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Sociedad -19/06/2021 - Actualizada a las 08:07

El padre Báez se desdice y declara a la fiscal que nunca culpó de lo ocurrido a la madre de las niñas

El cura apartado por el obispo por justificar al asesino de Anna y Olivia está, según su abogado, «muy preocupado» porque se le ha «malinterpretado»
El padre Báez se desdice y declara a la fiscal que nunca culpó de lo ocurrido a la madre de las niñas
El padre Báez, ayer a la salida de la Ciudad de la Justicia junto a su letrado Juan José Sánchez Limiñana/Arcadio Suárez/C7.

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Telde.- Fernando Báez prestó declaración ayer ante la fiscal jefe de Las Palmas, Beatriz Sánchez, en el curso de las diligencias de investigación que está llevando a cabo para esclarecer si las polémicas declaraciones que realizó en las que presuntamente justificaba el asesinato de Anna y Olivia por parte de Tomás Gimeno, por las infidelidades de la madre, son o no constitutivas de un delito de odio.

 

El conocido como padre Báez, que fue apartado el jueves de su parroquia de Lomo Magullo por el Obispado, aclaró a la fiscal que «de ninguna de las maneras pretendió en sus manifestaciones culpabilizar a la madre de la tremenda tragedia que ha sucedido, es más, se refirió al padre como un asesino trastornado que cometió esa aberración», según señaló a Canarias7 su abogado Juan José Sánchez Limiñana.

 

En la crónica del periodista Francisco José Fajardo se señala que Báez, que no quiso hacer declaraciones, entró a las nueve de la mañana a la Ciudad de la Justicia y estuvo compareciendo ante la fiscal jefe hasta pasadas las once cuando abandonó el edificio acompañado de su letrado. El mismo detalló que Báez había mostrado a la fiscal Beatriz Sánchez «un extraordinario dolor y sentimiento por esta tragedia y por las víctimas» y también añadió que «en el plano de la Justicia el causante de todo tiene que cumplir la pena máxima, pero en lo que a la religión se refiere, todo el mundo merece el perdón y la misericordia», detalló.

 

«Está muy preocupado porque entiende que se han malinterpretado sus palabras y no quiere que la gente piense que haya justificado esta situación y así lo ha expresado», expuso el abogado Sánchez Limiñana. «Mi cliente narró a la fiscal que se están destruyendo los valores matrimoniales y de la unidad familiar que propugna la iglesia católica y esto provoca desórdenes. No justifica en ningún caso nada de lo ocurrido y tachó a Tomás de asesino, mostrándose en todo momento solidario con el tremendo dolor que está pasando la familia de las menores», declaró.

 

Compareció durante más de una hora ante la fiscal jefe Beatriz Sánchez, que debe decidir si denuncia o archiva las diligencias

También quiso dejar claro que «nunca» había culpado a la madre de lo sucedido y «siempre se ha referido a causas que no son justificaciones. Solo ha manifestado que la falta de valores que hay en la sociedad genera situaciones de violencia y él entiende, sin embargo, que la violencia nunca está justificada».

 

Por último y en presencia del sacerdote, Sánchez Limiñana destacó que «las actuaciones violentas no están nunca justificadas y él no las ha justificado. Una cosa es explicar las causas que generan desórdenes sociales y otra es justificarlos. Que por odio a una persona alguien cometa un crimen no se justifica en ningún caso. Él lucha contra los desórdenes morales y no ataca a la mujer, a la que siempre ha considerado una víctima y a Gimeno un asesino». Báez escribió el pasado domingo en sus redes sociales que «es la ruptura matrimonial la que causa estos dramas (...) Pena de medios que solo piensan en las niñas y no en su padre, víctimas lo tres».

 

La juez instructora del caso, que lo pasó a un juzgado especializado de violencia machista,sostiene que Tomás Gimeno asesinó a Anna y Olivia, de uno y seis años, para generar un «dolor inhumano» a su expareja y madre de las niñas, a quien daba un trato vejatorio desde su separación.

 

Tras prestar declaración, la fiscal Beatriz Sánchez deberá analizar el contenido de la misma y el informe realizado por la Policía Judicial con el contenido de las manifestaciones vertidas por el sacerdote en diferentes redes, correos y medios de comunicación. Con todo ello, deberá decidir si concluye estas diligencias preprocesales denunciando los hechos al entender que pueden ser constitutivos de un delito de odio o, en su defecto, las archiva.