Torres y 2022

TA ofrece la columna diaria de Rafael Álvarez Gil

Torres y 2022
Rafael Álvarez Gil

El discurso de Ángel Víctor Torres cumplió fielmente con su cometido: balance del año, con especial detenimiento en el trance volcánico, y mensaje a modo de dosis de esperanza y entusiasmo para encarar 2022, que buena falta hace. Eso sí, el sitio escogido no causó sorpresa, estaba en todas las quinielas: Santa Cruz de La Palma. Con creces, era el lugar indicado, primero, por solidaridad con los palmeros y, segundo, porque es la forma que tiene el presidente del Gobierno de trasladar a la isla que las siete restantes están comprometidos y expectantes con el devenir de La Palma. Hasta aquí la lectura más institucional.

 

En ciclos de zozobra y cansancio hacia el chalaneo que, en ocasiones, alberga la política o, mejor dicho, las prácticas de numerosos representantes públicos que, de paso, denigran la actividad interna de los partidos haciéndolos cada vez más sectarios y menos acogedores hacia la ciudadanía, aparece un jefe del Ejecutivo tal como es. Porque esa es su principal virtud: Torres es lo que se ve y, a resaltar, cercano y humilde. No tiene ínfulas ni se pavonea por el poder que ostenta. Actitud que, por desgracia, abunda en muchos cuando comienzan a ejercer responsabilidades en la primera línea. Antes o después sucumben a su ego cuando no al cortejo de las adulaciones perpetradas sibilinamente por los que le rodean. Y no es el caso. Además, se nota que Torres ha sido alcalde de un municipio de tamaño mediano (Arucas) lo que otrora propició esa base que ahora le beneficia en el trato con los demás y, por ende, lo que estos perciben del mandatario isleño.

 

Por otro lado, en su discurso apeló expresamente, sin rodeos, al pueblo canario. Despojándose de cualquier hipoteca sucursalista que haga pensar que los intereses de las siglas estén por encima de la tierra. Y hasta la fecha, bien con la crisis migratoria que adquirió su máxima gravedad en el drama del muelle de Arguineguín o cuando tocó plantarle cara con diplomacia a la ministra de Hacienda y Función Pública María Jesús Montero, lo ha hecho sin remilgos. Y esto, a fin de cuentas, también es canariedad y canarismo.

 

De las principales consecuencias políticas que se están observando a raíz de la gestión de la pandemia, es que los presidentes autonómicos salen bien parados. La valoración del aruquense es positiva. Y eso que en el archipiélago los infortunios han sido numerosos con respecto a otras latitudes. Los frentes de quiebra de turoperador, incendios, tormenta de arena… se han concentrado en un espacio de tiempo reducido y justo desde el inicio del Pacto de las Flores. Tanto el Sociobarómetro como otros estudios demoscópicos apuntalan la primera posición del PSOE en las islas amén de este liderazgo contemporizador que evita que la oposición se enzarce en su contra más allá de los alegatos al uso que se espera durante la legislatura desde esa bancada. Camino de 2023 Torres atesora crédito social para afrontar la revalidación de su Presidencia con garantías. Pero lo más importante es que tendrá que combatir un universo ideológico reaccionario que ya tiene peso en Madrid: la ultraderecha de Vox es una amenaza para la democracia y el autogobierno isleño. Y Canarias está llamada a ejercer de contrapoder; incluso, más (mucho más) de lo que nos podemos imaginar en este momento.

 

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