13/03/2018 - 20:14

Gestores nocivos en Telde

TA ofrece una reflexión de Domingo Rigüela sobre la tala de árboles en el municipio

Gestores nocivos en Telde
Domingo Rigüela (Foto TA)

DOMINGO RIGÜELA

La naturaleza siempre busca hacerse paso en la losa de hormigón con que el ser humano trata de someterla. Hierbas y arbustos crecen en nuestras carreteras y aceras, e incluso el reino animal (palomas, ratones, insectos) tratan de abrirse paso y colonizar los ecosistemas humanos. Recientemente se ha descubierto una gran ciudad Maya, pérdida por haber sido colonizada por la selva.

 

El ser humano ha tratado a lo largo de la historia de dominar y someter la naturaleza, domesticando los animales y las plantas, tanto con el fin de alimentarse, de tener compañía o simplemente por su valor ornamental.

 

Para ello ha ido perfeccionando una serie de técnicas (ganadería, agricultura, jardinería). De este modo, en el siglo XXI somos capaces de cultivar intensivamente, rosas bellísimas en una nave sin luz natural, y superponiendo unas plantas sobre otras. Para ello utilizamos la hidroponía, la luz artificial y modernas técnicas de poda.

 

Sin embargo, en Telde, los arboles cultivados en sus calles molestan y para algunos son “nocivos”. No me extraña que alguien se identifica como colaborador de entidades ambientalistas, utilice estos términos, porque para muestra tuve un botón.

 

Es cierto que se han cometido muchos errores en el cultivo de árboles en las calles del municipio de Telde, pero la mayoría de estos no son de diseño, sino de gestión del arbolado. No hay que ser docto en la materia, para darse que cuenta que no es viable un árbol con copa ancha y frondosa, que puede crecer hasta 20 metros de altura (ficus benjamín) en una acera de 2m de ancho.

 

Este error de diseño, puede ser mitigado cuando no corregido, con las convenientes y periódicas técnicas de poda. Sin embargo, las podas periódicas se acabaron en el municipio y se sustituye por talar cuando existen quejas vecinales.

 

Otro error habitual en la plantación de estos árboles es la falta de preparación del terreno donde se va a plantar, y no hablo solo de añadir materia orgánica o abono mineral, o el tamaño de la apertura de hoyos, sino incluso si el hoyo se abre un suelo de risco basáltico o incluso hormigón.

 

En los primeros años de la jardinería pública en Telde, no se tuvo en cuenta la instalación de riego por goteo en el arbolado, por lo que hay muchas calles en el municipio que para el correcto desarrollo radicular de la planta, sin molestar a los vecinos, era necesario que una cuba regara periódicamente los árboles.

 

Sin embargo, llevamos varias legislaturas que no se riegan periódicamente los árboles, lo que ha producido que la naturaleza busque el agua en cloacas, tuberías de abastecimiento y aljibes. Incluso calles que contaban con riego por goteo se dejaron de regar por el coste que tenía la reparación de las averías, produciendo las mismas consecuencias.

 

Las plagas suelen ser otro problema. Los árboles no están plantados en un medio natural, sino antropizado, y esto produce que sus defensas naturales contra las plagas no tengan efecto, por lo que es necesario el control humano, a través de podas, lavado, tratamiento de endoterapia, etcétera.

 

Los recortes y la mala gestión se han apoderado del arbolado público del municipio de Telde. El servicio de Parques y Jardines lleva décadas sin contar con un ingeniero agrónomo, que sea funcionario o contratado laboral, y que defienda los intereses de los vecinos.

 

Más al contrario, cuenta con el asesoramiento de los técnicos de las diferentes empresas que han llevado el mantenimiento de las zonas verdes del municipio. En ningún caso pongo en duda ni la profesionalidad, ni la dedicación de mencionados técnicos, pero está claro que primero se deben a los intereses de su empresa y luego a los vecinos.

 

Por todo ello afirmo que hay gestores nocivos en Telde. Y cuando hablo de gestores no solo me refiero Gobierno, técnicos o empresas, sino también a la oposición, puesto que en la oposición están los que crearon la ordenanza de Parques y jardines, y otros que llevaban en su programa electoral realizar una Ordenanza de Especies Vegetales Monumentales, y de ambos tampoco se tienen noticias.

 

¿Se están previniendo todos estos errores, en las nuevas plantaciones de árboles o arbustos? ¿Se tala, teniendo una planificación anual del arbolado? ¿Se descuenta los árboles y palmeras talados de lo que se paga por el mantenimiento anual?

 

Domingo Rigüela es ciudadano de Telde.

 

Comentarios

  • Aday
    14/03/2018 - 09:20

    yo pago relijiosamente mis impuestos y ahora an abierto un polideportivo sin maquinaria para la gente mayor

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  • Teldense
    13/03/2018 - 23:17

    Señor Rigüela, sin duda es usted el mejor concejal de mas por telde. Siga así

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  • Reparto injusto
    13/03/2018 - 21:36

    Una pena de gobierno. Me ha decepcionado totalmente NC .Pensé que iba a mejorar Telde, pero ha sido un chasco. Eso sí el dinero lo pide para barrios con mucha población como jinamar, donde resido, y me parece injusto el reparto. Pues Telde somos todos pero los políticos saben muy bien donde están los ansiados votos. Y lo de la tala indiscriminada ya es pa llorar.

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  • Luis Socorro
    13/03/2018 - 21:22

    Muy interesante la opinión de Domingo Rigüela. Coincidimos en el diagnóstico. La ignorancia de nuestros gestores públicos ha propiciado -por ceñirnos exclusivamente al área de parques y jardines- la plantación de árboles inadecuados en el tejido urbano. También coincidimos en que la ausencia de una planificación para el tratamiento de los árboles ha estimulado los efectos NOCIVOS del ficus sobre el patrimonio urbano (solo en este ámbito, no para nuestra atmósfera). En lo que no sé si coincidimos o nó es en la solución. En su reflexión creo que no aporta solución alguna al problema que tenemos ahora. Un servidor jamás he propuesto la tala, jamás, pero si la sustitución de esta inapropiada especie arbórea para las calles por otras. Se extraen y se replantan en un espacio idóneo. Respecto a las nuevas plantas, además de respetar las dimensiones correctas para el crecimiento de las mismas, las plantaciones deben ajustarse a los parámetros que establece la Ley de la Discapacidad. Por último, los políticos deben de tomar nota y tener muy en cuenta la opinión del señor Rigüela: el ayuntamiento necesita un ingeniero agrónomo independientes que defiende los intereses de los ciudadanos.

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