Francisco Yedra: "En Mauritania se están tomando la crisis del coronavirus muy en serio"

El empresario teldense, que al estallar la crisis sanitaria por el Covid-19 tuvo que ser repatriado del país africano, ya se encuentra en su ciudad natal

Francisco Yedra:
Francisco Yedra, en la residencia donde estuvo confinado, el certificado de salida y a su llegada a su domicilio en Telde (Foto TA)

DANIEL OJEDA
Telde.- Francisco Yedra, el empresario teldense de 62 años al que la crisis sanitaria por el Covid-19 sorprendió en Mauritania en un viaje de negocios y que pidió ayuda para se repatriado, ya está en Gran Canaria. Llegó la noche del pasado jueves y se encuentra guardando confinamiento con su familia, muy agradecido, después de todo por lo que ha tenido que pasar en los últimos días, por la ayuda y el trato de las autoridades mauritanas y también de la legación diplomática española.

 

A buen seguro que Francisco Yedra jamás borrará de su memoria este último viaje. El pasado 9 de marzo, por motivos laborales, este teldense al frente de una empresa dedicada a la fabricación y reparación de maquinaria industrial con sede en la zona de Cruz de la Gallina, en el Distrito de Jinámar, voló a Mauritania. Y allí, a unos 1.000 kilómetros y dos horas en avión de casa, le pilló todo el estallido la crisis sanitaria por la pandemia del coronavirus.

 

Viajó junto a otro empresario canario, Domingo, con tan mala suerte que en el trayecto de ida ambos compartieron avión con un ciudadano australiano (no español como se pensaba en un principio) contagiado por el Covid-19. Pero de eso se enteraron días más tarde. Llegaron con total normalidad a Nuakchot, la capital del país. De hecho se hospedaron en un hotel y no tuvieron ningún contratiempo hasta que ya transcurridas unas jornadas las autoridades mauritanas contactaron con ellos para ponerlos al corriente de la situación: uno de los pasajeros mostraba síntomas evidentes que hacían sospechar de un posible contagio y por tanto todo el pasaje debía guardar cuarentena durante catorce días.

 

Siempre controlados por personal sanitario que diariamente les tomaba la temperatura y vigilaba su estado de salud, los primeros días permanecieron en el mismo establecimiento hotelero, tranquilos porque ellos mismos solicitaron someterse a las pruebas y los resultados fueron negativos; luego, el 18 de marzo, los trasladaron a una residencia junto a otros canarios. Y allí comenzó realmente su odisea dado que este último complejo no reunía para nada unas mínimas condiciones de higiene. La limpieza dejaba mucho que desear, las sábanas eran usadas y no tenían ni toallas ni jabón.

 

A gritos y por WhatsApp
Como anécdota, relata Francisco Yedra en una conversación telefónica, en esta residencia en la que pasaron muchas horas de soledad, aislados cada uno en una dependencia, coincidieron con otros canarios. Primero se comunicaban a grito pelado, hasta que crearon un grupo de WhatsApp para hacer más llevadera la cuarentena.

 

Escoltados por la Guardia Civil y repatriados en Canaryfly
Hicieron visible su situación en redes sociales y también a través de medios de comunicación como TELDEACTUALIDAD. Y a raíz de sus protestas, las autoridades mauritanas tomaron cartas en el asunto y todo se recondujo, reconoce. Ordenaron realizar una limpieza exhaustiva e incluso les ofrecieron un alojamiento alternativo que acabaron descartando por temor a que fuera peor. Completaron la cuarentena allí, y luego volvieron al hotel. Una vez allí, empezaron a gestionar su vuelta a casa con Embajada de España en Mauritania. 

 

El jueves les entregaron comida, botellas de agua, guantes, mascarillas, jabón y geles y abandonaron Nuakchot rumbo a Nuadibú en una comitiva organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Un trayecto de unos 480 kilómetros de distancia, de unas seis horas de duración, hacia el norte del país y que completaron escoltados por la Guardia Civil y a bordo de dos guaguas junto a otros ciudadanos españoles, personal diplomático y del Gobierno de Canarias.

 

Y desde Nuadibú embarcaron en un avión de la aerolínea canaria Canaryfly que dos horas después aterrizó en el Aeropuerto de Gran Canaria y cuyo billete, por cierto, tuvieron que costearse de su propio bolsillo Francisco y Domingo, a razón de unos 400 euros cada uno.

 

Estricto toque de queda
Desde la distancia, Francisco Yedra aplaude la seriedad con la que Mauritania se ha tomado esta pandemia por el Covid-19. A pesar de la poca incidencia que hasta ahora está teniendo el coronavirus en este país africano (a día de hoy solo se tiene constancia de cinco casos activos), explica que las medidas adoptadas por el gobierno soy muy estrictas. La mayoría de los restaurantes y comercios están cerrados. Las reuniones y actos masivos están prohibidos, hay un toque de queda entre las seis de la tarde y las seis de la mañana, y a la mínima sospecha de contagio, se activa un protocolo de cuarentena. "Se lo están tomando muy en serio, lo tienen todo muy controlado", describe este teldense que alaba a las autoridades mauritanas por el trato que le dispensaron en todo momento. "Hicieron las cosas como se tenían que hacer", resume.

 

Yedra también se deshace en elogios hacia la Embajada de España en Mauritania y el Consulado en Nuadibú, además de a Canaryfly.

 

Comentarios

  • Tamara Martin
    31/03/2020 - 10:33

    Suerte , porque aquí se puede ver venta ambulante sin medidas de seguridad, sin mantener las distancias etc....pero esto es Telde y alguien mira para otro lado 😢

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