01/02/2019 - 08:27

Confesiones

TA ofrece una nueva reflexión del edil socialista y activista social Gregorio Viera

Confesiones
Gregorio Viera (Foto TA)

GREGORIO VIERA

En estos últimos días de enero, los relatos sobre la próxima cita electoral de mayo, se han sucedido en muchos corrillos y no precisamente partidarios.

 

Las quinielas se suceden a ver quien otorga mayor verosimilitud a lo narrado y cualquier plaza o terraza, se convierte en una suerte de centro de apuestas donde las listas electorales vuelan, en algunos casos más por un deseo, que por la realidad política que vivimos en estos momentos. En algunos casos me ruborizan, aquellos y aquellas que murmurando, empiezan su relato con aquello de: “perdona que te lo pregunte...”; acto seguido comienza su confesión sobre lo divino y terrenal de la política teldense.

 

No me molestan que lo hagan, por el contrario, agradezco su franqueza sobre distintas cuestiones que afectan a la ciudad, luces y sombras tanto de un gobierno en minoría como de una oposición mayoritaria y sobre todo, cuando entran en lo personal.

 

He podido escuchar muchos relatos a modo de confesión y lo más llamativo, ha sido el hilo conductor de esos relatos, sobre todo cuando quienes lo hacen hasta hace poco no daban por mí tres perras, por decirlo de alguna manera poco romántica, porque la política puede ser de todo, pero romántica sí que no lo es. Lo cual refleja en grado de dualidad, por no llamarlo bipolaridad cuando somos capaces de mostrar personalidades distintas según el momento temporal.

 

Pero esto quiero dejarlo ahí, porque no merece la pena que dedique más de dos párrafos a poner en evidencia las contradicciones de ciertos relatos que suenan más a berrinche que a la construcción de algo nuevo y estas confesiones son intencionadas, personalistas e interesadas.

 

Pero vayamos a las otras confesiones, esas que como dije antes, se suceden en cualquier corrillo, donde todo puede suceder. De repente un cartel, una nota, una imagen, un cambio de sitio o mejor, de partido, una entrevista en radio o en televisión, quienes dicen una cosa y hacen la contraria, manifestaciones que poco seducen, las excusas en los relatos para convencer de esos cambios, que sin embargo lo hacen porque creen que mientras más repiten su mantra, se convertirá en verdad, esa verdad que les catapulte al salón de pleno, pero he aquí, que esas confesiones, a modo de garganta no tan profunda, echan por tierra el relato, su relato.

 

En esos encuentros fortuitos que se habla de casi todo, a veces se deja entrever como la maquinaria partidaria pone sus ventiladores para hablar de las bondades de los suyos y las miserias de los otros, utilizando además esos chascarrillos que conocemos y que repetimos en la creencia de que son ciertos como las noticias falsas (fake new) que tanto se prodigan en las redes.

 

Algunas confesiones más interesadas e imaginarias que otras, intentan que me posicione ante un futuro incierto, dicen, que la fragmentación del voto hará que el salón de plenos sea bastante más heterogéneo y que estamos llamados a crear alianzas, cuando ahora abjuramos de ellas.

 

Sabemos que es así, que se están dando pasos para que no se destruyan más los puentes de lo que están, o intentar construir los que han dinamitado. En estas confesiones, de café o vino de por medio, no escasean las llamadas al sosiego y a la tranquilad, pero sobre todo a no crear más incertidumbres de las necesarias, sabiendo quienes son los actores imprescindibles para esta película. Alguien, que conoce los entresijos de años y años de hacer política en la calle, argumenta que una vez levantadas las armas, difícilmente podrá crearse un clima de concordia siempre que se interprete el resultado final, en clave de vencedores y vencidos.

 

Confesiones que denotan la preocupación que se siente por un futuro nada prometedor, en algunos casos, otras, que legitiman actuaciones para el desarrollo social y económico, otras que lo que realmente quieren es pulsar la situación personal por si vislumbran es esos pensamientos, alguno que pueda poner en jaque o les pueda atemorizar para sus aspiraciones personales. También hay quienes intentan en esas confesiones saber si estamos en disposición de participar o implicarnos en algún proyecto que está en curso, madurando como la fruta, confesiones, son solo eso, confesiones para saber.

 

Con la pluma del Faycán.

 

Gregorio Viera Vega es activista social y concejal socialista en el Ayuntamiento de Telde.

 

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