27/11/2022 - 18:57

José Naranjo profundiza en la situación de África en una amena charla en el Círculo Cultural de Telde

El periodista teldense presenta en Telde su libro 'El río que desafía al desierto'

José Naranjo profundiza en la situación de África en una amena charla en el Círculo Cultural de Telde
Momento del acto del pasado jueves en Telde/Jesús Ruiz Mesa.

El Círculo Cultural de Telde acogió el pasado jueves una charla con el periodista José Naranjo sobre su libro El río que desafía al desierto. TA ofrece crónica y reportaje gráfico del colaborador cultural Jesús Ruiz Mesa

 

La mirada y reflexiones sobre Africa en las crónicas del periodista teldense José Naranjo

por Jesús Ruiz Mesa

Centrándonos en el libro cuyo título ya nos acerca a su descripción geográfica, El río que desafía al desierto y otras crónicas africanas, predispone a la curiosidad de su situación, su curso, pueblos, habitantes, nativos y visitantes, con las numerosas historias y leyendas que acompañan su extenso cauce. El autor, periodista, escritor, freelance que ha dedicado gran parte de su vida en recorrer estos amplísimos territorios africanos, el teldense José Naranjo Noble, en el primer capítulo que da nombre e identidad literaria a su obra, escribe:

 

El río Níger no es un río, es un milagro, un curso de agua que desafía la lógica y que ha hecho posible que florezcan grandes civilizaciones en sus orillas. Bautizado con mil nombres y explorado por grandes viajeros, su curso completo permaneció oculto a los occidentales hasta el siglo XIX.

 

Y así comienza la crónica en la descripción de su aventura fluvial por el río Níger, el tercero más grande de África, en la ciudad de Mopti hasta la emblemática y legendaria Tombuctú en algo menos de dos días de viaje, territorios que conforman el total de su longitud, un río fascinante que nace en Fouta Djalon (Guinea) que remonta hacia Malí y luego baja hasta desembocar en la lejana Nigeria, y desde su nacimiento en la frontera entre Sierra Leona y Guinea a lo largo de 4200 kilómetros a través de Guinea, Malí, Níger, Benín y Nigeria hasta desahogar formando un gran delta en el Golfo de Guinea. La gran curva del Níger fue cuna de grandes civilizaciones como los bámbaras, mandingas.

 

Internándonos en el corazón del África aún desconocida, soñando paisajes grandiosos, lagos, pequeños pueblos de pescadores, que buscan su sustento lanzando sus redes desde pequeñas canoas o pinazas. Lentamente apareciendo perfiles de brillantes dunas de arena que van ocupando más espacios hasta llegar al desierto en el desafío del propio río Níger en su diverso reto geográfico a través de estos territorios de África Occidental.

 

De la mano de Fernando Ojeda, miembro de la Junta Directiva del Círculo Cultural de Telde, que en la tarde del jueves 24 en la sede de la entidad cultural ubicada en el Molino del Conde, inicia el acto de presentación y versátil entrevista y charla con el periodista José Naranjo, en un detallado adelanto informativo de su propia lectura de la obra, aportando datos, información, estadísticas, noticias, etc, en la que Pepe Naranjo describe desde la realidad sus numerosas experiencias en el continente africano:

 

Este libro es un viaje, un camino, aún inconcluso que comenzó la noche del 16 de octubre de 2011 en que aterricé en la ciudad de Dakar con veinte kilos de ropa en una mochila, quinientos euros en el bolsillo y la incertidumbre de una nueva etapa que se abría ante mí. La aventura resultó ser fascinante. En estos años he trabajado como freelance en África, sobre todo para El País, me ha tocado narrar, como buenamente pude, guerras, hambre y epidemias, pero también la caída de dictadores y los saltos, imperceptibles a veces, de un continente en transformación poblado de gentes que luchan a diario por salir adelante.

 

Pepe Naranjo en cuanto a la diversidad humana en África reflejadas en sus crónicas, expresa:

“Cuando nos referimos a un continente del que desconocemos un montón de cosas, el público, el oyente, o el espectador cuando se enfrenta a una noticia o un reportaje o algo sobre África está muy necesitado de que le aporten contextos, un poco de historia, y esto si no se hace bien, no se comprenden ciertas situaciones, entonces, el esfuerzo de entender me ha llevado a mí transitar por lugares, por personajes y su historia que necesariamente me han cambiado la mirada y me han hecho, también, no digo que entender África porque eso sería muy pretensioso, África no se puede entender ni en una vida, realmente estamos hablado de un continente que tiene 55 territorios, que tiene 1500 millones de habitantes, que tiene una diversidad cultural, política, humana tan brutal que es que no se puede entender, yo no si quiera me atrevería a decir que entiendo Senegal y vivo allí desde hace once años, porque también, es complejo.

 

Lo primero que hay que tener es respeto por la gente por las historias que cuenta y no se trata de llegar allí y pretender dar las claves en un corto tiempo, entonces, ese para mí es el periodismo que yo defiendo y postulo, el periodismo de largo recorrido, de tomarse tiempo para hacer las cosas, que muchas veces no triunfas hoy en día en las redes, pero es con el que yo aprendí y me siento más a gusto y afortunadamente he podido vivir haciéndolo así.

 

Este libro de alguna manera es un ajuste de cuentas personal que yo hago con África, ¿por qué? Yo tengo mi filosofía de las cosas, pero trabajo para medios de comunicación que tienen otras maneras de entender, entonces esos medios de comunicación lo que me suelen demandar es la guerra, el hambre, la epidemia, el Boko-Haram, el terrorismo, las migraciones como tú bien exponías antes, historias en una clave muy negativa que trasladan una imagen muy negativa de África, y África es muchísimo más que todo eso, es una riqueza histórica, cultural, como decía antes, y, de alguna manera, yo sentía que el trabajo que hacía en los medios de comunicación estaba contribuyendo a mantener esa imagen tan negativa del continente.

 

Y este libro es, por un lado, un encargo del periódico La Provincia donde se publicaron una serie de crónicas cada domingo en el que me pidieron que escribiera sobre la cotidianeidad de África. Entonces, fue surgiendo de una manera muy natural, el hecho de que hay historias, por supuesto historias donde se manifiesta cierta crueldad, cierto dolor o violencia, pero hay otras muchas historias que hablan de una África que emerge, de una África llena de cultura, escultores, pintores, de artistas, de gente joven que está luchando por la realidad de África y creo que con la mala imagen hacemos un flaco favor a África contando solo lo negativo, que existe, sin duda, pero si no abrimos el foco y miramos a otras realidades estamos tergiversando la realidad de África.

 

En cuanto al cambio climático es un fenómeno que los africanos no han contribuido apenas por no haber industrialización y sin embargo es uno de los continentes que más está sufriendo el impacto del cambio climático, importante dato que hay que saber. El cambio climático se manifiesta por sequías, avance del desierto, fenómenos meteorológicos extremos porque no es solo que no llueva en determinadas zonas, sino que en otras llueve mucho y de manera torrencial provocando inundaciones, todo esto sumado al éxodo rural y que muchas ciudades han crecido de manera desordenada, hace que esas inundaciones sean mortales. Ejemplos de catástrofes naturales en Nigeria 600 fallecidos por inundaciones, las peores en diez años, con 1,3 millones de personas obligadas a dejar sus casas.

 

Volviendo al periodismo, porque en Estados Unidos hay huracanes con nombres, y las tormentas de África no tienen nombres, hasta ese punto es anónimo todo. En USA hay un gran apagón y sale en todos los periódicos, y sin embargo tenemos cientos de muertos todos los años y es como el sino de los africanos, morir en inundaciones, es decir, como si normalizáramos el sufrimiento y el dolor en África.

 

En el capítulo de El denso microcosmos de Guet Ndar, nos situamos en Dakar, Senegal. Guet Ndar, que es un sitio maravilloso, es un pequeño barrio de la ciudad del barrio de pescadores de Saint Louis, pero, sin embargo, es de los más densamente poblados de toda África Occidental en un reducido espacio de tierra, no se sabe realmente cuánta gente vive, es un verdadero espectáculo humano diverso, y está en una zona amenazada por la subida del nivel del mar. Allí mismo se ve el impacto del cambio climático cuando la propia marea golpea las casas de pescadores.

 

El lago Chad situado en medio de África entre varios países, Chad, Camerún, Níger y Nigeria, es al mismo tiempo un lago que está sufriendo la escasez de agua por las continuas sequías últimamente, pero al mismo tiempo se ha convertido en el refugio de grupos armados yihadistas por lo que hay una situación de extrema violencia en el lago Chad, el hecho además de confluir muchos países y fronteras hace que estos grupos armados se puedan esconder y cambiar de posiciones. En agosto y octubre de este año casi dos millones de personas afectadas por inundaciones en Chad, en unos lugares sequía y en otros, inundaciones. En Malí, en el 2021, lagos enteros se han secado afectando a la producción de cereales en un 10,5% y a 3 millones de personas.

 

Acaba de celebrarse la Cumbre Mundial sobre el Cambio Climático COP27 en Sharm el-Sheikh (Egipto) y se ha puesto sobre la mesa el gran debate de que África no ha provocado el problema, lo está sufriendo y además ahora le piden que abandone los combustibles fósiles, les dicen que tienen que renunciar al gas y al petróleo, bien, para salvar el planeta todos tenemos que ir en esa dirección, pero esto va a impedir la industrialización de África y que tengamos claro que sin industrialización en África no hay futuro para el continente, hablamos de 1.500 millones de habitantes hoy, pero que a finales del siglo XXI seis de cada diez seres humanos serán africanos, es una bomba demográfica.

 

No se puede disociar el debate del cambio climático con el de las condiciones de vida de la población. Si tenemos un continente donde la mitad de la población no tiene acceso a la electricidad cómo les podemos plantear que renuncien al desarrollo, a la industrialización, que tenemos entre todos que explorar vías alternativas para no cargarnos el planeta, estamos de acuerdo, pero es injusto decirles ahora que paren su desarrollo, cuando en África hay unas tasas de pobreza, de países que aún no han alcanzado el desarrollo enorme, y, sobre todo, también, por las condiciones de vida de la mujer, hay un problema tremendo. En países en donde a tres de cuatro mujeres se las obligan a casarse antes de los 18 años, como Níger o Chad, donde la media de hijos por mujer es de hasta cuatro, cinco o seis hijos por mujer, podemos hablar mucho del cambio climático, pero antes debemos solucionar estos acuciantes problemas de condiciones de vida y sociedad.

 

Otra de las graves vulneraciones de los derechos humanos es la práctica de la ablación en donde hay países que las mujeres sufren en un 90% la mutilación genital, hablamos de una agresión muy grave con consecuencias físicas, psicológicas, para su desarrollo personal, es cierto que en algunos países se ha conseguido reducir gracias al trabajo de la sociedad civil, se ha ido prohibiendo la mutilación genital, pero sigue habiendo resistencia porque es un fenómeno cultural anclado en las tradiciones, es un tema cultural fundamentalmente y que tiene que ver con el control de la sexualidad femenina por parte del hombre.

 

En cuanto al ébola me toca cubrir estos acontecimientos en Guinea, Liberia y Sierra Leona, estuve en lugares donde habían decenas de muertos todos los días, y el ébola no lo ves venir por ningún lado, como en la ciudad de Kenema, en Sierra Leona, y me planteo el cómo protegerme de esta epidemia, mucho cuidado evitando las grandes aglomeraciones, el transporte en motos, más rápido y saludable disminuyendo el riesgo, pero se aprende que el ébola realmente es una enfermedad que para contagiarse hay que estar en contacto estrecho con personas que están enfermas y si están en los primeros momentos no es tan peligroso, porque pese a su alta tasa de mortalidad, es muy poco contagioso, no es el caso del Covid que se transmite por el aire contagiando el sistema respiratorio, pero el ébola para su contagio se necesita haber estado en contacto con fluidos de la persona enferma.

 

En el 2014 la epidemia ya estaba extendida pero no había sido declarada alarma de riesgo internacional por la OMS, fui a un hospital y conocí a la enfermera Nancy Djoko, a pecho descubierto atendiendo enfermos, no había todavía los medios de protección adecuados, luego me entero que había muerto de ébola. Tenía la sensación de incomprensión de lo que estaba pasando en África y sentí en primera persona ese egoísmo del primer mundo, que hemos vuelto a ver con las vacunas del covid.

 

En Bamako, capital de Malí, que es una ciudad dividida por el Níger, solo había dos puentes, los chinos construyen un tercer puente, y me parece que ese puente refleja muy bien, de alguna manera, lo que está pasando en África, un lugar de culturas y llegan los chinos y construyen el puente en un lugar sagrado, mágico para los habitantes de Bamako, que allí hacen ofrendas bajo el puente, donde hacen rogativas para tener hijos, hacerse ricos, etc, invocando sus creencias y tradiciones que vienen del pasado pero al mismo tiempo en un África que se está desarrollando a un ritmo brutal, sobre todo en las zonas de las ciudades.

 

Existe un rastro canario de los archivos desde 1591, en Gao, región de Malí, descendientes de españoles, yo viví en Gao durante unos meses y en la guerra, ciudad que está en la curva del Níger, y recuerdo ir a hablar con el vicealcalde, uno de ellos que fue el único que se quedó durante la ocupación yihadista de Gao protegiendo un gran monumento tumba de un dirigente. Como periodista me presenté y pasa lo que es importante con el ritmo que hay que llevar, saber presentarse ante la gente, tomarse un tiempo, un té y actuar sin prisas. Me comenta que es descendiente de los españoles y marroquíes que en el siglo XVI invadieron esta zona del Níger, historias recogidas en libros y en la historia. Ellos, los Arma descendientes de españoles andalusíes bajaron por estos territorios como una invasión, llegaron con tambores, y todavía, hoy cinco siglos después está muy presente en ellos esta historia que es lo que me fascinó, cómo conservan la memoria de hechos y batallas que ocurrieron hace siglos. Y aún conservan los tambores y pendones que traían aquellos, y conservando hoy sus tradiciones, cantos, gastronomía, ellos se sienten descendientes de los Arma y los defienden.

 

En otro relato aparece el baobab, árbol sagrado que conocemos por el tema de El Principito y esta algo idealizado, es el árbol farmacia en muchos lugares, se aprovecha la corteza, la savia, las hojas con el fruto se hace el pan de mono o embui, se hace uno de los zumos más conocidos en Senegal, es un árbol muy venerado que servía para enterrar a los griots, especie de juglares, que en muchos pueblos africanos iban narrando las hazañas del rey o emperador. Algunos milenarios son huecos y tienen capacidad para almacenar agua. Es un árbol muy mágico”.

 

Ante la diversidad de preguntas de Fernando Ojeda, el periodista Pepe Naranjo, demostró ser buen conocedor y haber llegado al alma de los habitantes de los territorios y países del África que ha recorrido en su amena, documentada y magnífica descripción de los lugares y espacios geográficos y humanos, mostrándonos por su mirada y reflexión descrita en cada uno de los capítulos de su obra, una excelente narrativa de un profesional del periodismo que, no solo mirando, sino observando y escuchando de las gentes sus voces, y de los que no tienen voz, así a lo largo de sus 50 crónicas seleccionadas, de esmerado rigor periodístico, el de su propio acento, el de la realidad, pero sin el negativismo de un continente que surge con las dificultades y problemas del siglo XXI, y consideraciones de un tercer mundo, nos llevó de la mano por el África profunda y su realidad humana más allá del reportaje o de la noticia negativa como él mismo expresó.

 

José Naranjo, nace en Telde en 1971. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid en 1994, entre ese año y 2010 trabajó para los periódicos La Provincia, Canarias 7, La Gaceta de Las Palmas y El País y se especializó en el fenómeno de la migración africana hacia España. Ha escrito los libros Cayucos (Editorial Debate, 2006), con el que fue finalista del Premio Debate. Los Invisibles de Kolda (Editorial Península, 2009) y El Río que Desafía al Desierto (Editorial Azulia, 2019).

 

Periodista freelance, desde el año 2011 reside en Senegal y es colaborador habitual del periódico El País desde África Occidental. Además, colabora con otros medios como la revista Mundo Negro, de la que es columnista y Canarias Radio. De 2011 a 2022 ha realizado un seguimiento sobre el terreno de la guerra de Malí, las epidemias de Ébola en Guinea, Sierra Leona, Liberia y la República Democrática del Congo, el conflicto de Boko Haram en Chad, Níger y Nigeria, el terrorismo en el Sahel, las rutas de la inmigración africana en países como Senegal, Malí, Níger y Mauritania, la transición política en Gambia, golpes de Estado en Malí, Guinea-Bisáu y Guinea-Conakri y la epidemia de covid-19 en África, entre otros temas.

 

Por su trabajo ha sido finalista del Premio Cirilo Rodríguez 2021 y ha recibido el Premio Solidario Memorial Joan Gomis 2021 por su trayectoria periodística. El Premio Padre Arrupe a los Derechos Humanos 2021 en su categoría de Periodismo, el Premio Pumes 2020, el Premio Saliou Traoré de Periodismo en Español sobre África, el Premio Canarias de Comunicación 2016, el Premio Nicolás Salmerón de Derechos Humanos 2014, el Premio Derechos Humanos del Consejo General de la Abogacía Española 2007 y el Premio Antonio Mompeón Moto de Periodismo 2006 concedido por el Heraldo de Aragón, así como la Medalla al Mérito Civil concedida por el Gobierno español en 2019 por su labor de divulgación del continente africano.

 

Compagina su trabajo de periodista con su participación en cursos, talleres y seminarios especializados en Periodismo y África. En la actualidad es miembro del Consejo asesor de Casa África y del Comité organizador del Congreso de Periodismo y Migraciones. Asimismo, imparte un taller sobre Actualidad Africana y Migraciones en la Escuela de Periodismo de El País.

 

El libro El río que desafía al desierto y otras crónicas africanas, fue presentado el 14 de octubre de 2019 en el Auditórium Nelson Mandela de Casa África de Las Palmas de Gran Canaria, editado por Azulia Ediciones que dirigía el economista, naturalista, escritor, antropólogo ambiental, José Luis González Ruano, fallecido en enero de 2020.

 

La enhorabuena y el agradecimiento a Pepe Naranjo y al entrevistador Fernando Ojeda, por la oportunidad en esta cita con el Círculo Cultural de Telde, de esta memorable visita y poder escuchar todo lo expuesto desde el punto de vista del periodista, cronista y, por sus obras, en este caso, el haber recorrido desde la imaginación, cruzando fronteras y países, pueblos, gentes, tradiciones y conflictos, en suma, su propia experiencia vital en África, a través de la palabra y voz de Pepe Naranjo, navegando por el río que cruza el desierto a través de sus crónicas africanas. Gracias.

 

Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

 

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