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Economía -19/09/2021 - Actualizada a las 08:19

Vecinos de Taliarte alzan su voz contra el proyecto de macromuelle

Temen que la intervención destroce la zona de riscos usada para el baño por los residentes
Vecinos de Taliarte alzan su voz contra el proyecto de macromuelle
Muelle de Taliarte/TA.

#Noalmacromuelledetaliarte. Con este eslogan trabajan ya muchos residentes y visitantes asiduos de Taliarte. Pretenden crear una asociación de vecinos que tendrá como primera acción detener la ampliación y reforma integral que el Cabildo de Gran Canaria prevé acometer en el muelle de este barrio costero.

 

Y es que, según aseguran los habitantes a Canarias7, la aprobación del denominado Plan de Desarrollo Azul del Puerto de Taliarte, que fue ratificado por el consejo de Gobierno en febrero de este mismo año, «supone la desaparición de la playa de Taliarte tal y como se conoce hasta hoy, una piscina natural en la que a diario entrenan cientos de nadadores y que supone el disfrute de bañistas y la admiración acuática de submarinistas por su gran diversidad marina», asevera  una de las líderes del movimiento vecinal.

 

El proyecto plantea tres alternativas para ampliar su muelle. En la primera se realizan mejoras pero no afectaría a la playa en sí, «pero en las otras dos alternativas se ampliaría el muelle de tal forma que desaparecía la charca de Taliarte y, por consiguiente, su playa», sostienen los habitantes de la zona, quienes dicen dudar, incluso, sobre los conceptos mencionados en el título del proyecto. «‘Desarrollo’ debería significar también un beneficio para los vecinos y visitantes, y ‘Azul’ tendría que implicar un respeto real al medioambiente, que se vería seriamente afectado, una vez más, por actuaciones cuyo beneficio real para la ciudadanía es algo.

 

Además, temen que con esta actuación se ponga en riesgo actividades tan arraigadas en la zona como la pesca profesional y recreativa, o las prácticas deportivas que siempre han tenido cabida en la cala, como la vela, la pesca con caña y desde embarcación, el buceo, la natación o el piragüismo. «Son prácticas tradicionales que se desarrollan desde tiempos anteriores a la construcción del muelle como tal, siendo testigo de excepción la población de Telde, que seguro tiene un grato recuerdo de la playa de la Punta de Las Cuevas», rememoran

 

En la memoria, otras actuaciones «nefastas» de las instituciones 

En el pasado, supuestas actuaciones de mejora de la zona de balneario por parte de la instituciones públicas aún colea en el recuerdo de los vecinos. Se refieren a, por ejemplo, la retirada de rocas de la zona intermareal. «Afectó negativamente al hábitat de muchas especies, ya que tenían esas rocas como lugar de cría y desarrollo. Y no tenemos dudas de que la ampliación del espigón y la construcción de otro contradique volverá a perjudicar la vida marina», consideran.

 

Los vecinos puntualizan que en ningún caso quieren oponerse al desarrollo. «Pero tampoco se debe permitir el deterioro de una zona como la franja intermareal donde están representadas casi todas las especies marinas de la Macaronesia, incluyendo endemismos y especies en peligro de extinción que aquí se encuentran en su medio natural», advierten. Se refieren a los angelotes, viejas, cabrillas, mantelinas, gorgonias, morenas, lapas, caballas, sardinas y un sinfín de especies que aún subsisten también en los sebadales, arenales y cantiles rocosos del litoral que hay entre el actual muelle y la playa de Melenara.

 

Testigos de esta diversidad marina son los pescadores de la Cofradía, y la multitud de submarinistas que utilizan a diario la zona más próxima al contradique para entrar y salir del agua, estacionando sus vehículos bastante cerca, lo cual hace también del mismo, un lugar excepcional para esta práctica deportiva. «Dicha zona es precisamente la que en algunas de las propuestas del plan se pretende rellenar y reconvertir en dársena, y la más frecuentada por bañistas y pescadores», avisan.

 

Por otro lado, los residentes no entienden que siendo un puerto público, no se permita el acceso peatonal. «Durante toda la vida fue posible incluso caminar por la escollera del espigón, mientras que ahora el acceso rodado o a pie a la dársena está restringido. El proyecto contempla hasta un paseo sobre dicho espigón y un carril bici, entonces, ¿por qué se ha prohibido? Y esta restricción de acceso a un suelo público, ¿es legal?», se preguntan unos vecinos dispuestos a hacer lo necesario por defender su playa.