La Herradura, un ejemplo de teleducación

El instituto teldense adapta su actividad a la situación de confinamiento

La Herradura, un ejemplo de teleducación
El claustro de profesores se reúne mediante videoconferencia por medio de la plataforma Zoom (Foto TA)

TELDEACTUALIDAD

Telde.- Su centro se ha adaptado en tiempo récord a las circunstancias e imparte cátedra con Google Classroom. «El esfuerzo de familias, alumnos y profesores ha sido fundamental», felicita el director.

 

Mejor prevenir que curar, y si no que se lo pregunten al IES Lomo de La Herradura. Una semana después de que se decretase la suspensión de las clases y con la mayoría de los centros sufriendo la saturación del sistema convencional de teleducación, relata el periodista teldense Ronald Ramírez en una información para el diario Canarias7, este centro aprovechó que llevaba dado de alta desde hace años en la plataforma Google Classroom para que sus alumnos perdieran el menos tiempo posible por culpa del coronavirus. El viernes 13 cerraron los centros escolares y al día siguiente se reunieron los profesores por videoconferencia para preparar las medidas y empezar a impartir las clases online.

 

Fue el pistoletazo de salida a un proceso que se desarrolló en tiempo récord y que permitió que en la noche de ese mismo sábado los alumnos ya estuvieran trasteando con la aplicación. «El correo echaba humo, las aulas virtuales se iban creando a buen ritmo y las matriculaciones se sucedían. El profesorado respondió de manera inmediata a pesar de ser una situación sobrevenida. Parecía que todos estaban esperando este momento», relata, lleno de orgullo, Heriberto Báez, director del centro.

 

«Sin su voluntad y convicción esto no hubiera sido posible», repite Ana Ramírez, profesora de lengua castellana y literatura, refiriéndose al afán de Báez de encontrar una pronta solución a un imprevisto sin precedentes. Y se lo agradece. «Ahora nos volvemos a sentir útiles, ya no hay frustración», admite la docente al recuperar la rutina y sentir que sus alumnos no se quedan atrás. Es más, reconoce que la respuesta de los niños cogió por sorpresa al claustro. «Se pusieron las pilas enseguida y con muchas ganas, terminaban las tareas con rapidez e incluso trabajaban sábado y domingo por la noche. Al principio nos vimos algo sobrepasados», relata. Era normal, los jóvenes no estaban de vacaciones, sino encerrados en casa ávidos de quehaceres.

 

En cualquier caso, el objetivo se había cumplido con creces. La primera semana de encierro empezó con las clases online a pleno rendimiento. «Ahora estamos en una fase de repasar y reforzar los contenidos que ya se han impartido. Pero también hemos realizado exámenes y, a medida que vayamos adquiriendo experiencia con esta herramienta, podremos dar el siguiente paso, que es el de impartir nuevo contenido», explica Heriberto.

 

Aunque ya hay profesores que se han atrevido, como Rosa Rúa, profesora de matemáticas, que graba vídeos explicando cómo realizar ecuaciones y los cuelga en el sistema. Las posibilidades de Google Classroom son infinitas, y los docentes del instituto de La Herradura poco a poco, con mimo y esmero, las van explotando. «El uso que le habíamos dado era un tanto residual. Solo algunos pocos profesores habíamos utilizado la aplicación, pero esta experiencia nos ayudará a incorporarla a nuestro día a día cuando volvamos a la normalidad», resuelve el director. «Es evidente que este es el futuro y aunque los primeros días la respuesta, gracias a la implicación de todos, ha sido muy positiva, es a la larga cuando se verán los frutos», determina Ramírez.

 

Y en este pequeño oasis de alegría por el trabajo bien hecho que por un momento hace olvidar la crudeza de la realidad que les ha llevado hasta aquí, un confinamiento del que se desconoce su fin, Báez expresa su agradecimiento a las familias de los alumnos. «Sin ellos hubiera sido imposible. No podemos olvidar que nos encontramos en un barrio humilde, y que al final esto requiere de una tecnología que no está al alcance de todo el mundo. Pero la mayoría han hecho todo lo posible por sus hijos», asegura. Y a los que no han podido, se les busca soluciones. «Una madre me envía fotos del material y los libros que tiene en casa, y a partir de ahí le marco tareas al alumno», explica Ana. Porque en el IES de La Herradura nadie se queda atrás.

 

Fuente: Texto de Ronald Ramírez/Canarias7.

 

Enviar Comentario

X