12/06/2018 - 20:51

Gónzalez Ruano propone un "viaje libre y salvaje" por las Islas Canarias

El escritor y antropólogo medioambiental presentó esta noche su último libro en Telde

Gónzalez Ruano propone un
La presentación tuvo lugar esta noche en la Casa-Museo León y Castillo (Foto TA)

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Con el también ecologista Álvaro Monzón como presentador, el escritor y antropólogo medioambiental taldense José Luiz González Ruano dio a conocer esta noche en la Casa-Museo León y Castillo su último libro El archipiélago nómada: un viaje libre y salvaje por las Islas Canarias.

 

En la obra, el autor guía a lectores por un largo camino a través de la escritura, en busca de la belleza natural y de la creatividad, que nos descubre parajes y relatos insólitos y que nos deja, al mismo tiempo, un discurso necesario de filosofía viva y una interesante experiencia de activismo literario.

 

El acto llamó la atención de un grupo de personas entre las que se encontraban el maestro jubilado y también medioambientalista José Manuel Espiño y la concejala Guadalupe Santana, de Más por Telde.

 

Un viaje geopoético por las Islas Canarias

Crónica de Jesús Ruiz Mesa

Leer un libro de viajes siempre resulta de lo más gratificante en cuanto la imaginación, paralela a la lectura, va descifrando a través de sus páginas los mundos, paisajes, pueblos, gentes, territorios, continentes, mares y cielos que el escritor ha plasmado en cada uno de sus capítulos, y de la mano nos lleva por los caminos que en un determinado tiempo, espacio, él mismo en base a su experiencia o en su imaginario, nos describe en el concreto espacio de un libro, desde la introducción hasta la más íntima línea de su periplo, y epílogo, una aventura, un viaje, el viaje.

 

José Luis González Ruano veterano en estas lides por ambos sentidos, el de eterno viajero, y consumado escritor, que desvive su saber, experto en transcribir las emociones del camino, las andanzas por senderos para no sólo mirar, sino observar detenida y calladamente, las innumerables “cosas bonitas” que como él mismo dice: desde la madrugada hasta el ocaso podemos observar, pensar y disfrutar para descubrir nuestro entorno y el que cambiando de paisaje nos internamos en otros diferentes”.

 

En esta edición, la recientemente presentada “El archipiélago nómada. Un viaje libre y salvaje por las Islas Canarias” en Las Palmas de Gran Canaria, y la tarde del martes 12 de junio en la Casa Museo León y Castillo de Telde, interviene el escritor medioambiental y ecologista integrante de Turcón, Álvaro Monzón Santana que expone: “El archipiélago nómada en un viaje libre y salvaje por las Islas Canarias, que podemos intuir, no trata de una descripción de una guía de turismo al uso. José Luis profundiza en aquellos lugares buscando la intrahistoria de las islas, de los pequeños hábitats que va descubriendo a través de su publicación. Siempre digo, que una de las características de la escritura de José Luis es la prosa poética, alejándose de tecnicismos, buscando un lenguaje cargado de recursos que cautivan al lector sobre todos a los amantes de la naturaleza”.

 

José Luis González expresa el agradecimiento de la presencia del público, a la Casa Museo León y Castillo y a Álvaro Monzón: “Esta criatura nueva que tenemos en las manos, en la imaginación de unas islas en el océano, con sus islotes, roques, alguna isla más o menos inaccesible o inexistente que también las hay, e incluso, algunas islas que están próximas que pueden ser del mismo lugar, pero que quizás no lo sean, islas salvajes, y la posibilidad de alguna otra isla oculta, latente, que pueda aparecer o emerger del océano en cualquier momento, este es el escenario en el que yo me he encontrado para encontrar, para decidir escribir sobre estas islas.

 

Este libro se gesta cuando estoy visitando otras islas del Atlántico norte y me doy cuenta de que existen una serie de "similitudes", por mi preocupación antropológica ha sido siempre la insularidad, me doy cuenta de que existen coincidencias que me remiten a la posibilidad de hacer ese recorrido por el Archipiélago Canario, pero además, creando un determinado movimiento propio del trascurso del tiempo, para descubrirlas de otra manera.

 

Realmente el libro es una intención de pensar las islas por el lado salvaje. Con esto he querido rescatar una forma de viajar que nos aleje un poco de aquellos lugares que pueden resultar iconos o referentes claros y que nos acerquen a lugares que a veces pensamos que no existen. Esos lugares que fueron habitados con el respeto de la vinculación al medio que los hacían participar del paisaje de otra forma.

 

He tenido la posibilidad de descubrir paisajes y tradiciones, y acontecimientos que han trascurrido a lo largo en el tiempo y a la vez descubrirme a mí mismo en esos entornos. Este ha sido un viaje que me ha devuelto a un archipiélago del que nunca me marché, al que frecuento de una manera aislada, pero que me permitió integrarlo como en un viaje único desde Alegranza, isla dentro de las islas menores, que pasa desapercibida, olvidada, donde tienen lugares acontecimientos my interesantes desde el punto de vista de la naturaleza, y a su vez que estuvo en su momento habitada. Incluso en la isla de Montaña Clara, que son mayoritariamente de propiedad privada, incluso ambas islas se han puesto en venta. No obstante, esos lugares del Archipiélago Chinijo, también forman parte de nuestra identidad natural. Dos ambientes distantes y distintos.

 

Recordando la figura del científico Alexander von Humboldt que el primer lugar que ve fuera de Europa, que pudiera parecerse a algo exótico, fue en su viaje a finales del siglo XVIII, navegar a través de las Islas Canarias, entre Alegranza y Montaña Clara y que cito en el libro, en su aventura equinoccial. El resto de las islas tienen sus lugares que yo he tomado de algunas zonas a través de los diez capítulos que se corresponden cada uno con una isla, y hay uno en La Graciosa donde incluyo Montaña Clara, tomando desde ahí mi lectura personal de la totalidad de las islas. En Tenerife, por ejemplo, la cercanía del paso del científico Charles Darwin, sin la posibilidad de desembarcar, y me da pie para hacer una interpretación sobre la evolución en los Montes de Anaga, a través del endemismo que se diversifica mucho en las islas como es el bejeque Aeonium.

 

En este viaje hablo de lugares, como Guayonje, donde en ruinas, como un castillo abandonado, permanece la casa que habitó en su niñez el pintor canario Óscar Domínguez, allí al borde del barranco de Guayonje en la casa que levantó su padre, vivió el pintor fantástico Óscar Domínguez, gran amigo en el tiempo en su estancia en París, de Paul Eluard, y Pablo Picasso, entre otros. En este pensamiento salvaje de Canarias me acercó la idea de indagar en la propia figura y obra del pintor, y una de las obras El Drago que encierra el mundo onírico de la personalidad y manifestación artística de Domínguez.

 

Este tipo de situaciones que van desde Darwin a un pintor surrealista, o siguiendo los desiertos de Vigocho, en la isla de Fuerteventura, andar zonas por esta isla orilla africana de las Islas Canarias o perdernos en Arguamul, perdidos en La Gomera, o los acantilados de Guelguén, o uno de esos lugares mágicos para mí que es donde termina el viaje en el libro, después de hacer un paréntesis para mirar la posibilidad del nacimiento de una nueva isla con la erupción en 2011, del volcán submarino de El Hierro. Descender por el volcán de Orchilla hasta el Faro, la cruz y el pequeño desembarcadero, el histórico meridiano 0, el final del mundo. La magia del tiempo y el legado de nuestros primeros pobladores sobre la montaña de Tufia y su mar. Dimensiones mágicas como la Isla de Lobos, la niña de mis ojos, donde he pasado tiempo. Referentes llenos de metáforas del final del viaje que no acaba nunca”.

 

Un libro que el autor consigue con este viaje la necesaria motivación creativa, tanto descriptiva como literaria y de reflexión, que en cada página despierta el interés del lector, no sólo por el viaje en sí y sus descripciones, sino por la curiosidad didáctica de la información basada en sus propias experiencias y pensamiento ante su mirada sobre el paisaje que, miramos, y que él escudriña llevándonos a un mejor conocimiento de la naturaleza salvaje de nuestro archipiélago.

 

Álvaro Monzón, al finalizar las intervenciones expresa: “José Luis es nuestro viajero ilustre, hablando de aquellos viajeros del siglo XIX que llegaron a Canarias y se quedaron maravillados de nuestra naturaleza, descubriendo lo exótico fuera de Europa, como bien mencionó José Luis, pero él, sin embargo, con su estilo literario nos traslada mentalmente a una naturaleza mitológica en una narrativa de espacios salvajes, y casi virgen, de nuestra tierra. Les voy a leer un ejemplo de esto que les cuento sobre su propio estilo literario. Un pequeño párrafo para argumentar su estilo narrativo, de las páginas 18 y 19 de su nuevo libro. Él estaba sentado en la isla de Alegranza, cerca de un jameo…

 

Leo textualmente, "Es imposible resistirse a la tentación de penetrar desnudo esta hendidura mineral. Bajar por las rocas hasta la entrada, como uno de los lobos marinos que dieron nombre al cercano volcán que tiñe de rojo la playa de El Veril. Saltar al agua, escuchar, al palpo, el latido de la vagina del volcán, cómo fluye la sangre del océano por la vena de basalto. Caer en el hechizo de la naturaleza, anular el tiempo humano. Amar ferozmente, como un animal desaparecido y mojado en la pequeña playa de arena que la marea libera cíclicamente al fondo de la cueva. Buscar así una convergencia natural y oculta, el éxtasis elemental de una revelación poética indecible".

 

El acto de presentación finaliza con una rueda de preguntas en referencia a los temas expuestos y el mensaje naturalista de su filosofía ante la experiencia del viaje literario en torno al Archipiélago nómada. El autor firma y dedica ejemplares de su obra. Enhorabuena al escritor, viajero por excelencia, José Luis González Ruano y a Álvaro Monzón en su presentación, por sus textos reveladores de los caminos en sus diversas acepciones, el descriptivo y el geopoético de la obra. A la dirección de la Casa Museo León y Castillo de Telde, institución museística dependiente de la Red de Casas Museo del Cabildo de Gran Canaria.

 

Sigamos viajando por las páginas de esta bella obra, el relato de un viajero consumado que nos conduce por los paisajes diversos de las bellezas naturales que lo fueron en otro tiempo y que aún, con la mirada del ecologista, del naturalista, y del escritor, nos invita en su aventura a observar, sentir y saborear, más allá del mito, la realidad de un archipiélago que estando vivo, late en todos los que habitamos sus espacios y, como tal, debemos conservar y cuidar nuestro archipiélago, cuerpo de islas que José Luis González Ruano, a lo largo de diez capítulos, de Azulia Editorial, describe con verdadera entrega y sensibilidad narrativa, su propia reflexión poética de la naturaleza salvaje de las islas.

 

Y, en este viaje, como escribe el autor, en la última página que encierra este precioso periplo, busquemos el destino que tal vez es el de la propia vida, la de nuestro mar sobre el que navegamos, sobre el que escribimos nuestra historia viajando:

 

“He hecho este camino dejándome llevar por mi inspiración nativa para encontrar la utilidad ilimitada de las Islas Canarias que han podido creerse desaparecidas y para nadar por fin desnudo en Punta Orchilla, junto al embarcadero, dando brazadas libremente hacia el mar de América. Los volcanes recientes son aún una visión cercana, un sendero que ha quedado atrás, una estela nómada. Lejos están los árboles hermosos y fuertes. El archipiélago se mueve. El mar todavía no es ultramar, porque oigo la respiración silenciosa de las olas en la orilla. Escribo sin destino y con el lenguaje avanzo más allá del paisaje. Ahora sé que las islas me viajan”.

 

Enhorabuena. Muchas gracias.

 

Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

 

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