23/02/2020 - 17:32

Caos y desconcierto en Gando

Horas duras las que están sufrido cientos de pasajeros en el aeropuerto de Gran Canaria

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Horas duras las que están sufrido cientos de pasajeros en el aeropuerto de Gran Canaria. El temporal de viento y calima ha provocado retrasos y cancelaciones a mansalva y, aunque este domingo parecía que Gando volvería a la normalidad, el optimismo duró hasta el mediodía, cuando se decretó el cierre del espacio aéreo y las operaciones volvieron a suspenderse.

 

Las consecuencias del fenómeno fueron palpables durante todo el día. Largas colas para facturar, puntos de información repletos de afectados, esquinas ocupadas por sacos de dormir y tensión por las vicisitudes de cada perjudicado. Porque las compañías y el personal aeroportuario se han visto superados por las circunstancias. No han tenido respuesta ante los centenares de damnificados y solo unos pocos han podido obtener soluciones en forma de alojamiento alternativo, comida y bebida, según detalla Ronald Ramírez en una información publicada por Canarias7.

 

Gloria del Carpio aún no se lo creía. Esta peruana residente en Madrid vino a pasar unos días de vacaciones a Gran Canaria junto a su familia y no daba crédito a la tormenta de arena que asoló a la isla. «Al principio nos pareció divertido y no sacábamos fotos, pero poco a poco empezamos a preocuparnos por nuestro vuelo», relata la joven. Porque aunque su itinerario constaba de un único sencillo vuelo a Madrid, el resto de sus familiares sí que pagaron un alto precio por la cancelación de sus viajes.

 

«Van a distintos puntos de latinoamérica, pero todos han perdido sus conexiones», explica Gloria. Y es que la calima no les dejó partir el sábado por la tarde, tal y como estaba previsto. Tuvieron que pasar la noche en el aeropuerto y aunque asegura que Ryanair, la compañía con la que volaban hasta la capital, hizo lo que pudo para que estuviesen cómodos, no pudieron cumplir sus promesas.

 

«Dijeron que nos pagarían el alojamiento y nos darían de cenar», pero la demanda era bestial y al final tuvieron que conformarse con dormir en el suelo, usar las maletas como almohadas y abrigarse con sus chaquetas.

 

Una imagen que comenzó la noche del sábado, pero que continúo siendo la fotografía general ayer. Gente desesperada amontonada delante de las pantallas de información, y las cafeterías con las reservas de comida y bebida casi agotadas. «Prefiero perder un día de mi vida que correr el riesgo de coger un vuelo sin todas las garantías, pero seguramente se podrían haber hecho mejor las cosas porque la incertidumbre es constante. Nos sentimos abandonados», sostiene Del Carpio.

 

Denise Cosma y su pareja, en cambio, salvaron la situación algo mejor. Una vez que les comunicaron la cancelación de su vuelo del sábado, decidieron volver a Puerto Rico, donde estaban hospedados, y pasar allí la noche. «Las colas para reclamar eran larguísimas y la gente estaba muy alterada, preferimos no pelear», explica esta italiana que también ha perdido su transbordo a Brescia. Ayer tampoco pudieron volar, por lo que su novio no podrá acudir hoy a sus labores profesionales y a ella no le dará tiempo de presentarse en dos entrevistas de trabajo programadas para este lunes.

 

«Nos hemos encontrado con personas muy asustadas por este tiempo y con la incógnita de no saber cuando podrán regresar a sus casas», desvela Denise, evidenciando el sentir general de unos pasajeros de Gando que están viviendo unas vacaciones infernales por el polvo, la tierra y la escasa respuesta de las compañías.

 

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