13/07/2019 - 21:27

En situación expectante

TA ofrece una nueva reflexión del activista social y exconcejal socialista Gregorio Viera

En situación expectante
Gregorio Viera (Foto TA)

GREGORIO VIERA

Expectante es esa situación donde distintas personas esperan observando con interés y curiosidad lo que pasa. En política, pasa cuando se está expectante hasta que salgan los resultados; no solo por ellos, sino también por las distintas posibilidades que se abre para determinados sujetos que deambulan por la política, más por el puesto que puede ocupar que por el interés de mejorar la vida de sus vecinos y vecinas.

 

Aún los pactos no están del todo cerrados y algunos se hacen de rogar más de lo habitual; es política, pero que más pronto que tarde cuajarán en acuerdos que minimice las reticencias del principio. Hay en política una legión de asesores, que esperan su turno para ocupar los asientos vacíos, aún calientes, que dejan otros.

 

En los últimos días, algunos personajes se dejan ver más de lo habitual y son los que no entienden la política desde la trastienda como estamos miles y miles de militantes y simpatizantes, que hacemos posible desde una construcción callada y un trabajo de hormiguita, que los proyectos partidarios alcancen al mayor número de personas posibles; también influye, sobre todo en los pueblos, el conocimiento de la persona, aunque en Telde en las últimas elecciones, ese conocimiento de la persona no ayudó a alguno de los candidatos que se presentaron con marca propia.

 

Hablo de esas personas, expectantes, que aguardan a que se les invoque para ofrecerles un lugar privilegiado donde seguir sus inquietas posaderas, que alardean más de sus contactos que de sus conocimientos. No importa donde sea, para lo que sea, lo importantes es que se acuerden y le ofrezcan algo acorde a sus necesidades personales. Una vez, de esto hace ya muchos años, algunas personas integradas en nuestro partido, provenientes de otra formación ya desaparecida, traían bajo el brazo su acta de diputado, con el paso del tiempo y su integración en la nueva formación que le amparaba, consiguió al menos una de ellas, un puesto en la dirección del partido y a cada paso más frustrante para quienes soportábamos sus devaneos, nos preguntábamos que teníamos que callar para que este sujeto, siguiera actuando a sus anchas poniendo en riesgo todo el trabajo desarrollado.

 

Este es un simple ejemplo de otros tantos que mucha gente que militamos en partidos conocemos. Que nos frustra al comprobar que en esas ocasiones, más de las que se debería, se ofrecen expectativas a personas que están expectantes políticamente hablando y, que lo único que ha hecho a lo largo de su vida, es su capacidad de ofrecer los apoyos necesarios en los momentos que alguien los necesita, o sea los votos. Es una pena que no seamos capaces de discernir que lo que no sirve, no sirve sin darle más vueltas, pero en política lo de dicho en otras reflexiones, dos más dos no siempre son cuatro. Tenemos la virtud de camuflar a los gorrones en la política, que no dejan de ser esos o esas que están expectantes, sobre todo, cuando se producen cambios que les puede afectar satisfactoriamente para su ego.

 

Me produce sonrojo cuando reconocen o, terceros le reconocen como personas del partido, o cercanas al partido que están a la espera de ser llamadas para ocupar un puesto sin más mérito que el pertenecer a un club donde su mayor logro ha sido la de estar toda la vida apoyando al proyecto.

 

Pero además es que se lo creen y creen en la obligación de ofrecerles un lugar privilegiado a costa de sus servicios al partido, en algunos casos los llamamos pega carteles, en otros, son esos que tienen la suerte de estar donde están, no por mérito personal, sino por el trabajo de tantos y tantas, día tras día para llegar hasta ahí. Nunca me han gustado los puestos a dedo, creo en los principios de igualdad, mérito y capacidad, es ahí donde debemos marcar la línea, no hay deudas para ocupar un puesto, hay capacidad contrastada, merito suficiente y sobre todo generosidad en la gestión de los publico.

 

En estos casos, no me gustan las personas que están en situación expectante, gorrones políticos, porque su inmovilismo determina su nula acción, porque su espera denota falta de compromiso, porque su actitud pasiva a verlas venir, es sinónimo de su cuestionable gestión, no me gustan, porque quitan ganas, compromiso, capacidad, a quienes si la tienen y que por no tener padrino o madrina se quedan haciendo banquillo…

 

Con la pluma del Faycán.

 

Gregorio Viera Vega es activista social y exconcejal socialista en Telde.

 

Comentarios

  • Alejandro González
    14/07/2019 - 12:37

    Sr. Viera. Esas formas que se justifican, por la confianza que el elegido se merece, es historia que hace ya mucho años, un viejo socialista, gran amigo y benefactor, en época, para mí difícil, me dijo: Alex te buscaré trabajo, pero no en el partido, estás bien formado y alguna puerta se abrirá, L@s mejores del partido, no los cogen, por el temor de que les hagan sombra La Formación es un lastre.

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