lunes, 04 de julio de 2022Director: Carmelo J. OjedaISSN 1885-5636
teldeactualidad
PORTADA > Política
Política -13/01/2022 - Actualizada a las 08:18

Cambio de director

TA ofrece la columna diaria de Rafael Álvarez Gil
Cambio de director
Rafael Álvarez Gil

Seguí con expectación el pasado verano, la que permite la distancia desde Canarias, la gestación en Madrid de ‘El Periódico de España’, cabecera con vocación estatal editada por Prensa Ibérica que hasta entonces se había enfocado en los diarios regionales. Y el interés suscitado tenía varias razones. Primera, porque en plena pandemia sacar un periódico en soporte papel es una gesta (o una osadía) que me llamó enseguida la atención; luego me llevé un chasco cuando me enteré que su circulación en papel se ceñía a la capital del Estado. Lo que, por otra parte, desprendía que su intención de influencia mediática giraba en torno al poder central. Segunda, la gran apuesta de Javier Moll de tener su primera cabecera en este ámbito implicaba competir con ‘El País’, con el Grupo Prisa. Y este último dato es importante: la pugna por el mismo espacio de lectores de corte progresista. Y, para rematar, ocurrió después de que en 2019 Prensa Ibérica comprará el Grupo Zeta que editaba ‘El Periódico de Catalunya’ y, a la postre, cabecera tradicional de los votantes del PSC.

 

La puesta en escena de ‘El Periódico de España’ fue por todo lo alto, salió el 12 de octubre. Y siempre se pensó que nació al calor de La Moncloa; eso sí, en la etapa en la que Iván Redondo ejercía de gurú de Pedro Sánchez. Justo este mismo martes en el que el director Fernando Garea era destituido, el diario publicó que Sánchez se había comprometido en 2019 a defender la reducción del consumo de carne y la ganadería ecológica. Y también que el PSOE acordó con Teruel Existe acabar con la contaminación de las macrogranjas. Se ha desatado la especulación sobre si pudo haber una ejecución directa desde La Moncloa en contra de Garea y, por ende, que los compromisos editoriales pesasen y mucho. La otra versión es que el que fuera máximo responsable de la Agencia Efe no hubiese cumplido con las expectativas de Moll. Ciertamente, más allá de la curiosidad inicial que despertó, se fue diluyendo de octubre hasta el presente (en tan poco tiempo) el proyecto.

 

La crisis del periodismo (de su estructura de costes) es aguda. Garea dice que su destitución se la comunicó Moll. Un hábito que hoy supone ya una rareza tal como está el sector. Desde la Gran Recesión de 2008 los editores (figura imprescindible en el periodismo) han perdido relevancia, por desgracia, dentro de las empresas periodísticas. Son los consejeros delegados los que ya deciden todo. Y lo hacen, como es previsible, sometiendo el criterio periodístico a la cuenta de resultados. Una táctica que a corto plazo puede servir para sortear las inclemencias económicas pero que, antes o después, es letal para la cabecera que se tercie. Un periódico es un producto diferenciado y con una carga ideológica plasmada en su línea editorial. No se trata de vender lavadoras o neveras.

 

En fin, reina el miedo en las diversas redacciones y eso enrarece el clima que se respira pues la precariedad y los temores favorecen que unos a otros se vean con recelos por aquello de las sucesivas rondas de ajustes. Trabajar así no es bueno. Lo otro, la polémica de Sánchez con el ministro Alberto Garzón, pudo ser el detonante en la decisión de Moll que hizo que Garea cayera en desgracia. En todo caso, que acontezca en tan escasas semanas ha causado perplejidad. La nueva responsable, Gemma Robles, se pone al timón ante un reto considerable.