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11/09/2014 - 07:01

José Naranjo: "El ébola es una catástrofe de una dimensión desconocida alimentada por la desidia de Occidente"

El periodista teldense, que ha regresado a Gran Canaria tras vivir la epidemia en primera persona en Sierra Leona, considera que es una de las peores crisis humanitarias que ha sufrido África

José Naranjo:
José Naranjo y su padre, este miércoles a su llegada a Gran Canaria (Foto Daniel Ojeda)
TELDEACTUALIDAD
Telde.- El periodista teldense José Naranjo arribó este miércoles a Gran Canaria y probablemente no lo hizo de la misma forma que cuando la abandonó meses atrás. Tras su periplo durante varias semanas en Sierra Leona, viviendo en primera persona la epidemia de ébola que asola al país, asegura que estamos ante “una catástrofe de una dimensión desconocida, provocada por un virus, pero alimentada por la desidia de Occidente”.
 
El reportero llegó procedente de Senegal, país donde reside desde hace años y al que regresó tras abandonar Sierra Leona a mediados de agosto, no sin contratiempos por el cierre de fronteras y la anulación de vuelos. La visión que da de lo que ha visto y de lo que puede llegar a suceder no es esperanzadora, aunque él intenta ser optimista.
 
En declaraciones a TELDEACTUALIDAD no duda en asegurar que la falta de reacción de la comunidad internacional hubiera podido salvar muchas vidas. Si en el mes de marzo, momento en el que se dieron cuenta que era un brote de ébola, se hubiera producido la ayuda se estaría hablando ahora de una situación y de un escenario muy distinto. Reconoce que la alerta mundial, que se produjo hace pocos meses, tuvo lugar tras el contagio de dos médicos estadounidenses y tras detectarse casos en Nigeria. Explica que países como Liberia o Sierra Leona, dos de los diez más pobres del planeta, parece que no les importa a nadie.
 
“Estamos ante una de las peores crisis humanitarias que ha vivido África en los últimos años, porque se enfrenta a un enemigo del que no se conocía mucho, que ha sido capaz de crear una situación de colapso de los sistemas públicos de salud”, relata Naranjo. Especialmente en tres países puntualiza, como son Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia. La enfermedad ha llegado también a Nigeria y Senegal, pero a priori está más controlada.
 
Tras más de 4.000 personas contagiadas y 2.100 fallecidos es consciente que “esto va a peor, no ha hecho más que empezar”. Especialmente, relata, porque el brote se ha producido en un lugar donde hay mucho movimiento de población y porque la comunidad internacional ha reaccionado tarde y mal.
 
Asegura que le sorprendió los enfoques que se tuvo de la enfermedad desde Occidente, orientada más a si repatriar o no a los cooperantes o hacia “el blindaje de las fronteras, cuando el problema real estaba y sigue estando ahí”.
 
Un doble error de Occidente
El periodista freelance considera que en esta epidemia ha habido un doble error de la comunidad internacional. Por un lado humanitario, al no pensar que los que están muriendo son seres humanos; y por el otro estratégico, al no darse cuenta que estamos en un mundo global donde ya no se puede pensar en países ni en continentes.
 
Para explicar la dimensión de la incongruencia sobre esta enfermedad asegura que la mejor comparación es la de un incendio, con muchos focos, donde se apagan unos y aparecen cinco. Relata que en lugar de ir a sofocar el fuego en la casa donde se ha producido, se dedican a proteger la vivienda de al lado, pero que es inevitable que la llamas se extiendan. Aún así considera que parece que ahora el mundo “está empezando a reaccionar lentamente”.
 
¿Cuál es la solución? “Lo que hay que hacer es mandar un autentico ejercito de personal sanitario, formado en ébola”. Este último un hecho más complicado ya que no hay demasiada investigación sobre esta enfermedad, ni experiencia, porque que los anteriores brotes habían sido más focalizados.
 
“Hay que hacer partícipes a las comunidades de la solución”
Naranjo asegura que pese a no ser un experto, considera necesario que se apueste por un nuevo enfoque para combatirla. Entre ellos, no dejar de lado a las comunidades, que actualmente no participan en la lucha, y hay que tenerlas en cuentas. Explica que los habitantes de estos países tienen costumbres muy arraigadas y hay que integrarlos en las respuestas. Por ejemplo, se les prohíbe enterrar a sus muertos como lo hacían anteriormente, pero no le dan alternativas y eso produce rechazo.
 
Sistemas de salud muy débiles
Llama la atención saber que una ciudad como Monrovia, donde viven un millón de personas, sólo tiene tres ambulancias. Esto demuestra que los sistemas públicos de salud son extremadamente débiles. El teldense entiende que cuando aparece un caso sospechoso de ébola, lo primero que hay que hacer es ayudarlo para evitar que siga contagiando. Sin embargo, en estas ciudades si lo transportan en un taxi y éste sigue trabajando sin desinfectar, la enfermedad se expande.
 
El miedo y el colapso es tal que la gente que tiene otras enfermedades no está yendo a los hospitales, por ello hay personas que están muriendo de apendicitis o de malaria, y las mujeres dan a luz en sus casas, relata. A la vez, los únicos centros abiertos atiendan solo casos de ébola, pero están desbordados porque el personal sanitario no tiene la capacidad suficiente para gestionarlo.
 
El estigma y los pueblos malditos
“Todas las personas que están en el centro de aislamiento, tengan o no la enfermedad, son estigmatizadas. Incluso los que se curan”, relata Naranjo. “Se está produciendo una fractura social y esquilmando familias enteras”, agrega. Además, hay pueblos donde ya nadie quiere ir, ni comprar productos de allí, son lugares malditos. La epidemia está destrozando el tejido social de comunidades donde es lo más importante.
 
Asegura que lo vivido no esperaba verlo nunca en África. Especialmente comprobar cómo en un país como Sierra Leona haya más de 300 niños huérfanos que nadie de sus familiares quiere recoger. “Me ha impresionado”, explica, y más en un lugar donde la base es la solidaridad que existe entre ellos.
 
El miedo
Todo esto sucede porque el ébola genera mucho más miedo que otras enfermedades debido a la alta tasa de letalidad que tiene, ahora cifrada en un 51%. “Provoca un miedo atroz”, relata, ya que la gente no se toca, ni frecuenta lugares públicos. Asegura que más que la enfermedad le impresiona los efectos socioeconómicos que se están generando. Confía en que es algo temporal, que pasará, pero que el trauma que quede será “terrible”.
 
“Hay quien dice que es peor que una guerra, porque no ves el enemigo y desconfías de tu prójimo. Genera un impacto psicológico brutal”, sostiene. El ébola dejara una huella permanente en estos lugares, vaticina. Todo ello pese a que ya han pasado conflictos bélicos, pobrezas y situaciones muy adversas. Sin embargo, se enfrentan ahora sin armas a un problema que es capaz de desbordar a cualquier sistema de salud del mundo, que se agrava en el peor contexto posible, el de la pobreza y la miseria.
 
Naranjo entiende que si algo similar hubiera pasado en un país más desarrollado, por ejemplo, habría una situación inicial de desconcierto, pero después una reacción. “Pero donde no hay medios para reaccionar la única consecuencia es lo que está pasando. La muerte y la desolación”. La comunidad internacional los está dejando solos, insiste.
 
El enfoque de los medios de comunicación
Naranjo asegura que le sorprendió el debate que se produjo en Occidente sobre la enfermedad, alimentado por los medios de comunicación. Especialmente porque “se centraron en aspectos que tenía más que ver con nosotros que en el problema real”. Por ello explica que se siente muy satisfecho que el periódico El País, para el que cubría la información, se enfocara más en las crónicas de Sierra Leona que en lo que pasaba con el padre Miguel Pajares. Entiende la situación de que es un español fallecido por la enfermedad, “pero esa no era la noticia, sino lo que estaba pasando en Sierra Leona, que se estaban muriendo cientos de personas”.
 
El periodista relata que pese a que había otros medios europeos cubriendo lo que sucedía, sólo mostraban una parte de la realidad. “Esto tiene que ver con un problema que pasa con África en general, donde la mayoría de la gente que cubre la información no vive allí”. Por este motivo le faltan los contextos. Es decir que cuando se habla de esta situación se tiene que tener en cuenta que se trata de un sistema de sanidad en donde se paga por todo. En Monrovia, por ejemplo, hay un auge del tráfico de sangre porque el sistema público de salud no hace transfusiones, explica. Pero esto ya pasaba antes. “Si no tienes una idea previa te quedas con el ‘espectáculo’ del hombre que se escapa o de las personas que está en el centro de aislamiento”, agrega.
 
Dos momentos complicados en Sierra Leona
Naranjo reconoce que vivió dos momentos complicados durante su estancia en Sierra Leona. Uno de ellos, tal y como publicó TELDEACTUALIDAD, cuando quedó retenido al decretarse una cuarentena sanitaria en Kenema, de donde no podía salir en un principio. Ahí fue consciente de que estaba en un lugar donde se producían casos de ébola a diario y que no podía abandonar. El otro momento difícil fue cuando cancelaron su vuelo y prácticamente todos cuando intentaba salir del país. Solamente la Royal Air Marroc continuaba realizando viajes y tuvo que pedir al periódico El País que intercediera para poder comprar un pasaje. Finalmente pudo llegar a Marruecos y de allí viajar a Senegal.
 
Pese a la incertidumbre sigue pensando que los que “tienen el problemón son ellos”. Reconoce además que teniendo un poco de sentido común es fácil no contagiarse. Es una enfermedad muy letal, pero poco contagiosa si se compara con la gripe, sostiene. Es necesario estar en contacto con la sangre, saliva, vómitos y diarrea de un enfermo para hacerlo. “El contagio es relativamente difícil porque si no estaríamos hablando de muchos más muertos”, asegura.
 
Un horizonte dramático
Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el horizonte de 20.000 contagios son plausibles ya, por lo que en tres o cuatro meses la cifra de muertos podría llegar a 10.000. Aún así, aunque ya mismo se tomen las medidas adecuadas para atajar la enfermedad, cuando es tarde, no se podrá controlar antes de seis o nueve meses, explica Naranjo.
 
El periodista asegura que la coordinadora de Médicos sin Fronteras en Liberia, a la que entrevistó recientemente, sostiene que estamos ante un tsunami y no hay una reacción como si lo fuera. “Intento ser optimista, pero la realidad es dramática”, apunta el teldense.
 
Se plantea volver a Liberia
Pese a que vivió momentos difíciles durante su trabajo en Sierra Leona reconoce que le gustaría volver, tras permanecer ahora más de un mes en España. “Me parece muy interesante lo que está pasando en Liberia, estamos viviendo el colapso de un país como tal”, explica. Considera que las consecuencias políticas, económicas y sociales serán de largo recorrido. Incluso prevé que puede producirse la renuncia de la presidenta y disturbios a gran escala. Sin embargo entiende que “la respuesta no debe ser militar sino sanitaria. Tienes a gente que se está muriendo, no puedes poner soldados porque creas más tensión, más violencia”.
 
Miedo irracional
Naranjo asegura que esta enfermedad provoca un miedo irracional. Y el miedo no sabe de razas, nacionalidades o estudios. Reconoce que cuando regresó a Dakar hubo conocidos que no le quería tocar e intentaban tener el mínimo contacto con él. “El miedo es más contagioso que el ébola”, asegura. Te hace reaccionar de manera irracional, se pierde el sentido común y provoca ira o violencia, relata.
 
Miedo que él mismo vivió de alguna manera ya que no se esconde en decir que cuando salió de Sierra Leona se compró un termómetro con el que se media a diario la temperatura. El temor al contagio no pudo evitarlo y sabe que el periodo de peligro ya ha pasado.
 
Mesa redonda en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
José Naranjo participará el próximo 25 de septiembre en una mesa redonda que tendrá lugar en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria sobre esta enfermedad. No conoce el resto de personas que le acompañarán, aunque sí adelanta que estará la enfermera Pino González, presidenta de Médicos del Mundo en Canarias, que ha estado también en Sierra Leona.
 

Comentarios

  • Begoña Crespo
    13/09/2014 - 23:58

    Mis respetos a Pepe Naranjo que regresa sano y salvo a su tierra. Regresa preocupado por lo que vivió y consternado por todo lo que sufre el pueblo africano al que defiende y admira en su capacidad por superar tal adversidad. Pepe Naranjo ha expuesto su vida para que podamos tener un testimonio real de lo que allí se está viviendo. Admirable su trabajo.Daría mi vida por tener una charla personal con Pepe Naranjo y me cuente lo vivido en primera persona.

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  • CADA CUAL ES CADA QUIEN.
    12/09/2014 - 00:57

    Ebola aparte, porque es una desgracia para las personas y lugares que lo padecen. Pero cuidado, no echemos la culpa de todo los males del tercer mundo al mundo civilizado. Cada continente, cada nación tiene recursos propios, que no seran en algunos casos suficientes, pero su mal radíca en cómo se explota y distribuye su riqueza. Y eso solo compete a cada pueblo y a sus gobernantes, no a los paises civilizados.

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  • Luis A. López Sosa
    12/09/2014 - 00:29

    Pepe, me alegra mucho que hayas regresado en perfectas condiciones, tanto por ti, como por toda la familia y todos los que somos amigos y les apreciamos. Para comentar despectivamente hay que mojarse el culo e ir allí in situ, para verificar lo que luego se quiere defender. Un abrazo

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  • elizabeth
    11/09/2014 - 23:25

    Todos los dias estoy al pendiente de la noticias de lo que esta pasando en esos paises, cierto dicen que cerraron fronteras, pienso que cerraron los ojos ante la magnitud de lo que realmente esta pasando, si en verdad hubiera conciencia, ya los paises estarian ayudando no solo en opinar si no en mandar todo tipo de medicamentos o agentes para hacer una desinfeccion ya que esas personas no tienes nisiquiera cloro para desinfectarse ni guantes, cubre bocas,ni siquiera jabon para lavarse las manos como no van a contagisrse, si no pueden limpiar bien sus casas.

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  • José Sosa
    11/09/2014 - 12:38

    Ni frivoliza, ni es sensacionalista. Cuenta lo que ve. Y a sus espaldas lleva muchos diarios de experiencias complicadas. Lo que pasa, con todos mis respetos, es que en el primer mundo las cosas se ven muy diferentes. Disculpen las molestias. Saludos cordiales.

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  • Antonio
    11/09/2014 - 10:55

    Bienvenido al terruño. Me alegro de que estés bien y siempre dispuesto en la lucha por la igualdad en el color y pensamiento. Fuerte abrfazo Antonio O.

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  • Menos amarillismo
    11/09/2014 - 09:39

    Hay muchos profesionales sanitarios de todo el mundo trabajando para atajar esta enfermedad y otras más de caracter epidemiológico. Lo de la desidia de Occidente es como decir que las personas que mueren por el hambre y la miseria en Africa, es debido a la desidia de los canarios , por cercanía a esa tierra. No se debe frivolizar con estos temas, y muchos menos crear alarma social, sepa usted que en medicina 2 +2 no son 4.

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  • Mirador
    11/09/2014 - 09:26

    Me parece un comentario muy sensacionalista decir que Occidente tiene desidia con respecto al Ébola. Creo que usted es muy joven y probablemente no recordará lo que ocurrió en los años 80 con otra enfermedad que dejó muchos fallecidos y como no otros con la enfermedad a cuestas, y se trata del SIDA, que por cierto arrancó precisamente de Africa siendo las vias de contagio muy parecidas. Sabe usted que los portadores principales son los murcielagos, y que hacemos, los matamos a todos para que no retengan el virus. Me parece un oportunismo gratuito que solo consigue crear alarma social, porque lo que si sabemos algunos es que, las autoridades sanitarias investigadoras y asistenciales están haciendo mucho para obtener fármacos para tratamiento y sobre todo para vacunas de prevención. Todo muy parecido al SIDA, y mire usted hoy por hoy lo que se ha avanzado en esta enfermedad.

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