sábado, 10 de diciembre de 2022Director: Carmelo J. OjedaISSN 1885-5636
teldeactualidad
PORTADA > Política
Política -28/12/2021 - Actualizada a las 08:16

Colapso electoral

TA ofrece la columna diaria de Rafael Álvarez Gil
Colapso electoral
Rafael Álvarez Gil

Una idea me ronda la cabeza de un tiempo a esta parte: ¿qué ocurre si en las próximas elecciones el PSOE necesita, además de a Unidas Podemos, a múltiples nacionalismos periféricos o bien el PP junto a Vox (y Navarra Suma, Foro Asturias, CC…) no alcanza los 176 escaños de la mayoría absoluta? Pues aventuro que iríamos a una gran coalición a la alemana que resquebrajaría al PSOE o a una repetición electoral. Con la coincidencia tanto en uno como en el otro supuesto que, a su vez, implicaría nuevas consecuencias a modo de espiral endiablada. Estaríamos, sin duda, en una nueva dimensión. Un horizonte que puede darse perfectamente cuando el PSOE y el PP giran en torno a los 100 diputados y ambos están en un virtual empate técnico. Cuando ninguna de las siglas dinásticas y sistémicas del neoturnismo no garantizan un Gobierno ni siquiera contando son su socio más cercano (Unidas Podemos o Vox, respectivamente) el sistema del 78 ahonda en su desmoronamiento.

 

El diario ‘Público’ cierra 2021 ofreciendo el último estudio de Key Data que arroja el siguiente panorama: PP, 113 escaños; PSOE, 103; Vox, 59; Unidas Podemos, 29; ERC, 13; Junts, 8; PNV, 6; EH Bildu, 5… Primera clave: los dos partidos del Ejecutivo de coalición sufren un desgaste electoral. No ocurre que uno crece a costa del otro, que sería lo habitual. Ambos retroceden. El PSOE pierde en torno a 700.000 votos y 17 actas con respecto a los comicios generales de noviembre de 2019. Unidas Podemos desciende algo más de 400.000 votos y 6 diputados.

 

Que el tercer partido estatal sea la ultraderecha y en ritmo ascendente, es una evidente señal de alarma social. Y lo es cuando precisamente asistimos al blanqueamiento progresivo por parte del PP que lo observa como potencial aliado sin más o a los medios de comunicación que le dan un tratamiento homogéneo al resto. No se produce ningún ‘cordón sanitario’ como acontecería en Francia o Alemania. Es, de rebote, una de las repercusiones de nuestro siglo XX: el fascismo ganó la Guerra Civil (1936-1939) y hubo una prolongada dictadura (1936/1939-1975) a diferencia de Alemania e Italia donde los aliados desmontaron sus regímenes dictatoriales en 1945. Luego la Transición, y a diferencia de Portugal con su Revolución de los Claveles, fue una negociación desigual. Y ahora Vox, cuyas bases permanecían agazapadas sociológicamente en el PP, se desata sin complejos.

 

Por último, el PP tiene un serio problema de liderazgo. Pablo Casado pasaría de los 89 a los 113 escaños a pesar de la regresión demoscópica del Gabinete de izquierdas. Con otro líder, más ansiado por sus propios votantes, aumentaría algo más. La división interna, especialmente visualizada en Madrid, es el reflejo de que los populares se debaten entre su rol centrista y la provocación de Vox que puede que llegue a pisarle los talones a medio plazo y Santiago Abascal abandere la aspiración del ‘sorpasso’. Con la desaparición de Ciudadanos lo suyo sería que Casado fuese en los sondeos aún más aupado. Y no es el caso. Ni contando con Vox hoy por hoy garantiza que albergue la mayoría absoluta. El tablero electoral y de futuros pactos se enrarece a marchas forzadas.