13/07/2018 - 15:58

Perico Cruz: "Me gustaría que me recuerden como a un buen jefe"

El dueño del mítico Casa Perico se despide para siempre de su clientela

Perico Cruz:
Perico Cruz con empleados de su negocio (Foto TA).

TELDEACTUALIDAD
Telde.- La historia de las últimas décadas de la playa de Melenara probablemente no se entienda sin mencionar a Pedro Cruz Socorro, abnegado y polifacético empresario al que todo el mundo en Telde y parte de Gran Canaria conoce por ser el dueño del mítico restaurante Casa Perico, negocio al que da nombre y que el próximo 29 de julio, domingo, apagará los fogones para siempre, después de 32 años al pie del cañón.

 

A Perico, que el próximo mes de agosto cumplirá la edad de 79 años, le ha llegado la hora de jubilarse del todo. Oficialmente lo hizo en 2009, pero hasta ahora ha seguido al frente de este popular restaurante de la calle Luis Morote de Melenara. Un local que abrió sus puertas por primera vez el 5 de enero de 1986, hace la friolera de 32 años, pero que desde tres años antes ya funcionaba como bar.

 

Su clientela podrá apurar hasta finales de mes para degustar por última vez sus suculentos platos elaborados a base de pescados, mariscos, arroces, caldos y otros manjares de cuchara. Aunque no será fácil, porque después de que ayer anunciara que echa el cierre de manera definitiva las reservas se han multiplicado.

 

Perico, que este viernes mantenía un encuentro con TELDEACTUALIDAD, se mostraba nostálgico aunque orgulloso por la fama y el cariño que se ha granjeado en todo este tiempo.

 

Con gran regocijo, relata que Casa Perico vivió su época dorada en la década de los 90, cuando aún la playa de Melenara no era lo que hoy en día. Precursor de la hostelería en este enclave de la costa teldense, el restaurante llegó a contar con 27 empleados y capacidad para servir a 300 comensales. Y por él han pasado todo tipo de famosos, figuras de la jet set y personas relevantes del mundo de la política o de los negocios.

 

Tras la crisis económica, Perico Cruz tuvo que tomar la determinación de reducir la plantilla hasta los 10 trabajadores actuales –algunos de ellos, como Juan Carlos o Carmen, llevan más de 20 años con él– y cerrar varios de sus comedores, rebajando también el aforo hasta los 140 clientes. 

 

Los últimos cuatro años han sido especialmente difíciles, con pérdidas económicas que el empresario ha tenido que asumir de su propio bolsillo. Llevaba sopesando la idea de echar el cierre desde hace algún tiempo, y dado que ninguno de sus cinco hijos quiere tomar el relevo, ha considerado que ya llegado el momento oportuno. Una decisión, asegura, que le ha costado muchas noches de desvelo. Sus trabajadores lo han entendido, incluso alguno ya le había aconsejado que cerrara al jubilarse.

 

“Tenemos una clientela fija de menú, pero el restaurante no puede mantenerse solo con eso. La gente ahora quiere fumarse un cigarro y tomarse una copa en una terraza al aire libre, pero nosotros –por las particularidades del local– no podemos ofrecérselos”, comentaba este mediodía Perico.

 

"Me gustaría que me recuerden como a un buen jefe"
A Perico, le gustaría que sus empleados le recuerden como a un buen jefe. Y va camino de ello. En todos estos años no ha recibido una sola denuncia por parte de ninguno de sus empleados. Y ahora una de las mayores preocupaciones que rondan su cabeza es la de desprenderse de todas sus propiedades, incluido el inmueble de 342 metros cuadrado de da cobijo al restaurante, para poder liquidar a la plantilla.

 

Un nómada que roza los 80 años
A sus casi 79 años, Perico también venderá su casa de Valsequillo y probablemente se mudará a la capital, a la zona de Las Canteras o La Isleta, de donde procedía su esposa, fallecida hace unos años. Aunque lo tiene claro; nada de comprar, quiere vivir de de alquiler.

 

Y que después de poner el punto y final a la etapa más importante de su vida, por fin le llega el turno de disfrutar y vivir sin ataduras. Si algún día se cansara de Las Palmas de Gran Canaria, pues cogería sus bártulos y volvería a empezar de cero en otro lado. “Ahora toca relajarme. Vender y si me queda algo no tirarlo y repartir también entre la familia”, afirma ilusionado.

 

Trabajador infatigable 

La vida de Perico Cruz se puede resumir con una frase: trabajo y más trabajo. De hecho, en el año 2008 el Gobierno de España le entregó la Medalla de Oro al Mérito al Trabajo.

 

Y es que Perico empezó a trabajar a la pronta edad de 10 años. Y desde entonces, en estos 68 años no ha parado. A finales de los años 40 se inició como recadero en la finca de La Higuera Canaria. Y luego se empleó en los tomateros y plataneras, como repartidor de agua, vendedor ambulante y cobrador de autobús.

 

Su verdadera profesión, la de la soldadura y montajes metálicos, la aprendió en la antigua fábrica de Cinsa, en Salinetas, allá por el año 1955. Luego pasó a Tisa, en Cruz de La Gallina, construyendo tetrápodos para la Avenida Marítima; y a una empresa en San Bartolomé de Tirajana que se dedicaba a las casas prefabricadas. Ya en 1981 cruzó el charco para irse a Venezuela como encargado en el montaje de una fábrica, una experiencia que duró tan solo seis meses y tras la que regresó a su Isla natal, donde unos años después abrió el que sería el negocio de su vida, Casa Perico.

 

“Yo vengo de una generación de mucho sacrificio. Dormía con cuatro hermanos en una misma cama. Y ahora cada uno de mis hijos vive en una casa”, evocaba Pedro Cruz.

 

Comentarios

  • Pepe Báez
    14/07/2018 - 22:22

    Enhorabuena por tu reconocida trayectoria y por tus éxitos. Feliz jubilación. Un abrazo.

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  • Juanma
    14/07/2018 - 21:48

    Los mejores calamares de Gran Canaria

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  • Jose A. Melian Naranjo
    13/07/2018 - 21:39

    Buenas noches familia Casa Perico, solamente manda un abrazo a mi amigo Perico y todos sus empleados por ser un punto de referencia en Telde, que la vida le vaya bonito a todos, un abrazo.

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  • Juan José Sánchez Martin
    13/07/2018 - 17:39

    Pedro en el momento de tu retirada definitiva quiero darte un fuerte abrazo y mostrarte mi más sincero reconocimiento por esa trayectoria de incansable luchador en el terrero de la vida. A la vez que reiterarte mi más sincera amistad y la de mi esposa, recordando los buenos momentos compartidoS.

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