La edil Auri Saavedra

TA ofrece la columna diaria de Rafael Álvarez Gil

La edil Auri Saavedra
Rafael Álvarez Gil

No se puede ser edil de Participación Ciudadana y Voluntariado, Protección Animal, Salud, Sanidad y Consumo y Desarrollo Agropecuario (Agricultura, Ganadería y Pesca) sin un mínimo de medios humanos y materiales. La nomenclatura podría sonar para algunos tan atractiva como rimbombante, una especie de ‘superministerio’, para los que piensan que la actividad política puede ser un mero paseo dominical durante un mandato. Pero Auri Saavedra no es así, ni tiene necesidad de ello.

 

La concejala es, ante todo, una activista social y lo que podría constituir para otros un cargo superlativo con el que pavonearse es para ella, en realidad, una responsabilidad a ejecutar bien pertrechada administrativamente pues atesora tantas ganas e ilusión por mejorar la vida de los teldenses y, aún más si me apuran, de los peludos que siempre son los grandes olvidados.

 

Es un dislate que justo ahora que se modificó el Código Civil reconociendo a los animales como seres sintientes y, a efectos prácticos, parte de la familia, el Ayuntamiento de Telde pierda la entrega (vocación de vida incluso) y el afán por trabajar de Saavedra. Por tanto, está a tiempo de revocar su renuncia al acta antes del pleno en que proceda formalizarse y se reconduzca la situación. Y si es hoy mejor que mañana. Que Saavedra sea arropada, se le dispense lo que necesite y pueda llevar a cabo todas las ideas y planes que tiene para el universo de perros y gatos. Porque no quiere ser una edil al uso en el que el albergue de Bañaderos (Arucas) sea el destino habitual de los animales abandonados. Saavedra no quiere que su concejalía sea una gestoría en la que se acumule la impotencia y rabia. No solo es prevenir sino fomentar la cultura de la protección animal, y tantos otros aspectos.

 

A buen seguro, será un deseo compartido por la alcaldesa y el resto del equipo de gobierno. La tarea desplegada por Saavedra, a veces ingrata por las envidias y recelos dentro del sector, permitiría que Telde fuese pionera en las políticas públicas en esta materia. Precursora y ejemplo para el conjunto de municipios de Canarias en relación a nuestros amigos los peludos. Ella no ha desperdiciado ni un solo momento en intrigas políticas ni batallas por el estilo que se dan en las administraciones.

 

El día que tomó posesión del acta Saavedra, en el verano de 2019, en el salón de plenos junto a la plaza de San Juan, lo hizo portando a su perro Tobillo. Fue una de las instantáneas más singulares de la jornada. Y con ese gesto, lleno de amor a Tobillo como de conciencia y respeto por los animales, trasladó su compromiso y visualizó una problemática en el municipalismo que precisa de mayores inversiones y atención. Esto es un desatino a enmendar. Que la regidora y ella se sienten a solas, dialoguen y busquen remedio. Y que el Cabildo de Gran Canaria, que querrá hacerlo, se implique para dar cobertura a las acciones a implementar que muchos teldenses aguardan. Por el bien de la ciudad que se arregle cuanto antes. Las mascotas lo reclaman. Y el resto del archipiélago miraría a Telde como lucero en este campo.

 

Comentarios

  • Antonia Santana
    13/01/2022 - 00:45

    Señor Rafael, creo que es nuevo en Telde como lo fui yo, o es que llevo algunos años alejado por mi salud. Esto no cambia, si usted vale aléjese de la política de Telde, salvo que se llame Celeste o Tino. Telde no tiene solución..., y se esta muriendo. Me duele mucho.

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  • Alfonso Cabrera
    12/01/2022 - 15:40

    Auri que no la manipulen

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  • Juan Henríquez
    11/01/2022 - 15:39

    Completamente de acuerdo con su artículo de opinión, Rafael. Saavedra es un activo insustituible para la corporación en materia de bienestar animal, materia en la que Telde sale muy mal parada.

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  • ROBERTO LOPEZ
    11/01/2022 - 10:40

    La política es solo para los políticos. Una persona entregada a otras causas, por muy loables que sean, no tiene sitio en la política, porque o bien la aburren, a la aíslan o directamente la amargan. La mediocridad y pasotismo que pulula por la Administración no están hechos para personas que quieran trabajar y, sobre todo, cumplir promesas electorales. Suerte Auri, lo va a ganar usted en salud.

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  • Javier Gonzalez
    11/01/2022 - 10:37

    Pues ha tardado dos años en darse cuenta... ya le vale

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  • Julia Martel Martin
    11/01/2022 - 08:23

    Este artículo dedicado a Auri Saavedra no sólo me gusta por la reflexión y valoración de esa dimisión también, pone bien al descubierto el abandono de valores que se comete en política. Telde tiene que hacérselo mirar...Las " viejas costumbres" deben desaparecer esas, de las que muy poco hemos escapado cuando nos atrevemos a demostrar la verdad o exigir el derecho al bienestar ciudadano.

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