Partidos y medios

TA ofrece la columna diaria de Rafael Álvarez Gil

Partidos y medios
Rafael Álvarez Gil

Es la crisis de la intermediación. El espacio político se ha enfangado o se ha democratizado, según se mire. Pero la realidad es que los parámetros ya no los fijan en exclusiva los partidos políticos, por un lado, y los medios de comunicación tradicionales (el periodismo industrial), por el otro. La confección de la agenda política no solo es más voluble sino a la par se nutre con otras claves, lo que conlleva un aumento de la incertidumbre. Y por eso cada vez son más los que deciden su voto en las últimas jornadas antes de la cita con las urnas. Es otra manifestación sociológica más del mundo líquido apuntado por Zygmunt Bauman. Si los divorcios crecen cómo no se va a transformar los niveles de lealtad partidista o las audiencias de los medios. Asistimos a una revolución tecnológica imparable.

 

Las siglas pierden militantes, quedan enflaquecidas porque la ciudadanía prefiere participar por otras vías frente al enclaustramiento u obsolescencia de los aparatos. Y la influencia de los diversos soportes mediáticos conviven con una digitalización donde la competencia entre los actores se redobla. En el sofá de los hogares ya no hay una pelea para ver quién posee el mando a distancia y, por ende, decide qué ven todos. Directamente, uno puede ver la televisión mientras los otros están pendientes de su teléfono móvil, la noticia que le envía sus amigos y conocidos por WhatsApp o ven un vídeo (de lo que se tercie) por YouTube al tiempo que lo comparten por las redes sociales. Todo esto, implica sus riesgos pero asimismo sus oportunidades. Eso sí, la batalla política es la de la comunicación; aunque no con los esquemas clásicos imperantes hasta hace poco. El valor de los conglomerados mediáticos se ha reducido y quedan sujetos a potenciales compras de terceros que antes no podían ni imaginarlo por sus posibles económicos.

 

Antaño el negocio del periodismo hacía su agosto durante el periodo electoral. Tras la Gran Recesión de 2008 incluso algunos medios de comunicación aguardaron a los comicios de 2011 (locales y autonómicos, y también generales) para ver si con lo que tenían previsto recaudar podrían tirar un tiempo más abiertos con la expectativa de no cerrar. La pandemia lo ha destartalado por completo. Y será interesante observar los cambios en las estrategias de las diferentes organizaciones en la próxima campaña a la hora de disputarse el voto de la ciudadanía.

 

Alfonso Guerra llegó a decir en su día: “Prefiero un minuto de televisión que cien mil militantes”. Sin embargo, el concepto de televisión y su consumo no es el que tenía entonces en mente el mandamás socialista ni los militantes de los partidos ya son tantos ni se prestan a hacer lo mismo, cunde la desafección. Antena 3 arrebató el liderato de las campanadas a TVE que era el último reducto donde aún se imponía la preferencia de los abuelos por la cadena de titularidad pública, siendo asumida por padres y nietos; y, por su parte, YouTube ofrece el mismo servicio en Nochevieja. Abróchense los cinturones, esto solo acaba de empezar.

 

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