18/06/2019 - 09:29

El teldense Leoncio Ramírez, primer canario en conquistar el Celtman

Suma su tercer triatlón extremo XTRI World Tour en menos de tres años

El teldense Leoncio Ramírez, primer canario en conquistar el Celtman
Luchó en las Highlands escocesas contra numerosos escollos (Foto TA)

TELDEACTUALIDAD

Telde.- El teldense Leoncio Ramírez, enfocado en triatlones extremos distancia Ironman, completó este pasado sábado el Celtman -una de las doce pruebas XTRI World Tour en las 'Highlands' de Escocia. 3,4K nadando en aguas extremadamente frías repletas de medusas en el noroeste del país de las gaitas, 200K en bicicleta por su sinuosa orografía y 42K de carrera a pie -de los cuales 15 de ellos a través de salvajes montañas en el macizo Beinn Eighe-.

 

Estos fueron los ingredientes de una jornada exageradamente agotante para este deportista canario, afincado en Valencia, que ya ha completado tres de las doce pruebas de triatlones extremos que completan el XTRI World Tour (Norseman, Hispaman y Celtman). "Cuando sales del agua, te quitas el neopreno y empiezas a tiritar es muy duro. Mi mujer y mis hijos me tuvieron que ayudar a vestirme para subirme a la bicicleta", comenta sobre parte de la prueba.

 

Comenzar a desgranar lo que significa realizar un triatlón distancia Ironman -por los numerosos kilómetros que se recorren en tres disciplinas, la preparación y las horas dedicadas- se antoja bestialmente agotador, incluso para el que lo escucha. Hablar del Celtman -triatlón extremo en tierras escocesas incluido en el XTRI World Tour- bien podría ser el relato de Braveheart II, que por cierto, está a punto de estrenarse. Más allá de la ficción, lo que hizo el teldense Leoncio Ramírez este pasado sábado, 15 de junio, en Torridon (Escocia) viene a dignificar el poderío del ser humano ante situaciones tremendamente extenuantes. "Ha ocurrido un poco de todo", afirma este triatleta de 49 años que ya atesora ocho Ironman en su haber -tres de ellos de categoría extrema XTRI World Tour-.

 

"Lo del Celtman fue una experiencia brutal. El agua estaba muy fría, con mogollón de medusas que hasta que no sabes que no son peligrosas estas esquivándolas todo el tiempo. Había miles y miles, eran enormes", nos cuenta con cierta agonía por esos 3,4K que tuvo que lidiar nadando en dichas aguas heladas. "Aunque sabes que no pican, impresiona ver tanto bicho ahí debajo del agua". "Al final de la natación no sentía ni las manos, intentaba cerrar los dedos para intentar coger más agua, pero realmente no podía cerrarlos ni juntarlos", recuerda de su experiencia en la primera disciplina del Celtman, que terminó finalizando en una hora y ocho minutos. Tan sólo era el principio.

 

"Nunca había pasado tanto frío nadando, ni en el Norseman de Noruega", primera prueba XTRI que superó en 2016. "Cuando sales del agua, te quitas el neopreno y empiezas a tiritar; es muy duro. Mi mujer y mis hijos me tuvieron que ayudar a vestirme para subirme a la bicicleta. Aunque viendo a otros participantes, yo estaba bastante bien. Vi gente muy mal al salir del agua, temblando muy bruscamente", comenta Leo Ramírez sobre los primeros instantes de la prueba.

 

Enrolado en la gran aventura de las 'Highlands' escocesas y sus enormes bosques escoltados por montañas colosales de naturaleza salvaje, comenzó así la parte que cualquier triatleta de larga distancia teme aún más que a la muerte. Incluso para algunos, es la propia muerte. La bicicleta. "Los primeros instantes fueron muy incómodos, por delante 200 kilómetros y las primeras sensaciones con el cuerpo mojado, con mucha ropa encima, no terminaba de acoplarme a la bici", la angustia de un 'calentamiento' agónico.

 

Tardó una hora en encontrarse bien encima de su bicicleta Felt, pasando por un terreno tortuoso hasta que llegó el bárbaro kilómetro 95. "No sé qué hostias me pasó ahí. No me iban las piernas, me empecé a encontrar mal y no pasaba en llano de 25 km/h; no tenía fuerzas". Las sensaciones que experimentó el triatleta grancanario a mitad de la prueba cuando rebasaba las cinco horas de competición. "Pasé un bache malísimo, creo que el peor que he pasado en mi vida en un triatlón", destaca Leoncio.

 

"Fue muy duro porque lo mejor que tenía entrenado era la bici y me llevé un palo tremendo", resalta Leo, que tras superar el primer gran golpe moral de la jornada comprendidos en 40 kilómetros de máxima depresión afirmando que "mentalmente se me desmanteló un poco toda la historia. La bici en el Celtman es muy engañosa, parece que no tiene mucho desnivel pero con tanto cambio climático es tremenda. Cambia el tiempo cada 15 o 20 minutos: frío, lluvia abundante, tramos con sol, viento; es una tortura".

 

Pero si algo le caracteriza a este deportista ligado con lo extremo es el poder de superación en situaciones infinitamente adversas. "Acabé bien el sector de bicicleta, rodando muy bien los últimos 60-70 kilómetros. Llegué a la T2 (transición 2) muy empapado". Comenzaba así la carrera a pie, por delante 42K. Otra aventura. "Los primeros 18 kilómetros me sorprendieron porque había mucho desnivel plagado de zonas técnicas, cosa que en los papeles de la prueba no te decía", argumenta refiriéndose a su segundo golpe moral de la jornada.

 

"La carrera a pie es una maravilla. Las montañas son preciosas; lagos, riachuelos, macizos brutales, es todo a lo bestia ahí dentro". Una experiencia sin igual que se le iba terminando con la certeza de ir disfrutando sufriendo, cuál batalla de Stirling donde finalmente terminó clavando la espada y llegando a meta junto a los suyos (Eli, Iannis y Leonardo) sumando así una nueva hazaña en su carrera deportiva. "Eli (su mujer) hizo un trabajo espectacular, mis hijos también estuvieron impecables porque esta carrera no tiene avituallamientos y la logística que preparamos nos salió perfecta; teníamos que tener en cuenta un mogollón de cosas en un carrera muy remota", destaca con orgullo.

 

"Aquí viene gente sin saber dónde se mete y esto es muy duro. Se me pasaron muchas cosas malas por la cabeza en la bici, pero finalmente tengo mi camiseta de 'Finisher' y ahora estoy con las patas en alto, bebiendo cerveza, comiendo queso, Jamón y con una sonrisa infinita", sentencia este triatleta que ha hecho del sufrimiento en el deporte extremo un modo de vida, encontrando satisfacción máxima donde otros simplemente ven locura.

 

Porque para Leoncio Ramírez, lo ocurrido este pasado fin de semana en Escocia, ha sido otra aventura más para el descanso eterno.

 

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