Lopesan y el empresariado canario

TA ofrece la columna diaria de Rafael Álvarez Gil

Lopesan y el empresariado canario
Rafael Álvarez Gil

Hace un par de décadas mal contadas la sociedad vivía en el espejismo de que Canarias contaba con su propio empresariado. Y en este sobresalía Eustasio López (Lopesan) y Ángel Luis Tadeo (propietario del Grupo Dunas, ya fallecido).

 

Estos son, junto a José Sánchez Rodríguez (JSP) y otros, los que, para entendernos, tiran de la Unión Deportiva Las Palmas cuando esta se encuentra en horas bajas fruto del concurso de acreedores y se produce aquella mítica reunión en el Hotel Santa Catalina en la que los próceres se conjuran para salvar a la marca futbolística. Aquel ramillete de empresarios isleños, la mayoría vinculados al sector hotelero, fueron al calor del crecimiento continuado, la entrada del euro, el dinero fácil y la burbuja inmobiliaria, lo más parecido a que tuviéramos una burguesía canaria. El intento más cercano. La ausencia histórica de esta en el archipiélago es precisamente una de las rémoras principales (sin duda, por la ausencia de industrialización) que ha condenado a esta tierra a diversos caciquismos insulares, exprimidores del monocultivo del momento (el vino, la cochinilla, el tomate… hasta llegar al turismo). Esta falta de burguesía ha tenido distintas repercusiones; entre ellas, la dificultad para consolidar un nacionalismo canario perdurable.

 

La pandemia ha sido especialmente virulenta en el turismo y en el ámbito de los servicios. Canarias ha experimentado una drástica reducción de su riqueza. El turismo en las islas viene a representar un 35% del PIB y un 40% del empleo, en estos parámetros se mueve. Y acontece que las principales cadenas hoteleras de renombre en la historia reciente y el presente en el archipiélago son de carácter familiar, lo que ‘a priori’ ni es bueno ni malo necesariamente, tan solo denota sus características. La dureza del coronavirus obliga a la reestructuración y a ejecutar movimientos.

 

Hace solo unos meses Lopesan perdió un pleito judicial con Apollo Capital Management, un fondo de inversión estadounidense al que la empresa canaria demandó por impago al no ejecutar este la compra de dos hoteles, especialmente el Abora Buenaventura situado en Playa del Inglés y con 724 habitaciones. La pandemia hizo que dicho fondo se retrotrajera y Lopesan vio perder (en primera instancia en vía judicial) un capital con el que ya contaba.

 

Con todo, la reflexión pertinente que apela a la opinión pública es: ¿cuántas de las infraestructuras hoteleras que hay en las islas son propiedad del empresariado canario? ¿Y cuántas están sujetas a operaciones recurrentes de necesidad de capital con fondos de inversión? Me temo que ambas preguntas se responden por sí mismas. De hecho, el Grupo Dunas, ya gestionado por los herederos de Tadeo, vendió en 2015 al alimón de los apuros concursales a Hispania Activos Inmobiliarios la propiedad de los cuatro hoteles que tenía en el sur de Gran Canaria, a cambio, eso sí, de un derecho de explotación, fórmula habitual en el sector turístico de las islas. En el fondo, el inconveniente no es que no dispongamos de una burguesía sino que encima se acumulan los rasgos neocoloniales sobre el tejido turístico isleño en régimen de monocultivo. Así las cosas, la riqueza generada en nuestra tierra por el modelo de sol y playa apenas queda en Canarias.

 

Comentarios

  • Ángel luis Tadeo
    12/01/2022 - 11:50

    Buenos días Rafael Soy ángel luis Tadeo , hijo del aludido en tu noticia que sale junto a las que he publicado este pasado Domingo y me ha dolido x he luchado 11 años a saco .Mi móvil es 639 778 613 . Vendimos por la deuda GD total + mantuvimos la explotación durante 40 años. Dunas es más grande y continuamos generando empleo canario sin jefes ni socios, bueno sería quitar referencia Tadeo.Sal2

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  • Alfredo J. Falcón
    07/01/2022 - 12:41

    Autarquía ¿verdad? Esa es su solución, sin inversión extranjera, compitiendo con el exterior sólo con los capitales de esta región, suerte con eso, dudo que se logre. Si hay capitales foráneos usted a eso ya le llama neocolonialismo. A lo mejor habría que diversificar sectores, generar una mediana burguesía, replantear los objetivos de calidad del turismo...Mucho sesgo político y pocas soluciones.

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