"Con la que está cayendo, si llegamos a bajar al Santo Cristo se lo comen"

El párroco de la basílica de San Juan desvela la tristeza de los feligreses por la austeridad de unas fiesta que ayer vivió su día grande sin la procesión

El párrroco José María Cabrera, anoche durante la misa en honor del Santo Cristo de Telde/Antonio Alí.

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Ni bajada del Cristo el pasado sábado, ni procesión ayer, ni ningún acto multitudinario el próximo 22, fecha en la que la imagen debía volver al altar tras 10 días de acercamiento a los feligreses. Igual que con el resto de fiestas del país, las del Santo Cristo de Telde han tenido que vivirse este año con austeridad para evitar empeorar unos datos en cuanto a contagios que ya causan alarma en la ciudad.

 

«La gente ha seguido viniendo estos días a la iglesia y la devoción no ha disminuido, pero el sentimiento de tristeza y resignación que hay entre los feligreses es inevitable», relata José María Cabrera, el párroco de la basílica de San Juan, en un reportaje de Ronal Ramírez  que publica Canarias7.

 

Este año más que nunca los devotos necesitaban el empujoncito del Santo Cristo para recibir fuerzas y esperanzas en estos tiempos tan oscuros, pero han tenido que conformarse con rezarle desde la distancia. «Con la que está cayendo, si llegamos a bajar al Cristo se lo comen», asegura el cura, fiel conocedor del sentimiento general por las confesiones de sus fieles.

 

«Al final, el pueblo canario es de contacto, de piel. Necesita ver y tocar. Somos muy afectivos y todo esto nos cuesta mucho», razona Cabrera, quien aún así desvela que la esperanza no está perdida entre los vecinos. «La gente dice que el próximo año bajaremos al Santo Cristo. Pero ahora lo que toca es cuidarnos. Estamos todos ansiosos esperando la vacuna, pero ya ha llegado. Higiene de manos, mascarilla y distancia social, esa es nuestra vacuna de momento, y el que no se la ponga será víctima de la enfermedad», determina.

 

Estas medidas han de cumplirse a raja tabla dentro del templo de San Juan, y los fieles están siendo ejemplares. «La gente es excepcional. Cumple con todo lo que se le dice, es muy respetuosa y los mayores preguntan mucho para no hacer nada que no se pueda», detalla con satisfacción el párroco.

 

Con las nuevas normas y el aforo reducido se celebraron ayer, en lugar de la tradicional procesión, cuatro misas. Tres por la mañana y la eucaristía presidida por el reverendo Francisco Cases Andreu, administrador apostólico de la Diócesis de Canarias, por la tarde. «Se echaron de menos las malagueñas que se le cantan a la imagen en la procesión, pero el Santo Cristo nos va a seguir cuidando», concluye un José Miguel Pérez que alienta a mantener la fe a pesar de las circunstancias.

 

Reportaje gráfico de la misa por la festividad del Santo Cristo

 

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