La hipoteca de CC

TA ofrece la columna diaria de Rafael Álvarez Gil

La hipoteca de CC
Rafael Álvarez Gil

En Madrid asocian a CC al bloque de las derechas mesetarias. Ayer la actualidad quedó desatada desde primera hora por la estela de la encuesta elaborada por GAD3 y difundida por ‘ABC’ y, especialmente, por el adelanto electoral en Castilla y León para el 13 de febrero; una cita que será enseguida, prácticamente pasadas las fiestas navideñas. En esta comunidad autónoma se espera una victoria del PP holgada en la que estará por certificarse el nivel de dependencia con respecto a Vox para formar Gobierno y, a su vez, es más que previsible que la ultraderecha reemplace el espacio de Ciudadanos en el Parlamento.

 

En clave canaria: se constató a tenor del revuelo del sondeo que en la meseta ya ni reconocen la apariencia de nacionalismo de CC, al que endosan sin disimulos en la lista de Navarra Suma y Foro Asturias. El runrún en la capital del Estado analizaba la mayoría absoluta que GAD3 le otorga a Pablo Casado (122 escaños) de la mano de la ultraderecha (56 diputados): 178 actas. Y se dijo, por alguna firma distinguida de la prensa editada en Madrid, que si no se llegase a raspar los 176 diputados necesarios se podía tal vez tirar de CC. Ni siquiera lo ven como una aproximación isleña de PNV.

 

El problema de CC es que aún piensa que están vigentes las coordenadas políticas estructurales de la década de los años noventa. Y no lo están ni van a volver. Y ahora residen escorados a la derecha estatal en el tablero fruto de la intervención y cambio de orientación del voto (desacatando el mandato de CC) de Ana Oramas en la sesión de investidura de Pedro Sánchez en los primeros días de 2020. Una jugada que molestó en Asamblea Majorera y a algunos sectores más pero que internamente quedó en nada a nivel disciplinario para Oramas. Entonces los representantes de Vox saludaron la decisión de la lagunera para desconcierto de Mario Cabrera, Marcial Morales…

 

Paradójicamente, Oramas se sitúa como probable cabeza de cartel de CC de cara a los comicios canarios. Otra cosa es el margen de maniobra que tendrá para alcanzar la Presidencia. Con esta deriva de CC a lo más que pueden aspirar, hoy por hoy, es a ser socio secundario del PSOE. Una opción que, no siendo menos, se hará aún más difícil si Sánchez convocase en 2022 elecciones generales y CC apoya a Casado. Lo de respaldar a un partido estatal en Madrid y servirse del otro en Canarias, es imposible actualmente dado el grado de tensión política y la descomposición a la que asistimos del sistema del 78. La llegada de la ultraderecha a La Moncloa acelerará el conflicto. Que Vox se sitúe como tercera fuerza en el Congreso de los Diputados, por encima claramente de Unidas Podemos, pendiente de Yolanda Díaz, obliga a la izquierda a reaccionar y defenderse en los próximos años.

 

Oramas como candidata será más viable todavía si prosigue la senda del caso Reparos en el que está implicado Fernando Clavijo. Aunque este aguarda que el cambio de Ejecutivo en Madrid le permita una Fiscalía, según él, más amable. Espera el lagunero los acontecimientos. Con otro titular en el Ministerio de Justicia y manteniendo el aforamiento, Oramas puede valer para presentarse en las islas mientras tanto. Salvo que Ángel Víctor Torres disuelva la Cámara… Sería un contratiempo para CC. Con un poder indiscutible dentro de la organización de Clavijo y Oramas, van camino de ser la muleta indirecta de Vox y, en todo caso, directa de las derechas mesetarias. Nada que ver con lo que fue CC en sus inicios.

 

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