de desobediencia civil es enorme y alcanza a todas las esferas. Sin embargo, y aunque parezca increíble porque salen millones de personas a la calle, todo se está desarrollando de forma pacífica", elogia Padrón.

 

Por ello, este hijo de profesores (su padre es Juan Francisco Padrón, director del IES El Calero, y su madre, María del Cristo Hernández, profesora de inglés en el IES Lomo de la Herradura), más que inseguridad, lo que siente es pena por el retroceso al que se dirige un país que le ha dado un futuro y donde es feliz, pero cuyos firmes pasos hacia el progreso se han visto truncados por lo mismo que hace 70 años: la avidez de poder del que porta las armas.

 

Fuente: Canarias7 / Texto: Ronald Ramírez Alemán.

 

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