24/09/2018 - 06:58

Un legado documental sin mucha suerte en Telde

Una investigadora clama en el desierto por documentos de valor histórico hallados en una finca abandonada y en ruinas de San Antonio que es del Ayuntamiento desde 1994

Un legado documental sin mucha suerte en Telde
Luz Marina Delgado se ha dedicado de forma altruista a rescatar el legado del abogado Felipe de la Nuez (Foto C7)

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Una investigadora clama en el desierto por documentos de valor histórico hallados en una finca abandonada y en ruinas que es del Ayuntamiento desde 1994. Pertenecieron a un ilustre abogado, Felipe de la Nuez, que vivió entre los siglos XIX y XX. Parte del archivo sigue allí tirado. Lo poco rescatado lo trata y lo limpia ella, sin ayuda ni recursos.

 

Juan de León y Castillo fue el ingeniero que diseñó el Puerto de la Luz. Ahí es nada. Su memoria, su legado y sus proyectos son un patrimonio de toda Gran Canaria, son piezas de museo. Menos en Telde. Un plano, firmado de su puño y letra, de la carretera del norte (San Andrés) y realizado en 1903 estuvo expuesto durante lustros al polvo, las ratas, los excrementos de las palomas, la lluvia o los incendios. Por suerte hoy está a buen recaudo.

 

Formaba parte del archivo personal de Felipe de la Nuez, un ilustre abogado de Las Palmas, que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX y que pasaba sus veranos en una entonces preciosa finca de Telde, las Tres Suertes, en San Antonio. Desde 1994 es del Ayuntamiento tras un convenio urbanístico y hoy está abandonada, en ruinas, pero dentro conservaba y conserva, aunque en muy mal estado, toda esa riqueza documental.

 

Una parte, solo una parte, ha podido ser rescatada. Entre lo salvado, por ejemplo, está la correspondencia que mantuvo este letrado con el diputado a las Cortes por Las Palmas, Leopoldo Matos Massieu, amigo suyo, o las concesiones de permisos de asfaltado de carreteras como la que unía San Lorenzo y Tamaraceite, o papeles de cuentas de Felipe y Eduardo Millares Sall, familia del pintor Manolo Millares.

 

Pero otra parte de la documentación sigue tirada, ninguneada, despreciada, pasto de vándalos, olvido y desprecio. A nadie le importa. Mejor dicho, a ninguna institución le importa. Solo a una entusiasta investigadora, Luz Marina Delgado Hernández, que de forma altruista lleva meses luchando por que alguien apueste por salvarla. Ya la dio a conocer en el I Congreso Internacional Herencia Cultural y Archivos de Familia en la Macaronesia, celebrado en el Archivo Provincial de Tenerife en mayo pasado.

 

Hallazgo inesperado

Su hallazgo fue inesperado, en 2015. Esta historiadora lo descubrió por sorpresa en sus visitas a la casona de la finca porque a ella dedicó su trabajo de máster. Diseñó un proyecto de intervención y puesta en valor del enclave que, por cierto, presentó a la administración pública y también cayó en saco roto. Pero eso es harina de otro costal. Lo cierto es que fue entonces cuando se dio cuenta del valor de aquel archivo y empezó su pelea. Estaba en una pequeña estancia de unos 3 por 3 metros. La pila de documentos ocupaba 40 centímetros desde el suelo. Medio quemados.

 

Solo le hicieron caso una vez. Logró al menos que el Ayuntamiento sacara de allí los documentos más a la vista. Fue en 2015. Se hizo de aquella manera, sin rigor, a palazos y metidos en cajas de cartón, pero se hizo, y están depositados en el Archivo Histórico Municipal.

 

Sin ayudas ni remuneración, esta historiadora los ha ido librando del polvo, del barro y de las heces de la mano de espatulinas, brochas y pinceles, y los ha ido archivando en legajos. Con todo, no basta. Falta tratarlos, clasificarlos y estudiarlos. Y el problema es que quedan muchos más, en el suelo de una habitación, bajo los escombros caídos durante el incendio que devastó la biblioteca de madera de Felipe de la Nuez.

 

Por suerte, entre lo conservado hay muchas denuncias judiciales, entre otras, una relacionada con los herederos del empresario Juan Rodríguez González (uno de los más importantes de la historia de Canarias), un reguero de recibos que dan cuenta de la actividad económica de la época, un esbozo de árbol genealógico de su familia, cartas con el Gobernador, con el jefe de Prisiones de Madrid... Un testimonio único de una época custodiado por una voluntaria. Bendita voluntaria.


Fuente: Texto de Gaumet Florido/C7

 

Comentarios

  • Faycan
    24/09/2018 - 10:59

    Otro dato más del interés cultural y van...

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    0
  • Faycan
    24/09/2018 - 10:59

    Otro dato más del interés cultural y van...

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