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26/07/2020 - 12:16

Telde aún recuerda a Lulú 15 años después

La chimpancé entró en depresión en 2005 y el Ayuntamiento la trasladó a una reserva ● Fue un símbolo por la defensa de los derechos de los animales

Telde aún recuerda a Lulú 15 años después
La mona Lulú en la reserva madrileña/C7

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Telde.- Primates de 20 especies distintas conviven en la reserva de Madrid donde mora Lulú desde su salida de Telde hace ahora 15 años. Se organizan en varios grupos de hembras con un macho dominante. Lulú está con Gombe, Sandy y Pascual.

 

De Lulú en Telde solo quedan el parque al que ella dio nombre en San Juan, su jaula y el recuerdo, pero para muchos fue un símbolo, un punto y aparte respecto a la sensibilidad de este municipio y de sus gestores para con los derechos de los animales.

 

Este 2020 se cumplen 15 años del rescate de la chimpancé más famosa de Gran Canaria. El grupo ecologista Turcón dio en 2005 la voz de alarma. El animal estaba deprimido. Se le notaba en la mirada, perdida, y en su comportamiento, huidizo y apagado. La sociedad se movilizó, el gobierno municipal de entonces captó el mensaje y financió el viaje de la mona de San Juan a un santuario para simios en Madrid. Allí, cuentan, es feliz, rodeada de otros de su especie y libre de tantas miradas. Viajó con Lucas, su último compañero de jaula en Telde.

 

Marta Bustelo, directora del centro de rescate y rehabilitación de primates Rainfer, cuenta que Lulú, que se estima que debe rondar los 34 años (en cautividad la esperanza media de vida está en los 40), es una de las más pacíficas de la reserva. «Es cariñosa, dulce y atenta con el resto de sus compañeros y con el personal del centro», detalla. «Adora estar en lo alto de la atalaya hasta que atardece y siempre es la última en entrar a dormir. Le encanta mirarse en los espejos y acicalarse el pelo». Son algunas de las pautas que definen la nueva y tranquila vida de este ejemplar de 'Pan troglodytes' que, sin embargo, pasó sus primeros años en manos de un fotógrafo que la empleaba como reclamo turístico en las playas, haciéndola fumar siendo un bebé, según relatan de su pasado en el perfil que de Lulú tienen en la web de Rainfer. Se la incautaron las autoridades y acabó en un parque de Telde.

 

Ella no lo sabe, pero sin quererlo Lulú le cambió el chip a una ciudad que pasó de encajar con cierta normalidad que una mona viviese durante años en una jaula para pájaros, la que sigue existiendo en el parque de Santa Rosalía (rebautizado Lulú por la gente), a otra, la actual, que se comprometió a modificar su legislación municipal para declararse libre de circos con animales o que cuenta entre los miembros de su gobierno con una declarada animalista, Auri Saavedra. Lulú, ajena a toda la posible trascendencia de su paso por Telde, ahora convive en el grupo de Gombe, el macho dominante, junto a Sandy, de la que se ha hecho muy amiga, y Pascualín, con el que ha congeniado muy bien hasta el punto de que ambos se pasan horas acicalándose mutuamente. De verse maltratada por algunos desaprensivos en Telde que la molestaban con gritos o le arrojaban latas ha pasado a preocuparse solo de las crisis que de vez en cuando sufre Gombe, producto de una enfermedad neurológica rara, para la que, en todo caso, recibe medicación. Le tiene cogida la vuelta y sabe que cuando lo ve nervioso, mejor no acercarse.

 

Pero no todo brilla en la vida de Lulú y sus compañeros de reserva. La crisis sanitaria derivada de la pandemia de la covid-19 ha golpeado duramente a este santuario y a la fundación Chimpatia. «Nuestros principales ingresos venían de nuestras actividades educativas (colegios, institutos y Universidades) y al haberse cancelado todas, estamos bajo mínimos y muy preocupados por la situación futura de Rainfer», explica Marta Bustelo.

 

Le preocupa que la sociedad no sepa los problemas a los que se enfrentan los santuarios de rescate y rehabilitación de animales, que se ven desbordados de trabajo, porque han tenido también que reducir sus equipos, y además, han perdido las fuentes de financiación de las que se nutren. «Parece que no se tiene en cuenta la importancia del trabajo que realizamos y más en estas fechas. No solo por cubrir la necesidad pública de recoger y cuidar animales, en nuestro caso, salvajes exóticos como son los primates, sino también de la labor sanitaria que realizamos». Se explica. «El control sanitario de los animales exóticos que están en nuestro país es imprescindible para evitar la transmisión de enfermedades graves para el ser humano, más aun viniendo de primates no humanos, por la cercanía genética que tenemos ambas especies».

 

Así las cosas, Rainfer no vive ajena a las nuevas medidas sanitarias a las que ha obligado el coronavirus y ha instaurado estrictos protocolos de seguridad en el santuario para evitar que sus animales puedan contraer la enfermedad.

Precisamente por eso, para evitarlo, Rainfer ha endurecido mucho las normas higiénico-sanitarias y la cercanía con sus huéspedes se ha reducido al mínimo.

 

Pese a la que está cayendo, Rainfer, que cuenta con especialistas en biología, primatología, veterinaria y otras disciplinas, no se rinde y pone todos sus desvelos en que Lulú y los otros casi 130 primates de más de 20 especies diferentes que habitan en la reserva tengan la vida que merecen. Pero necesita ayuda y ofrece la posibilidad de apadrinar a los animales como vía de obtener ingresos. Puede hacerlo con Lulú por apenas 3, 10 o 25 euros al mes. Contribuirá a su supervivencia.

 


Fuente: Texto de Gaumet Florido/C7.

 

Comentarios

  • Gema Pinilla
    28/07/2020 - 08:49

    Tengo la grandísima suerte de ir dos veces al año a Rainfer y ver en primera persona la gran labor que realizan. Los primates allí están muy cuidados y se vuelcan en su rehabilitación. Soy madrina de una chimpancé muy viejita y os animo a todos a colaborar en sus cuidados. Con muy poquito se les puede ayudar muchísimo. Estoy deseando poder volver a verlos una haya pasado esta situación.

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  • ManuelCalixto
    26/07/2020 - 21:31

    Que pena penita pena si lulú viera el estado en que se encuentran el mal estado de los parque de Telde se volvería a morir , y que todavía tengan la poca vergüenza de desir que dicho consejal es ecologista, y yo pregunto ecologista de que🤦‍♀️🤷‍♂️?????de arrasar los jardines de rotondas parques y parterres de Telde.

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  • María Jesús Manteiga
    26/07/2020 - 20:50

    Que lindo saber que diga viva y este feliz en un espacio adecuado y apropiado para ella con otros de su especie,creo que todos los que la lleguemos a conocer y pancho el primer compañero que tuvo la recordamos cada ves que pasamos por allí e incluso yo misma cuando hablo y me tengo que referir al parque de San Juan la nombró el parque de Lulu aunque allá cambiado de lugar es su parque así lo creo

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  • Pilar Pérez
    26/07/2020 - 17:51

    Emocionada, de leer el artículo y recordar a Lulú cuando era yo una niña. Qué pena que se normalizó durante tanto tiempo esa situación, no recuerdo reflexionar ni ser crítica con la situación, tampoco mi entorno... y qué alegría que hayamos avanzado junt@s, ya no hay marcha atrás! Los animales no merecen esa "vida". Tan linda Lulú!

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