19/06/2019 - 14:34

Que la realidad no te estropee tu ideología

El periodista teldense Gaumet Florido comparte su reflexión

Que la realidad no te estropee tu ideología
Gaumet Florido (Foto TA)

GAUMET FLORIDO

Hay una máxima del mal periodismo que dice que la realidad, o la verdad, no te estropee un buen titular. Pero si lo parafraseamos podemos llevarlo a la forma en que cada cual percibe el mundo que le rodea: que la realidad no te estropee tu propia ideología.

 

No se crea. Pese a la mala fama, merecida mala fama, que nos hemos ganado los periodistas, es bastante más común el segundo caso que el primero. No creo que yo sea el único que haya escuchado, incluso en mi propia familia, aquello de pues yo con Franco no viví tan mal en cuanto a cierta gente se le ponen sobre la mesa algunos de los muchos abusos que se cometieron en aquella dictadura.

 

Pues esta semana he tenido la oportunidad de presenciar dos casos en los que la realidad bailaba al antojo de las ideas del sujeto. En uno, la aludida, como si usara gafas de realidad virtual, se limita a modificar su percepción de lo que ve, no lo que ve. En el otro, por su parte, pasaba justo al revés. El individuo trata de adaptar la realidad a su propia conveniencia.

 

El primero de los ejemplos lo viví en una plaza. Estábamos de charla y aparece una señora de esas que, coloquialmente hablando, perdió el juicio hace años, y, desde su ingenuidad, largó un rumor malintencionado sobre una política local. Nadie le dio mayor importancia. Está enferma y lo que dice no tiene por qué ajustarse a la realidad. Sin embargo, ¿cuántos hay que dicen que saben, critican, juzgan y, lo peor, votan sin ni siquiera tener los mínimos elementos de juicio para valorar el mundo que les rodea, o en otras palabras, sin tener ni idea? ¿Hasta qué punto aquella manifestación de una mujer enferma se parece o no a la de los que hablan y hasta sentencian desde la ignorancia y la desinformación? En verdad, solo les separa el estado de su salud mental, porque a menudo la gravedad del disparate se antoja similar.

 

Aquella señora, como cientos de ciudadanos, adaptó la realidad a sus propias convicciones y así, creo yo, debió sentirse más feliz. Así nos va. Lo que ellos ganan lo pierde la comunidad. Una sociedad crítica e informada mejora. La otra, la que se deja manipular, se atrasa y solo cría monstruos. Véase Trump o Putin.

 

Y el otro ejemplo me lo bebí ayer en los periódicos. Un señor se agarra a la Ley de Protección de Datos, que va camino de ser una ley censura, visto lo visto, y logra que la Universidad de Alicante borre de artículos sobre historia en Internet el nombre de su padre, que fue secretario del consejo de guerra que juzgó a Miguel Hernández, condenado y muerto en prisión. Como a él no le gusta la realidad, o la historia, actúa y la cambia, poniendo en riesgo derechos constitucionales como el de investigación y cátedra y hasta el de información. ¿A qué me suena eso de reconstruir la historia? Preguntémosle a George Orwell. Qué pena.

 

Gaumet Florido es periodista y redactor del diario Canarias7 en Telde.

 

Enviar Comentario

X