05/01/2016 - 07:19

Rocío Ruano, piernas, voz y arte para rato

La cantante teldense que deslumbró de niña en programas nacionales de televisión triunfa hoy en Londres tras un duro camino ● En una de las ediciones de 'Factor X', con 200.000 aspirantes, acabó entre las 20 finalistas ● Este viernes ofrece un concierto en su ciudad natal

Rocío Ruano, piernas, voz y arte para rato
Rocío Ruano, este lunes, dando muestras de su desparpajo en la casa de sus padres (Foto TA)

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Si tienes un sueño, ve a por él. La vida de Rocío Ruano siempre ha estado marcada por esta máxima. Rodeada de música por todas partes, su futuro parecía dibujado con corcheas desde el momento en el que vino al mundo. En su familia es tarea harto complicada encontrar a alguien que no sea artista. Con estos mimbres y un sueño llamado Londres, aquella niña que embelesó hace décadas a media España con sus apariciones en televisión se ha logrado hacer un hueco en la city. Estos días disfruta de unas merecidas vacaciones junto a los suyos, aunque es incapaz de soltar el micrófono. El viernes ofrece un concierto en el teatro Juan Ramón Jiménez; antes, TA cuenta su curiosa historia. En ella no faltan fe, ilusión, trabajo y, sobre todo, perseverancia. Su camino puede servir de estela para muchos que no han logrado ser profetas en su tierra.

 

Rocío vino al mundo el 31 de enero de 1993. Estudió en el colegio de San Juan y en el instituto José Arencibia Gil y, pese a haber realizado las pruebas de acceso a la Universidad, algo había en su interior que le decía que su futuro iba a ser algo más bohemio que estudiar una carrera durante cinco años. La música llevaba mucho tiempo bullendo en sus venas. La música y el baile, su otra gran pasión. Mucha parte de culpa de ello la tenían la saga de los Ruano, y la otra la insufló su ciudad, Telde, donde se pudo formar en distintas disciplinas de la mano de la otrora gloriosa Escuela Municipal de Música, Danza y Teatro.

 

Con cuatro años comenzó a hacer sus primeros aspavientos. Luego, en ballet y en otras disciplinas, tuvo mentores tan reconocidos como José Luis Donalson y Nacho Quevedo. Aquella niña inquieta le 'pegaba' a todo: ballet, tenis, gospel gimnasia rítmica y hasta hip-hop. Y Telde en particular y Gran Canaria en general se le hicieron pequeños. Su destino, como el de Luke Skywalker, le tenía reservado emprender un duro camino sobre el que ahora, con casi 23 años y una sonrisa y una mirada que embaucan, avanza con paso firme.

 

Vacaciones premonitorias

Sin saber inglés más allá de lo que te enseñan en Secundaria, a esta joven promesa se le metió entre ceja y ceja que su trayectoria vital debía escribirse en la lengua de Shakespeare, a más de 3.000 kilómetros de su patria. “Con 17 años me regalaron unas vacaciones de tres días en Londres y quise aprovechar la ocasión para dejarme ver y bailar en la Pineapple Performing Arts School”, que no es otra cosa más que una afamada academia que comenzó a orientaar, sin pretenderlo, sus pasos. Unos amigos la invitaron en aquellos locos días a pasarse por un pub en St Albans, y la gran acogida que recibió durante una corta interpretación de un tema de Etta James y el épico Beatiful de Cristina Aguilera le hicieron crear que podría tener posibilidades en una de las capitales musicales del planeta. El soul le abrió aquellas puertas. No se han vuelto a cerrar, pero mantenerlas expeditas su trabajito le ha costado.

 

Corría entonces el año 2010 y su periplo no había hecho más que arrancar. “Me conocían como Rocío Ruano, la niña de la tele, la de 'Menudas Estrellas', la de 'Menudo Show' y otros programas de televisión, pero yo quería saber hasta dónde podía llegar. Entendí que podría mejorar mi inglés y que, sin llegar a cursar estudios específicos, podría formarme como cantante si estaba en contacto directo con el arte. ¿Y qué mejor sitio que Londres?”, reflexionaba este lunes desde su domicilio familiar de Caserones Bajos, rodeada por la tranquilidad de una acogedora casa y sumida en el paréntesis de uno de sus ensayos.

 

Recuerda que un día fue Elías, su padre, el que, tal vez alertado por el estado melancólico que presentaba su chiquilla, le preguntó de forma rotunda si quería probar fortuna en Gran Bretaña. Y no hubo nada que la retuviese, por lo que en octubre de 2011 se la veía ya a dos pasos de Trafalgar Square, en compañía de Fran, un amigo majorero que también se sumaba a la aventura “...durmiendo durante un mes en el suelo del salón de la casa de un amigo de él”.

 

Echarle morro al asunto

Nervios y arrojo no le faltaron. Llegados a la meca de todo artista, Rocío se planteó seriamente empezar desde bien abajo. No le quedaba otra. La hoja de ruta inicial supuso un bombardeo en toda regla de currículum en el entorno de los comercios y negocios de la academia antes citada. Con una sonrisa en su rostro, reconoce ahora que en aquel momento 'infló' un poquito su listado de méritos y le echó morro al asunto. Su descaro y decisión le dieron pronto resultado: en una tienda de ropa a la que acudió tras concertar una entrevista descubrieron en cuestión de segundos que su nivel de inglés no era muy bueno -por no calificarlo de otra manera- pero le dieron trabajo. “Por allí pasaban muchos turistas y yo me tiraba como una posesa hacia ellos para atenderlos y venderles algo. En una semana ya tenía un contrato permanente y en tres meses ya hablaba inglés fluido”, rememora con orgullo.

 

Paralelamente, se presentaba a todo aquel casting del que tuviese conocimiento y se pusiese a tiro. Así supo de la búsqueda de una voz latina para el hotel Hilton, donde empezó tocando los teclados y haciendo coros y ha acabado como vocalista gracias a una sustitución. A la vera de Hyde Park, la risueña teldense mantuvo el tipo y los acordes durante tres años, aunque no quiso estarse quieta. Esa palabra no existe en el diccionario de los Ruano.

 

Probó, sin suerte, en las pruebas de selección de musicales como 'A chorus line' y 'El Rey León'. Para el de 'El mago de Oz' le dieron el papel del hombre de hojalata, aunque el proyecto no cuajó y se suspendió antes de que nuestra protagonista pudiese guiar a alguien por el sendero de baldosas amarillas.

 

Una odisea llamada 'Factor X'

En abril de 2012 arrancó algo que marcaría su estancia en Londres: el inicio del casting de una nueva temporada de Factor X, el equivalente al desaparecido 'Operación Triunfo' español. Y allí que se plantó la muchacha, con 19 años casi recién cumplidos y muchas agallas. “Muchos pensarán que se entra en el programa después de un par de casting, pero en realidad hay que pasar más de 12”, apunta antes de relatar con todo lujo de detalles hasta dónde remó en esta agotadora travesía.

 

Una de sus cantantes fetiches, Cindy Lauper, se erigió en su talismán. La primera prueba, con 14.000 personas en el O2 Arena, la superó con creces. Veinte segundos y ya tenía al jurado de turno embobado. Pero con la segunda fase de selección le llegó el batacazo. Todo a su tiempo.

 

Rocío dejó entonces la tienda de ropa y siguió ganándose las libras y el sustento como teleoperadora en una tienda de telefonía. Tocaba alguno de esos pianos desperdigados por las calles y su valentía le supuso que un desconocido se fijase en su voz, en su bilingüismo... y le ofreciera un empleo. Nunca se sabe dónde tiene uno la dicha.

 

Saltando de pub en pub y dando muestras de su calidad artística en lugares como Camden, a la nueva generación de las Ruano Ramos le vendría una segunda oportunidad con Factor X en abril de 2013. Y esta vez le fue mejor, mucho mejor. “El día que se hacía el casting en Londres yo no podía ir, así que me presenté a las pruebas de Birmingham, que está un ratito lejos en tren. La cola de aquel día la formaban 10.000 personas y en ella permanecí siete horas. Me dejaron tocar un trozo de una canción y me dijeron que la siguiente prueba sería al día siguiente. Y claro, no me quedó otra que pasar la noche en la estación de tren”.

 

Determinación, fe, progreso, fuerza, perseverancia. Rocío se acicaló como pudo en los baños y volvió a cegar al respetable. “Encima tuve que contar un chiste. Como no me sabía ninguno en inglés recurrí al de los dos tomates en la nevera. Ah, y también me tuve que desenvolver con una balada y otra pieza de Beyoncé”. El caso es que fue superando pruebas, una tras otra, hasta que tuvo enfrente a un tribunal que no era moco de pavo. De él formaban parte artistas de la talla de una de las inetgrantes de las Pussycat Dolls y uno de los miembros de Take That, por sólo citar dos nombres.

 

Una pierna más díscola que su dueña

Su ruta particular la llevaría entonces a Manchester tras cinco horas de guagua. Allí protagonizaría una jornada extenuante, con horas y horas de grabaciones hasta que le llegó el turno para dar lo mejor de sí misma cerca de las once de la noche. “Todo el jurado me dió el 'sí' menos Sharon Osbourne”, una representante, presentadora y directora de música que es toda una celebridad de la televisión británica y que consideraba que el perfil de Rocío se ajustaba más a lo que se exige en los musicales antes que al conocido programa de televisión. Su agilidad con las piernas -es capaz de ponerlas en órbita con mayor contundencia que la añorada Lina Morgan- asombró urbi et orbe.

 

Pese a Osobourne, Rocío, como quien suma y sigue en un videojuego, cruzó hasta la siguiente fase. Estamos ya en junio de 2013 y ante las 5.000 personas que abarrotan el teatro Wembley Arena. Nueve horas de espera, mucho jaleo y bullicio... y parte de la familia entre el público. Tampoco le pudo la presión. Consiguió un pase para lo que allí llaman 'el campamento' de Factor X.

 

Valga un dato para conocer la magnitud del recorrido que ya había hecho la teldense: “empezamos 200.000 aspirantes en los casting iniciales y al final llegamos 20 personas. Yo era la única extranjera, relata como quien todavía no se cree hasta dónde había llegado.

 

En la recta de meta le pusieron por delante 'Fighter', una canción de Cristina Aguilera que no es precisamente lenta. “No me la sabía y aunque me la aprendí repasándola hasta las cuatro de la mañana, lo intenté. Cuando subí al escenario se me quedó la mente en blanco y sólo pude tararear”. Allí acabó su odisea. Al menos en lo que a Factor X se refiere.

 

“Me vi luego en los resúmenes de la televisión, que me dije que lo podía haber hecho mejor, y por eso no he querido rendirme y tirar la toalla. Dejé el trabajo y me vine a Gran Canaria a reponer fuerzas. Después, vuelta a empezar: regresé a Londres y volví a echar currículum. El jefe de la primera tienda de ropa donde había estado me insistió en que regresara. Lo hice con la condición de que me dejase tiempo para seguir con mi sueño y aceptó. Tuve tiempo entonces para escribir y componer, para tocar en pubs, para seguir en el Hilton y para probar fortuna en festivales a las afueras de Londres”, comenta sin dejar atrás sus dotes como bailarina de todo lo que le echen.

 

La cantante pianista que es administrativa

De nuevo el destino le lanzó otro guiño. Encontró ocupación como administrativa en 'City voices', donde apenas necesitó de dos meses para ganarse la confianza de sus jefes y un nuevo contrato permanente. Su horario laboral le permitió seguir ocupándose de su pasión: cantar y bailar. Así supo de un local en el centro de Londres en el que buscaban un pianista que también tuviera una voz agradable. Se trata de The piano works, en Farringdon, donde una treintena de músicos atienden peticiones del público que se cursan a través de servilletas. Allí sigue, compaginándolo con sus otras obligaciones y maravillando con un arte, un salero y un desparpajo difícil de igualar por estos lares. Y es que n o se conoce a nadie de Telde que haya levantado la pierna hasta la cabeza con la misma maestría como la que ello lo hizo para el exigente jurado de 'Factor X'.

 

Nuevos proyectos

Pero como a Rocío la sangre le puede, estos días no para. “En verano ya tenía en mente la idea de hacer algo en mi tierra. Lo mío es el pop. Preparé un proyecto y lo presenté a varias productoras y ha sido Luciano Navarro quien se ha animado a apoyarlo. Verá la luz en forma de concierto el próximo viernes, día 8, a partir de las 21.00 horas y en el teatro municipal Juan Ramón Jiménez.

 

Las entradas ya están a la venta, con precios que van desde los 5 euros para los menores de 12 años y de 10 para los adultos. Es algo que quiero hacer no con afán lucrativo, sino también para promocionar el talento de la gente de aquí. De hecho, conmigo van a tocar Juanjo Santa Ana, Alejandro Velázquez, Lucas Arencibia y Andrea Báez, que son unos extraordinarios músicos a los que también les espera un gran porvenir”, reseña.

 

Explica la chica que si algo pretende contando su alocada historia londinense es “transmitir un punto de positividad” y animar a todos aquellos que tengan un sueño. “El mío lo he podido llevar a cabo y seguro que otros podrán decir lo mismo. Todo es cuestión de fe, trabajo y perseverancia y a mí lo que ahora me gustaría hacer es poder grabar una maqueta y convertirme en una cantante internacional, que triunfe interpretando tanto en inglés como en español”, recalca poco antes de coger aire y pasar revista, a petición del periodista, a su artística familia. “Mis padres cantan, mis tíos cantan, mi abuelo cantaba boleros y mi abuela, copla. Mi primo Elías Uche Ruano canta, mi tía Elisa tiene un grupo que se llama By the face. Ah, y otra prima, Lucía Viera Ruano, estudia Arte....”

 

Una vida pues entre corcheas.

 

Comentarios

  • Playita de Melenara
    06/01/2016 - 15:37

    Te acompañaremos, Rocío.

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  • TU ABUELA.
    05/01/2016 - 11:00

    Gracias a Telde actualidad. Han escrito las verdades, las ilusiones, y los sueños de Rocio Ruano. Ha nacido, ha vivido, ha estudiado, en Telde, y hoy quiere compartir con todos nosotros sus logros. Como dice el refrán... El cariño a sus raíces, nadie las puede romper, aunque viva muy realizada en la tierra de los ( LOS LORES. Mil besos ROCIO.

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