20/06/2021 - 18:47

Dos renglones torcidos (y mucho) de Dios

De Tomás al padre Báez. Un brutal caso de violencia machista abrió los ojos a la sociedad sobre los excesos de un cura que dijo que el asesino era la víctima

Dos renglones torcidos (y mucho) de Dios
El Obispado tomó medidas contra Báez, que el viernes declaró en la Fiscalía/Arcadio Suárez/C7.

FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Nueve folios, una veintena de líneas en Facebook y un minuto y medio en vídeo también en redes sociales. Solo eso sirvió para abrir los ojos de muchos en Canarias. Y todo en 48 horas, el lapso de tiempo que va desde el momento en que se conoce el contenido del auto judicial que resume las investigaciones sobre la desaparición y muerte de las niñas Olivia y Anna, en Tenerife, y la divulgación de los excesos verbales del cura Fernando Báez.

 

Parafraseando el título del libro de Torcuato Luca de Tena, son dos renglones torcidos de Dios que, en todo caso, por la coincidencia en el tiempo, han servido para dar un puñetazo en la mesa: han enseñado de qué va la violencia vicaria, cuán cruel puede ser la naturaleza humana, y que una cosa es la libertad de expresión y otra disculpar delitos de sangre desde una interpretación de preceptos religiosos que no coincide con el espíritu de la letra.

 

Todo arranca el pasado sábado 12, cuando la sobremesa se le indigesta a más de uno al recibir, a través del servicio de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) el auto de la jueza Priscila Espinosa, en el que detalla lo que se sabe del caso de Olivia y Anna, al tiempo que da traslado de la investigación a un juzgado de violencia machista en la capital tinerfeña. El relato es terrible y la literatura es fría, como si fuera una novela negra nórdica.

 

Pero los hechos no acontecen en un lejano paraje de Suecia, sino en Tenerife: «El terrible y trágico desenlace de los acontecimientos, en particular la localización del cuerpo sin vida de Olivia, ha supuesto la objetivación de delitos más graves, pues resulta ahora, al menos indiciariamente, que la intención que Tomás tuvo el 27 de abril de 2020 cuando se llevó a sus hijas no fue sustraerlas de su madre y entorno para llevárselas a un paradero desconocido, sino presuntamente darles muerte de forma planificada y premeditada y ello con el fin de provocar un inhumano dolor a su expareja, a la que de forma deliberada buscó dejar en la incertidumbre acerca del destino que habían sufrido sus hijas al ocultar sus cuerpos, tras darles muerte, en el fondo del mar, eligiendo lugares alejados de la costa y profundos, donde pensaba que nunca serían encontradas, todo ello tras anunciar, tanto a su expareja como a su entorno cercano, que se iba con las niñas y que no les volverían a ver».

 

De hecho, solo se ha encontrado hasta la fecha el cadáver de Olivia, mientras que el de Anna se sospecha que salió de la bolsa donde estaba y su hallazgo, casi dos meses después de la desaparición y a esas profundidades oceánicas se da casi como imposible. En cuanto a Tomás, se sigue buscando su cadáver, pues los investigadores están convencidos de que también se quitó la vida. Ello no obsta para que la jueza haya dictado orden internacional de búsqueda.

 

El auto de la jueza incluyó un detallado relato de cómo Tomás preparó el doble asesinato machista y cómo intentó engañar a su expareja.

 

Ese mismo día 12, en un vídeo publicado a las 13.06 en Facebook, el sacerdote grancanario Fernando Báez aparece dando una homilía en la que vincula expresamente el caso de Tenerife con la rupturas matrimoniales. Y, para que no haya dudas, se lamenta de la escasa capacidad de las mujeres para aguantar: «Si ese matrimonio hubiera sido fiel», dice Báez ataviado con su boina amarilla tan característica, «si no se hubiese roto, esas niñas estarían viva. La falta de fidelidad, por no seguir los caminos antiguos, porque antes los hombres aguantaban a las mujeres aunque se volvieran locas, y las mujeres aguantaban a los maridos aunque fuesen borrachos y sucios... ¡ahora no!».

 

El Obispado se lo pensó mucho. La presión de muchos sacerdotes y las llamadas de Madrid dieron resultado

 

Como aperitivo, Báez había escrito el pasado día 10, que Anna y Olivia eran dos angelitos «que las quisieron cambiar de padre, siendo el suyo Antonio (nombre que acompaña al de Tomas, el asesino machista), y eso es robar hijos y darlos a quien no los engendró». Seguidamente, Báez se despacha con la prensa: «Pena de prensa y de medios que solo piensan en dos niñas y no es su padre, víctimas los tres: dos de su padre; y el padre, no digo de quién, pero quien me escucha, si no es tonto, sabe a lo que y a quién me refiero».

 

Y ese fue el gran error de Báez: que pensó que los 'tontos', esto es, la mayoría de la sociedad no se iba a dar cuenta de que estaba señalando a la madre de las niñas, estaba disculpando al asesino y lo estaba vinculando todo a una ruptura matrimonial que va contra los principios de la Iglesia.

 

Es la coincidencia de ambos hechos -el auto judicial tras el hallazgo del cadáver de la menor de las niñas y la divulgación de las palabras del cura- lo que precipita los acontecimientos. Se añade a eso que el seguimiento mediático nacional al doble asesinato machista de Tenerife hace que también radios, televisiones y prensa de la península llamen a preguntar quién es ese padre Báez.

 

La reacción del Obispado el pasado jueves anunciando que apartaba a Fernando Báez de sus funciones sacerdotales, le imponía silencio y el inicio de un procedimiento interno de depuración de responsabilidades no estuvo exenta de debate. Y de presiones. El malestar fue evidente desde el minuto uno. El obispo José Mazuelos, que se estrenó este año al frente de la Diócesis de Canarias, había conseguido notoriedad con la carta conjunta con su homólogo de la Diócesis Nivariense denunciando el trato a los inmigrantes irregulares. También se estaba significando al alertar del impacto social de la crisis derivada de la pandemia y el consiguiente parón económico. En ese contexto, la irrupción del renglón torcido de Dios que era el padre Báez incomodó y mucho.

 

De Cases a Mazuelos

Mazuelos ya sabía que había un problema en la Diócesis apellidado Báez Santana y llamado Fernando. Su predecesor en el cargo, Francisco Cases, tuvo al menos en una ocasión a Báez en un despacho de la plaza de Santa Ana sentado y escuchando una reprimenda por sus modos. Las quejas llegaban de parroquianos y también de quienes no le reían las gracias a un cura que se presentaba en las redes como el guardián de las esencias aborígenes.

 

Pero por otro lado, Báez es un cura querido por sus parroquianos y que formaba parte del clan de sacerdotes canarios que siempre ha reclamado un obispo canario. Eso se puso en la balanza en el anterior mandato en el Obispado y también pesó ahora.

 

Precisamente desde ese sector del sacerdocio se multiplicaron las llamadas al Obispado subrayando que lo dicho por Báez era inasumible y que la Iglesia no podía seguir mirando para otro lado. Costaba encontrar entre los sacerdotes quien disculpase a su compañero y este lo puso todavía más difícil cuando llegó a escribir que no había que rezar por las dos niñas asesinadas.

 

El Obispado pensó y repensó lo que iba a hacer. No quería dar la sensación de que era arrastrado por algunas valoraciones políticas o por la persistencia mediática en seguir contando los excesos verbales del cura asignado a una parroquia de Telde. Pero esta vez Báez cruzó todas las líneas, y en especial cuando desoyó la primera petición de silencio del Obispado. En lugar de atender lo que entonces era una 'sugerencia', se dejó entrevistar en 'Al rojo vivo' de La Sexta, donde se presentó como una víctima, perseguida por políticos y medios de comunicación.

 

El viernes, ante la Fiscalía, cuentan que Báez parecía otro: estaba derrotado y se deshacía en disculpas. Pero el daño estaba hecho: sus comentarios siguen en las redes.

 

La decisión de la Fiscalía de actuar de oficio ante un posible delito de odio dejó al Obispado sin argumentos para continuar mirando para otro lado. Mazuelos se cansó de que la Iglesia pusiera la otra mejilla por un siervo descarriado.

 

El viernes, ante la Fiscalía, cuentan que Báez parecía otro: estaba derrotado y se deshacía en disculpas. Pero el daño estaba hecho: sus comentarios siguen en las redes.

 

Como señala el Cabildo de Gran Canaria en su denuncia ante la Fiscalía, «utilizar los medios de comunicación y las redes sociales para justificar el asesinato de estas menores, por la separación matrimonial y la conducta de la madre, es culpabilizar a la madre que es víctima, y hacer apología de unos valores y una ideología discriminatoria y de violencia contra las mujeres».

 

Francisco Suárez Álamo es director de Canarias7.

 

Comentarios

  • Cristo M.,
    22/06/2021 - 13:13

    No hay razón de ser para justificar un crimen.

    6
    0
  • Antonio García
    22/06/2021 - 06:34

    Creo que ya deberían quitar la imagen de este sr.y los comentarios.

    0
    0
  • Javier Durán
    21/06/2021 - 21:22

    Buenas a todos si cabe mi humilde opinión como decían en la época de este señor muy cercana para el y tan lejana para nosotros Dos renglones para el El que no sirve al paredón a colocar piedras claro. El que no sirve a remar Osea que ya sabemos cada uno es esclavo y víctima de su manera de pensar. Este no va a cambiar así que mano dura con el gofio escaldao. Aborigen, o Cromañon ahí lo dejo..

    1
    0
  • Paco Bethencourt
    21/06/2021 - 20:25

    El celebre Padre Báez refleja una personalidad esquizofrénica

    168
    120
  • Isidro González
    21/06/2021 - 20:02

    Este hombre necesita ir a una UNIDAD de Salud Mental . Ahí hay buenos psiquiatras y psicólogos

    120
    0
  • Luis Ramos
    21/06/2021 - 13:58

    Sr. Baez, le propongo se una con su gran amigo el de la radio y formen una ONG para el municipio de Telde que tantos problemas sociales tiene. De muestra de buen cristiano.

    138
    30
  • Juan Santana
    21/06/2021 - 10:53

    Adiós Fernando, tanta paz lleves como descanso dejas...

    219
    72
  • esperanza guerra
    21/06/2021 - 10:12

    En caso de que el obispo "recule" y lo destine a otra parroquia, los ciudadanos solidarios con la madre de las niñas asesinadas, deben boicotearlo NO asistiendo a las iglesias en las que ese "supuesto padre báez" esté destinado

    236
    83
  • JUAN LEON
    21/06/2021 - 08:49

    Del árbol caído todo el mundo hace leña .El daño está hecho es el momento de rectificar y de perdonar.

    132
    258
  • Miguel González
    20/06/2021 - 22:53

    El camino viejo que nombraba Jeremías usted en ese abominable vídeo, señor Báez, es el de estar al lado del que sufre, el ser prudentes y humildes, solidarios con los que han perdido a sus seres queridos. El camino viejo es huir del protagonismo, de la soberbia y la arrogancia. Lamento decirle que usted hace años que no lo transita. En el pecado ha llevado la penitencia.

    370
    161
  • A. León Fernández
    20/06/2021 - 21:41

    Pues yo el único castigo era pelarlo al cero y prohibirle llevar boina. Así durante un año.

    227
    136

Enviar Comentario

X