Ramírez y Concepción

TA ofrece la columna diaria de Rafael Álvarez Gil

Ramírez y Concepción
Rafael Álvarez Gil

El próximo domingo se disputará el derbi entre el Club Deportivo Tenerife y la Unión Deportiva Las Palmas en el Estadio Heliodoro Rodríguez López. Miguel Concepción acaba de ser reelegido como presidente de la entidad blanquiazul con el 99,84 % de los votos a favor (‘a la búlgara’) y sin candidato alternativo. Tiene por delante cinco años, un mandato más que acumula. Por su parte, Miguel Ángel Ramírez es el máximo accionista de la escuadra grancanaria y, por tanto, el futuro del club será lo que a su voluntad le plazca en condición de propietario. Ambos mandatarios son empresarios de relevancia pública en las islas; es decir, no solo por sus intereses futbolísticos sino por sus actividades empresariales. Y los dos han trazado el protagonismo económico del archipiélago en los últimos años, marcando evidentemente un punto de inflexión la Gran Recesión de 2008 en sus potenciales negocios.

 

En el caso de Concepción fue la estafa en el uso de las bonificaciones a residentes de la compañía Islas Airways que se ventiló en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife y en el que tuvo él el acierto de reconocer los hechos. En el ámbito de Ramírez, y sin alcanzar tal desenlace judicial, ha sido la notoriedad del concurso de acreedores de Seguridad Integral Canaria así como las manifestaciones alrededor del reciento de Siete Palmas de los trabajadores (y sus familias) sin cobrar la nómina dentro de su conglomerado empresarial. En fin, dirigentes sobradamente conocidos en sus trayectorias por los isleños.

 

En cuanto a lo estrictamente deportivo, los dos conjuntos se codean en la zona alta de la clasificación, si bien el Club Deportivo Tenerife despunta más alto al albergar un conjunto con menos jugadores de renombre pero mucho más compacto en el terreno de juego. Una victoria el domingo no solo mantendría sus opciones por seguir disputando la segunda posición de ascenso directo frente al Eibar sino que relegaría a los amarillos de los lugares de honor justo ahora que estamos en los inicios del segundo tramo de la temporada.

 

Lejos quedan los años en los que la Unión Deportiva Las Palmas coqueteaba con su desaparición a comienzos de la década de los noventa cuando el Cabildo de Gran Canaria, con Pedro Lezcano en la Casa Palacio de Bravo Murillo, hizo un llamamiento a la ciudadanía para adquirir acciones. En aquel trance nunca se atisbó que con el paso del tiempo se volviera a las andadas cuando el club estrenó en 2004 el concurso de acreedores de la mano del juez Juan José Cobo Plana y Ramírez apareciera como salvador inesperado (realmente se la jugó) con la contrapartida que desde entonces fuera el patrón. Aquel proceso concursal reunió a lo más granado del empresariado isleño, con Germán Suárez a la cabeza, y se produjo aquella mítica reunión en el Hotel Santa Catalina donde algunos se sacrificaron confabulándose en el reparto de tareas y otros perdonaron. La paradoja es que allí estuvo José Sánchez Rodríguez y contribuyó a dinamizarlo y, sin embargo, hoy JSP agoniza a pesar de haber sido una de las empresas señeras del tejido productivo canario.

 

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