Yrichen se crece en tiempos de contingencia sanitaria

Esta organización sin ánimo de lucro continúa tratando a personas con cualquier tipo de adicción a través de sesiones telefónicas y videollamadas y, además, se dedica a confeccionar mascarillas, viseras y respiradores

Yrichen se crece en tiempos de contingencia sanitaria
Usuarios y personal del piso de apoyo al tratamiento (Foto C7)

TELDEACTUALIDAD

Telde.- La Fundación Canaria Yrichen, con sede en La Pardilla-Telde, lejos de parar, aumenta su trabajo durante la alarma consciente de que ahora es cuando la sociedad más necesita de su labor. «Nos hemos visto obligados a acelerar nuestra transformación digital. Disponemos de herramientas que nos permiten seguir atendiendo por medio de llamadas telefónicas y videoconferencias», explica Carlos Navarro, director de esta ONG. Y es que ahora aparece mucha gente que tiene que iniciar su desintoxicación.

 

«Surgen casos de personas confinadas en casa con mucho alcohol, cannabis o pastillas, que experimentan un consumo más impulsivo. O todo lo contrario, se ven sin nada y sin poder salir para adquirir sustancias, y sufren procesos de ansiedad que pueden derivar en violencia dentro del ámbito familiar», añade sobre una problemática que el personal trata telemáticamente, según expone Ronald Ramírez en un reportaje publicado en el periódico Canarias7.

 

Lo que se mantiene inalterable es el piso que Yrichen posee en La Pardilla. Allí se encuentran actualmente cinco usuarios que pasan la cuarentena de la mejor manera. «Ahora mismo no podemos admitir nuevas solicitudes ni visitas para reducir el riesgo de contagio.

 

Además, se han suspendido las actividades y los programas de ocio que se desarrollan habitualmente en el exterior. Pero el apoyo al tratamiento que se realiza sigue intacto», comenta Navarro.

 

Los trabajadores continúan con su labor extremando las precauciones y los pacientes disfrutan de la finca, el gimnasio, el huerto e, incluso, cuidando de los pollitos que acaban de salir de sus cascarones.

 

Una de las novedades de esta fundación, que en 2019 cumplió 30 años desarrollando su labor filantrópica, es la colaboración en el recurso que el Ayuntamiento ha habilitado en Jinámar para dar cobijo a los sintechos.

 

Los trabajadores de Yrichen acuden al pabellón Juan Carlos Hernández para realizar inyecciones de metadona y rebajar las consecuencias de la abstención por frenar el consumo de heroína. Además, estas acciones ayudan a localizar a más personas con problemas de adicción a los que poder ayudar. «Intentaremos continuar tratando a esos nuevos casos cuando acabe el estado de alarma», puntualiza Carlos.

 

Por otro lado, en el sótano de la sede de esta organización presidida por Jorge Hernández, varios voluntarios se afanan en la fabricación de viseras con una impresora 3D al tiempo que trabajan en prototipos para poder elaborar respiradoras. Además, otras dos mujeres ponen su granito de arena cosiendo mascarillas de tela. Productos que, una vez terminados, son donados para completar una labor con la que intentan paliar el déficit de equipamiento de protección destinado al personal sanitario y al resto de trabajadores esenciales.

 

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