08/02/2019 - 19:01

Salude, que no le cobran

El periodista teldense Gaumet Florido reflexiona sobre la sociedad y el respeto

Salude, que no le cobran
Gaumet Florido (Foto TA)

GAUMET FLORIDO

Una compañera de trabajo dio un mal paso días atrás en una calle de la capital grancanaria, cómo no, por culpa de unas losetas que estaban levantadas, y acabó tirada en el suelo, quejándose de lo que, según me contó días más tarde, había sido un esguince de tobillo.

 

Calcula que estuvo dos minutos tendida en el suelo, calibrando los daños, pero, con todo, lo que más le dolió fue que nadie, absolutamente nadie, se interesó por ella. Vieron el golpe unos guiris, y nada. Una pareja se cambió de acera al verla, y tampoco. Y, por último, otro señor tuvo el cuajo de pasar a su lado, y la esquivó. Me pareció tremendo.

 

Quise rescatar su historia porque entiendo que refleja muy bien cuánto de insensibilidad hay en una sociedad como la nuestra, cada vez más deshumanizada. ¿Fue una excepción? Me temo que no. Yo creo que es una tendencia. Vamos a más. El otro día circulaba con el coche por las callejuelas de mi barrio y, de repente, observo que el vehículo que me precede se queda plantado en el stop pese a que no había coches a la vista que le impidieran seguir. Aguanto un poco. Con paciencia. Al fin y al cabo, esto es Canarias, me digo.

 

Pero me fijo un poco y observo que el buen señor anda wasapeando con el móvil. Y no es que se paró por despiste, porque no me había visto y quiso tentar a la suerte con la Guardia Civil. Simplemente entendió que yo tenía margen por donde adelantarle, aunque fuera por el carril contrario, y plantó el huevo. Como cuando el perro se dispone a defecar en medio de un carril porque no sabe que vienen coches. Donde tuvo ganas, allí se quedó. Le pité y ni se inmutó. Ancha es Castilla.

 

Otro buen día, domingo, una señora muy bien puesta iba camino de misa. Andaba registrando su bolso con denuedo. Se saca un caramelo, lo desenvuelve y con displicencia lo deja caer al suelo. Me sacó tanto de quicio que no pude evitar advertírselo: señora, creo que se le cayó un papel. Y me responde, eso sí, algo ruborizada. Ay mi niño, como ya está sucia la plaza, tampoco se va a notar tanto. Y tan pancha. Filosofía de barra de bar.

 

Otras veces me topo con familias enteras, y esto no es una exageración, ocupando y caminando en mitad de la calle pese a las aceras que tienen por ambos lados. Te sienten detrás y no te creas que se dan prisa. Toca esperar, no vaya a ser que protestes y te regalen un morao.

 

En fin, está visto que esta sociedad metió la pata cuando dejó en manos de las familias la transmisión de las más básicas normas de convivencia. Vengo tiempo planteando la necesidad de que el Estado y las autonomías recuperen esa misión y la metan en el currículum educativo. Me da igual cómo llamen la asignatura, si Educación para la ciudadanía, o Salude, que no le cobran. Pero este rumbo hay que corregirlo. Si no, acabaremos a palo limpio.

 

Gaumet Florido es periodista y redactor del diario Canarias7 en Telde.

 

Comentarios

  • Tere
    09/02/2019 - 15:40

    Totalmente de acuerdo, trabajo en centro educativo y trato de inculcar a los menores que saluden cuando vienen a recogerlos, por algo hay que empezar.

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  • Antonio José Melián
    09/02/2019 - 10:05

    Cuando llegas a un lugar y dices los buenos días y la mayoría no te lo contestan. Hay algo que me molesta y es cuando llegas a una tienda o gran superficie que las trabajadoras te tutean sin conocerte de nada ,¿no hay nadie en esa que les digan que a las personas hay que tratarlas con respeto?

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  • Antonio José Melián
    09/02/2019 - 09:57

    Compañero Gaumet, las buenas costumbres casi se han perdido o incluso se saltan las normas de circulación y respeto ,en los pasos de peatones que no tienen semáforos ya no te paran para que pases , en los que tienen semáforos pasamos en rojo para nosotros los peatones sin fijarnos si hay niños .

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  • Manuel
    08/02/2019 - 22:27

    La situación es crítica, pero es la realidad. Si tienen oportunidad pasen una noche por la trasera de Ikea en la zona C. La Mareta y comprueben con sus propios ojos como los usuarios de los establecimientos de Comida rápida dejan sus restos en la calle sin ningún tipo de pudor. Muy bien Gaumet.

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  • Un teldense
    08/02/2019 - 20:06

    Totalmente de acuerdo. Trabajo en un centro educativo y les puedo contar que los niños vienen con una malcriadez que me está asustando. No dicen frase sin palabrota. Se llaman por palabras muy agresivas. Uno me dijo "Este tío es subnormal" y la madre me dijo que eso es un insulto. Futuro peligroso

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  • Antonio Ortega
    08/02/2019 - 19:39

    Con la cruda y triste realidad nos hemos topado apreciado Gaumet. El incivismo, la anarquía y el desprecio a la ciudad en la que habitan, es un síntoma más de la decadencia de la Democracia, vergonzosamente convertida en libertinaje.

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