viernes, 30 de septiembre de 2022Director: Carmelo J. OjedaISSN 1885-5636
teldeactualidad
PORTADA > Opinión
Opinión -16/07/2022 - Actualizada a las 09:45
ColaboraciĆ³n

Fin de curso, fin de etapa

Esteban Gabriel Santana

Mis alumnos me regalaron una frase al final de curso con la que quiero despedirme de ustedes y que decía “enseñar es dejar huella en la vida de una persona”. ¡Qué responsabilidad y qué orgullo si así ha sido, al menos en algunos! Les aseguro que es el mayor reconocimiento que puede tener un maestro, que sus alumnos y sus compañeros los recuerden de por vida. Y no es fácil.

 

Acaba un curso duro, de fluctuaciones, de cambios de estado de ánimo, típico de postpandemia. Empezamos con duras medidas de contención y terminamos olvidándonos de lo que hemos vivido y con el mayor número de contagios desde la declaración de la pandemia, sobre todo entre la comunidad educativa. Ha sido un curso en el que hemos trabajado la responsabilidad, el compromiso, la autonomía y el conocimiento de nuestro alumnado y de nosotros mismos como docentes. Múltiples talentos he tenido este curso en clase y grandes corazones que rebosaban alegría, creatividad y ganas de aprender a pesar de los vaivenes que nos daba la vida.

 

Hubo momentos en que la clase se quedaba casi a mitad de su aforo, pero gracias a los medios digitales hemos podido permanecer unidos y conectados con el desarrollo diario de las clases. Pero les aseguro que nunca ha faltado la ilusión y las ganas de trabajar, de realizar nuevos productos, la creatividad explotaba por doquier para hacer lo que hacíamos antes, pero de otra manera.

 

Curso este de acontecimientos catastróficos de los que sacamos muchos aprendizajes. La erupción volcánica en La Palma, la guerra de Ucrania,... fueron excusas para aprender, para trabajar de manera colaborativa y cooperativa, para visibilizar nuestros aprendizajes con productos tan interesantes como los podcast o los videos, la robótica o el diseño de juegos interactivos. Hemos visto en esta etapa más que un problema una oportunidad, nos han ayudado a crecer, a mí profesionalmente, a aprender y a desaprender, a ustedes, queridos alumnos, a madurar y a confiar. Juntos hemos conocido nuevas técnicas, aplicaciones y programas, pero lo más importante, hemos tenido experiencias inolvidables que a buen seguro nos marcarán para siempre. Empezamos con el gel hidroalcohólico, la distancia de seguridad y la mascarilla y terminamos celebrando que la vida continúa y que hay algo más allá del maldito coronavirus.

 

En estos dos años de pandemia hemos sacado lo mejor que teníamos y podíamos, aunque a veces también lo peor, fruto del desánimo y la desesperación. Les aseguro que mis compañeros y compañeras docentes lo hemos dado todo, eso sí, hemos tenido unos faros que nos alumbraban continuamente, los equipos directivos que han sido nuestra luz en momentos de oscuridad y desinformación. Lesaseguro que les he visto trabajar como jabat@s, nos hemos superado con creces haciendo no solo de maestros y maestras sino de enfermeras, de carpinteras, psicólogas, decoradoras, influencers, ... No hemos parado a pesar de los pesares, incluso cuando el desánimo nos podía, o en los momentos más duros de esta etapa. No hemos más que puesto en práctica esa frase de Bard Henry que dice «Un buen maestro puede crear esperanza, encender la imaginación e inspirar amor por el aprendizaje.»

 

Termino un ciclo en el CEIP en Arucas donde he disfrutado de mi profesión, he tenido un equipo directivo que son verdaderas líderes, que se equivocan como todos, que no son superheroínas, son más que eso, personas con corazones grandes como castillos. He aprendido muchísimo de ellas y de mis compañeras y compañeros de cole, he podido vivir, charlar, reir, llorar con ellos y ellas. Pero sobre todo he crecido por dentro, porque uno por fuera ya va menguando por el paso de los años. Gracias compis, gracias al personal no docente por hacer de este cole un centro mágico. Me llevo el cariño de todos y cada uno. No lo duden, mucho corazón sí que he puesto, he dado todo lo que he podido o he sabido durante este tiempo. También me he equivocado en muchas ocasiones, pero me ha servido para rectificar, ajustar, aprender del error y empezar de nuevo como si nada hubiera ocurrido. Pido disculpas si a alguien he podido ofender o molestar.

 

Gracias a las familias por el apoyo durante este tiempo, han sido un pilar muy importante en este proceso. No ha sido fácil pero el trabajo conjunto escuela y familias es básico y necesario en la Educación del S XXI. Lo han hecho muy bien durante este tiempo de pandemia, pero especialmente estos dos cursos de vuelta a clase. Gracias por su comprensión y acompañamiento y sobre todo por entender que esta profesión docente es muy difícil de desempeñar si caminamos solos, sin ustedes. No tengo más que palabras de agradecimiento para todos, especialmente para las familias de mis niños de sexto.

 

Llega el momento del descanso, el verano, tiempo para aprender y desconectar, para recargar pilas y planificar un nuevo curso que no sabemos qué nos traerá, aunque algunos emprenderemos nuevos vuelos, nuevos retos. Ser maestro o maestra es una gran profesión, una profesión a la que hay que ponerle alma, corazón y vida y ustedes son fiel ejemplo de ello. El que no lo viva así va a tener muchos problemas. Si no a medir contaremos. Ha sido un placer compis

 

Feliz verano a todos y a buen seguro que coincidiremos en estos mundos de la educación.

 

Esteban Gabriel Santana Cabrera es maestro de Primaria.