03/07/2019 - 17:28

Dieciocho nacionalidades confluyen en Maspalomas en "Totem"

Cuarenta y ocho artistas forman parte del espectáculo que se representará en Meloneras bajo la gran carpa blanca del Circo del Sol

Dieciocho nacionalidades confluyen en Maspalomas en
El nuevo espectáculo del Circo del Sol se estrena este sábado, con una función previa para invitados el viernes (Foto Efe / Ángel Medina G.)

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Maspalomas.- Cuarenta y ocho artistas de 18 nacionalidades diferentes preparan estos días los últimos detalles de Totem, el espectáculo que el Circo del Sol va a mostrar en su gran carpa blanca durante todo el verano en Maspalomas, cuya primera función tendrá lugar el viernes.

 

"Totem es un show con mucha magia", que hace un repaso por la evolución del hombre, explica a Efe Massimo Medina, la cuarta generación de una familia italiana de artistas circenses y que trabaja desde hace diez años con la compañía canadiense haciendo un número de patines con su mujer Denisse García-Sorta.

 

Para Massimo, que ha estado involucrado en "Totem" desde su creación, este espectáculo del Circo del Sol es "más grande" que otros anteriores y "muy bonito, porque envuelve mucha naciones y culturas". "Es algo que se ve y se nota en el show", enfatiza.

 

El Circo del Sol abre su carpa este viernes en la zona turística de Meloneras en una función para invitados y el sábado, con el estreno para el público en general. Y su propósito es seguir representado Totem en la isla hasta el final del verano, el 22 de septiembre.

 

Debido a lo inminente de estreno, el equipo completo del Circo del Sol -unas 120 personas entre las que se incluyen los casi cincuenta artistas- ultima contrarreloj todos los detalles.

 

Los artistas de Totem deben entrenar varias horas al día, para lo que cuentan con varios espacios habilitados para ello, y el resto del equipo se ocupa de que todo lo relativo a escenarios, música, iluminación y seguridad funcione de manera adecuada.

 

La pareja formada por Denisse y Massimo ofrecerá al público un número de patinaje muy arriesgado sobre un gran tambor

 

Ellos dos se conocieron en un circo hace más de dos décadas -en el del padre de Massimo- y ahora tienen una hija en común de doce años que generalmente les acompaña en su periplo con el Circo del Sol y que entrena contorsionismo.

 

En la actualidad, la pequeña vive en Alfaz del Pi (Alicante), porque "necesita relacionarse con otros niños de su edad", pero "sigue entrenando y estudiando y, después, podrá decidir lo que quiere", explican sus padres, que recalcan que la niña lleva el circo "en la sangre".

 

Mientras se pone todo a punto todo para el estreno, los artistas ensayan sus números durante varias horas al día y se esfuerzan en mantenerse en forma, en un recinto que tiene todo lo necesario para ello, como un pequeño gimnasio en el que acróbatas, contorsionistas y otros artistas se preparan.

 

El hecho de compartir trabajo con personas procedentes de una veintena de países, con culturas "muy diferentes unas de otras", hace que se mezclen "como una familia", asegura Denisse.

 

La patinadora de Totem insiste en que, como en toda gran familia, "se comparten muchas cosas buenas y también muchas malas", pero "lo bueno" es que entre todos se dan "soporte".

 

Su pareja y ella defienden que el circo es su vida, aunque saben que su vida profesional "es muy corta" y que algún día deberán parar, porque el cuerpo ya no podrá realizar el mismo esfuerzo. Pero aún les queda "mucho tiempo" para eso, enfatizan. "Yo nací en el circo y espero morir en el circo", dice Massimo.

 

El nuevo y ambicioso espectáculo del Circo del Sol "es la evolución según Darwin", reseña Luis Moya, un artista procedente de Barcelona que lleva un año trabajando para la compañía de circo canadiense y que, a diferencia de la pareja italiana, no procede de una familia circense, sino de practicar gimnasia acrobática.

 

"Cuando me retiré de la gimnasia pensé qué hacer para seguir involucrado en este mundo, empecé a probar los espectáculos y los escenarios y poco a poco me fui enamorando", cuenta a Efe Moya, quien dice haberse adaptado bien al frenético ritmo de vida de los circos, que están siempre recorriendo el mundo.

 

"Me encanta viajar y me encanta mi trabajo. Lo amo. Me parece un privilegio poder conocer mundo y, además, con algo que te apasiona. Es perfecto para mí", asegura el joven barcelonés. EFE

 

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