17/05/2018 - 17:47

El nuevo libro de González-Ruano, un "viaje de sensaciones"

TA ofrece crónica y reportaje gráfico de la presentación que tuvo lugar este martes en la capital grancanaria

El nuevo libro de González-Ruano, un
El autor muestra un ejemplar de su nuevo libro (Foto Jesús Ruiz Mesa)

TELDEACTUALIDAD

Telde.- La Galería de Arte Manuel Ojeda, de la capital grancanaria, acogió este martes la presentación del libro El archipiélago nómada. Un viaje libre y salvaje por las Islas Canarias, obra del antropólogo naturalista, escritor y analista de viajes, el teldense José Luis González Ruano.

 

Crónica del acto

por Jesús Ruiz Mesa

El martes 15 de mayo fue presentada en la Galería Manuel Ojeda la obra “El archipiélago nómada. Un viaje libre y salvaje por las Islas Canarias”, del escritor canario, José Luis González Ruano, antropólogo medioambiental, economista, naturalista, especialista en literatura de viajes, fundador de la Librería Azulia de Las Palmas de Gran Canaria, especializada en Literatura de Viajes. Autor, analista de viajes y conocedor con la experiencia suficiente de los diversos mundos que encierran el nuestro propio que, como él mismo ya ha expresado en otras ocasiones: “forman parte de la gran isla que es el planeta tierra dentro del inconmensurable océano cósmico del gran Universo”.

 

Presentación que estuvo muy interesante por las intervenciones de los componentes de la mesa: Álvaro Monzón y María Jesús Alvarado, que en torno a la obra expresaron y acercaron al público la esencia y persona del escritor González Ruano y su entorno literario, narrativo y de identidad archipielágica, para, a lo largo de su lectura, escenificar unas Islas Canarias originales, y destacar el acento geopoético del autor.

 

Inicia el turno de intervenciones en la presentación de la nueva obra de José Luis González Ruano, el escritor medioambiental y ecologista integrante de Turcón, Álvaro Monzón Santana que expone: “En estas presentaciones, prólogos, a mí siempre me gusta recordar que el verdadero protagonista es su autor. Y que debemos ser muy breves para que él tenga su propio espacio, tanto para explicar aquellas cosas que no están escritas en el libro, como después tener un encuentro con ustedes. Firmar libros, fotos, autógrafos, etc. Son los espacios y tiempos que hay que dejarle a él y a ustedes.

 

Es fácil describir el perfil naturalista y escritor de José Luis González Ruano. Para nosotros los ecologistas, ha sido un referente en el mundo medioambiental. Su trabajo, la dedicación, sus publicaciones, proyectos ambientales, los artículos de opinión; con todo eso, nos demuestra que estamos ante una persona muy polifacética. Ha dedicado muchas horas, años, tiempo a la divulgación y conservación del medio ambiente. Nos debemos remontar a los años ´70 cuando ya empezó a escribir en la prensa local sus artículos de opinión muy particulares. En el año 1988, publica su primer libro “Ulises y la Garita Azul”. A la vez, crea el movimiento ecologista en La Garita, con MEGA. Esta acción coincide casi con el tiempo con el nacimiento del Colectivo Turcón, mi grupo, a poco más de un kilómetro de distancia en El Calero de Telde.

 

Evidentemente, no les voy a detallar 40 años de historia ecologista de nuestro amigo José Luis González Ruano. De sus luchas ecologistas y las nuestras. Pero, si quiero hacer un paréntesis, una parada en sus antecedentes como locutor de radio. Realizó dos programas: “El bosque de Tara”, en Antena 3 Radio, en Telde, y “Hábitat” en la Radio Municipal de Telde. Ambas radios desaparecidas. Sé lo difícil que es hacer radio, pero a la vez tiene una gran potencialidad para divulgar, para comunicar. La magia de la radio, sus posibilidades, son herramientas que José Luis supo aprovechar para divulgar los mensajes y sus preocupaciones. A lo largo de estos años, ha ido marcando un estilo.

 

Una forma de ser como persona y como escritor. Es un gran comunicador. En su escritura, que yo califico como un estilo muy particular de prosa poética: modalidad literaria reconocida. Es un guiño mayúsculo a la lengua española. Un aplauso a nuestro diccionario. José Luis se aleja de tecnicismos, de anglicismos, de latinismos. Su estilo ha marcado y es referente para muchos de nosotros. Su segundo libro “El bosque de Tara: un paseo por los espacios naturales de Telde”, fue publicado en 1995. Marcó nuevamente su propio estilo como escritor, como autor de la naturaleza. Un viajero volador: comunicador de historias y leyendas, que nos transmite mucho de aquellos viajeros ilustres del siglo XIX, que fueron descubriendo lugares exóticos y exuberantes del planeta.

 

José Luis es nuestro viajero ilustre, con su estilo nos traslada mentalmente a una naturaleza mitológica. Espacios salvajes, y casi virgen, de nuestra tierra. Les voy a leer un ejemplo de esto que les cuento sobre su propio estilo literario. Un pequeño párrafo de las páginas 18 y 19 de su nuevo libro. Estaba sentado en la isla de Alegranza, cerca de un jameo…

 

Leo textualmente: “Es imposible resistirse a la tentación de penetrar desnudo esta hendidura mineral. Bajar por las rocas hasta la entrada, como uno de los lobos marinos que dieron nombre al cercano volcán que tiñe de rojo la playa de El Veril. Saltar al agua, escuchar, al palpo, el latido de la vagina del volcán, cómo fluye la sangre del océano por la vena del basalto. Caer en el hechizo de la naturaleza, anular el tiempo humano. Amar ferozmente, como un animal desaparecido y mojado en la pequeña playa de arena que la marea libera cíclicamente al fondo de la cueva. Buscar así una convergencia natural y oculta, el éxtasis elemental de una revelación poética indecible”.

 

¡Sublime, amigo José Luis! Muy profundo. Mezcla descripción natural con reflexiones más allá del espejo del mar. Es el ejemplo de lo comentado anteriormente sobre su estilo de prosa poética. La utilización de metáforas, con muchos recursos lingüísticos. Su estilo propio de escribir ha perdurado en el tiempo. Era y es una auténtica melodía para nuestra alma ecologista. Su forma de describir emociona. Esta prosa poética es un delicioso manjar para todos los lectores y amantes de la naturaleza.

 

Muchas gracias José Luis por regalarnos este nuevo libro y sobre todo desearte el mayor de los éxitos. Por supuesto animarte en todos tus proyectos literarios y empresariales. Sabes que tienes muchos seguidores, aquí y otros muchos que no han podido venir. Muchas gracias a todos. Buenas noches”.

 

La escritora María Jesús Alvarado, expresa: “José Luis González-Ruano nos propone hoy un viaje especial. Diferente. Sorprendente. Un viaje por nuestras islas en el que descubriremos que no son nuestras, o que en realidad, son tan nuestras como cualquier otro archipiélago lejano y nunca visitado. Porque la isla somos también nosotros y el viaje está en nuestro interior. Mil viajeros visitando un mismo lugar harán mil viajes diferentes, porque el viaje está en la mirada, en los deseos, en las lecturas previas, en lo escuchado a nuestros mayores, en lo que imaginamos, en todo aquello que queremos saber desde mucho antes de pensar en el viaje…

 

Este libro nos descubre unas Islas Canarias que se muestran en varias capas, en varios niveles de conocimiento, que el autor solamente nos sugiere, para que seamos nosotros los que escojamos por dónde seguir el camino, dónde profundizar, hasta dónde extender nuestro viaje.

 

Ninguna de ellas es el viaje por los lugares conocidos que pudiésemos esperar. Por el contrario, José Luis nos hace recorrer lugares igualmente palpables, pero lejos de la ruta convencional y mucho más cercanos a la mirada diáfana del que quiere acercarse a las islas por la ruta de los sentidos. Lugares que son islas dentro de las islas. Un recorrido desde Maribunda, en Alegranza, hasta Orchilla y la pequeña isla inacabada que aún espera bajo el mar de Las Calmas su momento de ser isla visible, pasando por Ambra, Las Conchas, Los Clicos, Vigocho, Garcey, Cofete, San Borondón, Tufia, Guayadeque, Guguy, Guayonje, Anaga, Teno, Afur, Tamadite, Benijo, Taganana, Teno, Yeje, Masca, Arguamul, Chijeré, Guillama, Tazo, Cubaba, Taguluche, Alojera, Guelguén, Fuencaliente, Garafía, El Julan…

 

Podemos leerlo también como un recorrido por mágicos paisajes: Montañas, cuevas, lava, barrancos, playas, lajiales de distintos colores, siemprevivas que meditan en la orilla del mar... Bejeques, aemonios, verodes, helechos, dragos, palmeras, tajinastes de diversos colores, Sedimentos y fósiles, piedras salvajes que nos siguen hablando de lo que ocurrió hace miles de años.

 

Correspondencia entre materia y espíritu, porque la vida permanece también en las cosas inertes, como una luz imaginaria. Cicatrices de la isla. Sabinas retorcidas por la fuerza de los alisios. Paisajes de viento, ese movimiento sólido del aire…

 

Podemos escoger hacer un viaje en compañía de aves y fauna marina. Pardelas y águilas pescadoras, moluscos, halcones marinos, codornices, lavanderas, currucas, alcaudones y mosquiteros, toninas -libres y amigables, o masacradas sin piedad- clicos, cachalotes, ballenas, tortugas, gaviotas, focas, cuervos, ostrones desaparecidos, pinzones azules, grajas piquirrojas, lagartos, cabras… un pez remo que se asoma para morir, anguilas que vienen desde lejos, sirenas que cantan en la playa…

 

Hay también en estas páginas un recorrido por miles de vidas humanas de otros tiempos: majos, guanches, benahoritas, bimbaches… pescadores, piratas, conquistadores, gente con sueños y con miedos que contemplaron de cerca la erupción de los volcanes, gente que trabajó la tierra dura hasta doblegarla y obtener el fruto, fareros, mujeres vitales acostumbradas a escuchar el mar, resistentes al aislamiento, romanos que extrajeron el tinte de los quemones, franceses, normandos, ingleses, flamencos, portugueses, hippies de los 60, alemanes jubilados que huyen del frío y jóvenes que se reúnen al atardecer para contemplar la puesta de sol desde la orilla… Silbos de hombres y ballenas entremezclados retumbando entre senderos y muros de piedra. Inscripciones simbólicas en las rocas. Grabados en las paredes de las cuevas o en lajas de lava tendidas al sol. Ritos ancestrales y brujas. Embarcaderos y faros, gente que acaricia la raya del límite del mundo, corazones hechos de la materia de las estrellas…

 

Son islas estas que podemos descubrir también siguiendo la historia de los naufragios frente a sus costas y los saqueos que tuvieron lugar: Vivaldi, George Glass, American Star, Alfonso XII, Eclipse… Porque naufragar siempre es posible cuando viajamos por mar.

Este viaje nos invita a comprender la pasión de escritores y pensadores, viajeros, aventureros, artistas de sí mismos, de su propia isla nómada: Ulises, Zagajewski, Thoreau, Borges, Alexander von Humboldt, Proudhom, Joseph Conrad, Raul Brandao (lo más bello de una isla es la isla de en frente), Aldous Huxley, Marco Polo, o el pirata Cabeza de Perro, que nos empuja a buscar ese tesoro sin encontrarlo jamás. Jason de Caires Taylor, Josefina Pla, Unamuno, Baudelaire, Albert Camus, Kafka, Brandan, Cristóbal Colón, Echo Chen-Sanmao, Derek Walcott, Aristóteles, Freud, Charles Darwin, Noam Comsky, Emily Dickinson, Óscar Domínguez, Paul Elouard, Pablo Picasso, Bronislaw Malinowski, Carlos Castaneda o Pedro García Cabrera…

 

Es este un viaje de sensaciones. Erotismo del mar que se agita con fuerza contra las rocas, de caricias sensuales en la piel de la isla. Isla de labios mojados en su orilla. Sensualidad y desnudez del viajero que se expone al sol, al mar y al viento.

 

Hay también un viaje maravilloso por las palabras, la escritura, la magia del lenguaje. Porque el lenguaje tiene la capacidad de dar nombre y significado a los lugares, a la memoria, a lo vivido, incluso a la nada… las palabras nos protegen del olvido. Y José Luis no solo nos cuenta con palabras precisas los entresijos de su recorrido, sino que convierte en poesía cada paso, cada mirada, cada sensación, cada pensamiento que conforma el camino escogido. Soledad. Silencio. Mar. Azul. Poesía. Búsqueda. Ausencias. Contemplación. Memoria. Naturaleza. Misterio. Horizonte. Eternidad.

 

Nuestra insularidad es un valor incalculable del que debemos ser conscientes. Y desde esta insularidad asumida y cuidada, sabernos viajeros de nosotros mismos. Porque decir Isla es decir viaje, porque dentro de cada una de este archipiélago hay múltiples islas más, islas nómadas que van y vienen, que se transforman y nos construyen según sea nuestra mirada, y sus orillas no son más que una extensión de sí mismas hacia el mundo, y el mar una invitación al viaje, al descubrimiento…

 

La lectura de este libro tan especial, además de enseñarnos a mirar nuestras islas Canarias con nuevos ojos descubridores de islas nuevas que se abrazan, nos ayuda a plantarnos ante nuestra realidad cotidiana, impregnada de egoísmo y falta de respeto a nuestra memoria, nuestro paisaje y nuestra esencia de seres inmersos en una realidad natural frágil y cambiante. JL, poeta del azul, de los pájaros, de las islas, nos muestra generosamente el camino que él ha elegido (o que lo ha elegido a él, quizás), para que descubramos con él el maravilloso archipiélago en el que vivimos. Atrevámonos a descubrirlo”.

 

El acto finaliza con la intervención del autor en el que expone los motivos y circunstancias que, una vez más, en la descripción de una narrativa e impresiones sobre un lugar donde vivir, sentir e identificarse con el paisaje, con evolución, historia y sociedad, interioriza de una manera muy bella las sensaciones personales y sensibilidades ante la descripción, el latido y pulso de la tierra, de sus islas, en un viaje libre y salvaje por las Islas Canarias.

 

Con una rueda de preguntas en referencia a los temas expuestos y el mensaje naturalista de su filosofía ante la experiencia del viaje literario en torno al Archipiélago nómada, el autor firma y dedica ejemplares de su obra. Enhorabuena al escritor José Luis González Ruano y a los presentadores Álvaro Monzón y María Jesús Alvarado, por sus textos reveladores de los caminos en sus diversas acepciones, el descriptivo y el geopoético de la obra. A la dirección de la Galería de Arte Manuel Ojeda por su excelente disposición en este acto cultural, donde se exponen obras de la artista Idaira del Castillo.

 

Sigamos viajando por las páginas de la obra de un viajero consumado que nos conduce por los paisajes diversos de las bellezas naturales que lo fueron en otro tiempo y que aún, con la mirada del ecologista, del naturalista, y del escritor, nos involucra en su aventura para mirar, observar, sentir y saborear, más allá del mito, la realidad de un archipiélago que estando vivo, late en todos los que habitamos sus espacios y, como tal, debemos conservar y cuidar nuestro archipiélago, cuerpo de islas que José Luis González Ruano, a lo largo de diez capítulos, de Azulia Editorial, describe con verdadera entrega y sensibilidad, como muy bien lo han descrito Álvaro Monzón y María Jesús Alvarado.

 

Y, en este viaje, como escribe el autor, en la última página que encierra este precioso periplo, busquemos el destino que tal vez es el de la propia vida, la de nuestro mar sobre el que navegamos, sobre el que escribimos nuestra historia viajando: “El archipiélago se mueve. El mar todavía no es ultramar, porque oigo la respiración silenciosa de las olas en la orilla. Escribo sin destino y con el lenguaje avanzo más allá del paisaje. Ahora sé que las islas me viajan”.

 

Enhorabuena. Muchas gracias.

 

Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

 

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