22/07/2018 - 19:39

Telde conoce los duros trabajos de la zafra y de los artesanos de la sal

En una visita organizada por la Casa-Museo León y Castillo

Telde conoce los duros trabajos de la zafra y de los artesanos de la sal
Grupos de visitantes en las Salinas de Tenefé (Foto Jesús Ruiz Mesa)

TELDEACTUALIDAD

Telde.- La Casa-Museo León y Castillo organizó días atrás una visita al Museo de la Zafra y a las Salinas de Tenefé en el marco del programa de visitas Encantado de conocerte.

 

Duros trabajos los de la zafra y artesanos de la sal

por Jesús Ruiz Mesa

La visita enmarcada en el programa “Encantado de conocerte” programada por la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, desde la Casa Museo León y Castillo de Telde, dependiente de la Red de Casas Museo del Cabildo Grancanario, al Museo de la Zafra, ubicado en la zona urbana de Vecindario del Municipio de Santa Lucía y las Salinas de Tenefé en la zona litoral de Pozo Izquierdo.

 

Con salida a las 09:00 hs, el sábado 14 de julio, desde la trasera de la Basílica de San Juan Bautista de Telde y tomando la autovía GC1 hacia Vecindario de Santa Lucía de Tirajana, guiados en el trayecto por el Bibliotecario y Técnico del Museo León y Castillo, Juan Ismael Santana Ramírez. Durante la visita el grupo de sesenta visitantes de Telde fuimos atendidos con excelente disposición por los guías, Desirée Méndez Pérez, en el Museo de la Zafra, y Leandro Martín González, en las Salinas de Tenefé, ambos de la Gerencia Municipal de Cultura y Deportes del Ateneo Municipal de Santa Lucia.

 

“La muestra etnográfica y cultural del municipio de Santa Lucía la integran un conjunto de museos y centros de interpretación como el Museo de la Zafra, de titularidad municipal, dedicado a la exposición y temática en torno al cultivo del tomate y al agua en Canarias. El Centro de Interpretación de las Salinas de Tenefé, sobre piso de barro apisonado como soporte natural, el Centro de Interpretación del Pastoreo, en el barrio de Casa Pastores, el Museo del Gofio del Doctoral, con un molino antiguo de 1949. En el casco de Santa Lucía, La Fortaleza y su Centro de interpretación.

 

El complejo etnográfico del Museo de La Zafra con un espacio de 4.000 metros cuadrados de extensión, en la Recepción, y en el acceso al interior la escultura en madera Desesperanza, obra Paulino, 2013, como homenaje a la Aparcería, desde aquí se inicia el itinerario a través de las 12 salas básicas del contexto histórico, social, empresarial e industrial, donde queda expuesta la historia del tomate, el cultivo, empaquetado, transporte, chozas y cuarterías, el invernadero, la huerta; usos, propiedad e infraestructura del agua, pozos y galerías, fabricando el agua, y cultivos de exportación. En las diversas secciones con sus respectivos textos se exponen de forma muy pedagógica cómo se introdujo el tomate en Europa, cultivo, producción, exportación, mercado internacional, transformación, empresas que se crearon en el sector, otros espacios donde se da a conocer el medio de vida de los agricultores, aparceros, aparcerías, cuarterías, invernaderos, huertas, usos y propiedades del agua, pozos, máquinas, formas extractivas de las aguas subterráneas, etc.

 

Un elemento museístico etnográfico integrado por la cultura y labores de la tierra, del agua y la mano de obra en torno al tomate. Un interesantísimo recorrido por una excelente muestra que expone e informa en base a la cantidad y calidad de los paneles, el desarrollo del cultivo de la Solanum Lycopersicum, nombre científico del tomate y su procedencia, planta traída por Cristóbal Colón en 1492 desde Méjico.

 

En un primer momento el tomate se cultivaba como planta rastrera y se cubría con aulagas para protegerla del sol. Hacia 1910 en Los Llanos, se comienza a levantar la planta apoyándola en una estructura de palos y cañas, conocida como la latada, a la que se amarraba el tomatero con tiras de platanera. Se comienza a comercializar en 1885 cuando las dos primeras cajas llegan a Londres, pero el primer envío importante se produce en 1887. En 1895 los mercados ingleses ya comercializan 339.000 cajas de tomate canario.

 

El Puerto de La Luz fue uno de los motivos principales e impulsores del inicio del comercio y exportación del tomate. La navegación toma un gran impulso con barcos de vapor movidos con carbón. El Puerto de La Luz se convierte en una de las principales estaciones carboneras del Atlántico, estableciéndose en él numerosas compañías consignatarias europeas. Las navieras inglesas, para abaratar costes del transporte, aprovechan las bodegas vacías de los barcos que retornaban de comerciar con sus colonias africanas, cargándolas de tomates canarios que vendían en Londres. El buen clima de Canarias permitía y permite cultivar tomates en el invierno cuando en Europa es imposible por la crudeza del clima.

 

El cultivo del tomate para la exportación, se inició en Gran Canaria hacia en 1885, en la ciudad de Telde, por el inglés Mr. Blisse, que había llegado a Las Palmas como funcionario de la Compañía Swanston y Cia. constructora del primitivo Puerto de La Luz. A finales del siglo XIX se instala en Gran Canaria la compañía inglesa naviera-frutera FYFFES, LTED que promovió la producción, expansión y exportación de tomates a Inglaterra durante el invierno. La FYFFES LTED, tenía una perfecta organización, disponía de almacenes de empaquetados y era la única entidad exportadora antes de la primera guerra mundial. Posteriormente se instalaron otras compañías o casas exportadoras inglesas. Después de la guerra civil española en 1936, surgen muchas empresas canarias controlando la producción del tomate.

 

El cultivo se extiende por las condiciones climáticas y del suelo, fundamentalmente en los terrenos costeros entre Gando y Juan Grande. En los almacenes de empaquetado desde los cultivos los tomates llegan para ser pesados, clasificados, empaquetados y etiquetados, tras cargarse en los camiones y ser llevados al puerto para su embarque.

 

Se muestran en la sala las antiguas formas de fabricación y armado de cajas y seretos. Los tomates canarios se distribuyen por Inglaterra y el norte del continente europeo desde fines del siglo XIX a los puertos del Reino Unido y Róterdam, en Holanda, y desde aquí a Alemania, Francia, Dinamarca, Noruega, Suecia, Italia, etc. Los medios de transporte utilizados para llegar hasta el puerto de embarque y las cuarterías, cuartos o habitaciones que utilizaban los aparceros como hábitat, ocupados por familias enteras cuyas vidas transcurrían en unas condiciones muy precarias; se puede ver una escuela, y carteles que divulgan la problemática de las luchas sociales de aquellos años.

 

Se pasa a la sala del Pozo de los Betancores, pozo excavado entre 1935 y 1936, tiene una profundidad de 85 metros. En este espacio se muestra el tipo de ingeniería hidráulica y mecanismos auxiliares, motores y maquinaria original especializada en la extracción del agua de este pozo, similares a otros en sus formas de extracción de diferentes niveles acuíferos. No se puede entender el cultivo del tomate sin la disponibilidad de agua extraída de pozos, como el que se presenta en esta sala, la relación de la agricultura y el agua, la propiedad, los dueños del agua y su privatización, las Heredades y Comunidades, los molinos de agua, acequias, cantoneras, minas, galerías, pozos, fuentes.

 

Los usos del agua, medios para almacenar el agua, estanques, estanques-cuevas, aljibes, charcas, pozas, maretas, presas, etc. Formas de ahorrar agua, agua para beber y lavar, lavaderos, abrevaderos, industrialización del agua, elementos que integran y forman parte del paisaje de Canarias. En el exterior, en un lateral del complejo, se muestran huertas con cultivos de plataneras, millo, caña de azúcar, parras, tuneras, latadas, tipos de invernaderos, y un cuarto de registros de cantoneras del museo.

 

Un mundo de trabajo y arduas labores en los campos de tomateros que nuestros cercanos antepasados tuvieron que bregar duro, hombres y mujeres, que, desde este Museo de la Zafra, repasando las imágenes que se nos muestran, nos traen a la memoria aquellos tiempos en el mejor homenaje y recuerdo de todos ellos que mantuvieron este cultivo y sus formas de vida, para extraer de la tierra en tiempos de cultivo y cosecha, la zafra, no solo el tomate sino la esperanza de mejorar el futuro de sus familias.

 

La segunda parte de esta visita se realiza en el Centro de Interpretación de las Salinas de Tenefé. Declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2005. El complejo cuenta con dos espacios bien diferenciados, las salinas propiamente dichas en espacios abiertos de zona costera, Punta de Tenefé, y la Casa del Salinero, en un entorno natural que, además de las salinas, alberga patrimonio arqueológico, militar y medioambiente natural costero.

 

Gracias a la información gestionada desde las propias salinas dirigidas a los visitantes en dos grupos que el salicultor encargado, Daniel, y Leandro Martín, desde el recorrido por las diferentes áreas de depósitos de agua de mar o cocederos, tajos, canales, y recinto de la casa del salinero o centro de interpretación, donde el grupo recibió el desarrollo cultural de la industria salinera. El paseo entre las salinas se hace de lo más placentero por el contacto directo con este medio y su bello cuadro cromático que nos regalan estas salinas.

 

Las Salinas de Tenefé, en el Parque Cultural de Tenefé de Santa Lucía de Tirajana de Gran Canaria, son uno de los mejores ejemplos de Salinas de barro que se conservan en la isla. La industria salinera ha sido y es muy importante en Canarias. Tenefé es palabra aborigen con el significado de lomo blanco, según investigaciones lingüísticas derivadas del Tamazigh. Antiguamente se denominaban las salinas de los tres molinos por la existencia de estos ingenios que por el viento generaban el bombeo del agua hacia el interior, aún se pueden ver dos y un tercero desaparecido.

 

Estas salinas datan de finales del siglo XVIII, desde 1750 hay documentos que hablan de las cédulas de habitabilidad de las salinas. Declaradas BIC, Bien de Interés Cultural por el Cabildo de Gran Canaria en el año 2005, siendo un espacio protegido rehabilitándose de forma tradicional. De titularidad municipal en la actualidad son explotadas por una empresa.

 

La industria salinera canaria fue muy importante en la necesidad de producir sal para el mantenimiento, conservación, salazón, curación de quesos, y usos culinarios en la alimentación, para abastecer de sal y conservar el pescado, en los barcos pesqueros que faenaban por las costas africanas en el Banco Sahariano.

 

En Gran Canaria existían más de 21 salinas, y más de 60 en Canarias; actualmente en Gran Canaria quedan cinco: Salinas de Tenefé, Salinas de los Cuatro Picos en Arinaga, dos en la Playa de Vargas en Bocacangrejo y las del Bufadero en Arucas que son las más antiguas de la isla de Gran Canaria. Se crearon las rutas de la sal, rutas de senderismo, aprovechando los antiguos caminos que conducían a estas salinas. Después de la industrialización del frío en Canarias las salinas y la sal han ido perdiendo importancia en la conservación de alimentos.

 

Las Salinas de Tenefé fueron declaradas BIC porque son el mejor ejemplo de salinas en barro apisonado conservadas en Gran Canaria. Normalmente las salinas están conservadas en piso de roca, pero las del sureste de Gran Canaria, Agüimes, Ingenio, Santa Lucía, el soporte de los depósitos de agua y sal son de barro apisonado sin detrimento posterior de la calidad en la cristalización, aportando otras propiedades a la sal a través de los vientos alisios y del sol sobre los tajos hasta conseguir un producto de alta calidad.

 

Detrás de esta forma artesana hay una historia y una cultura milenaria humanas de producir el oro blanco para usos diferentes, el comercio, conservación, la consideración de retribución dineraria por el oro blanco con el que se pagaban los salarios.

En este medio salino hay cierta biología importante, la existencia de microorganismos, bacterias, algas. La Artemia salina, crustáceo diminuto que vive en aguas muy saladas, utilizado para alimento de alevines en las piscifactorías, acuarios. Otro ser vivo que se adapta en aguas muy saladas es la Dunaliella salina, alga microscópica con propiedades benefactoras para el cuidado de la piel, usada en la industria farmacológica. El alga es la que causa las diferentes tonalidades rojizas al agua en las salinas.

 

El proceso de depositar el agua del mar en las salinas, se inicia con la entrada de las aguas por las mareas en los tomaderos llegando hasta los cocederos, estanques donde se estanca bajo el sol y el viento que favorecen su evaporación elevando su salinidad. Esta agua concentrada se distribuye por gravedad a través de acequias hasta los 386 cristalizadores o tajos, donde se produce la precipitación de los cristales de sal, para proceder a su extracción. Para acelerar este proceso el salinero rompe la película de sal que se forma en la superficie del tajo. Esta zona caracterizada por los vientos, siendo muy conocido Pozo Izquierdo como uno de los puntos más famosos en el mundo donde se celebran los campeonatos mundiales de Windsurf, como los de esta semana.

 

Gracias a los vientos dominantes se producen cinco tipos de sal. Con vientos fuertes se deposita la Sal gruesa, convertida después en Sal fina, sal de medio gramo, Lágrimas de sal. Con menos viento se van a formar cristales de sal en escamas pequeñas, con un precio alto por su excelente calidad. Luego, cuando no hay viento, se produce la Flor de sal, esta se cristaliza en la superficie del agua, es más blanquecina, mucho más frágil, concentrándose en forma de pétalos. El salinero utiliza un cedazo, con mucho cuidado para no mover el agua y recoger lentamente, sin que se deposite en el fondo, la flor de sal. Esta sal es más baja en sodio, aporta magnesio, flúor y oligoelementos, minerales necesarios para nuestro organismo. Condimenta los alimentos y potencia su sabor, se comercializa para este fin.

 

La importancia de la sal es vital en nuestro cuerpo para un buen funcionamiento químico, tanto en su absorción, distribución y efectos, y en su eliminación. La sal marina tiene muchas propiedades que aportan sustancias necesarias. Hay sales minerales, como sal del Himalaya de minas subterráneas. Finalizada la intervención de los guías se facilita la información para la adquisición de los diferentes tipos de sal descritos.

 

Una visión interesantísima, didáctica y etnográfica de esta parte del Municipio de Santa Lucía de Tirajana, del sureste de Gran Canaria. La tierra y la agricultura del tomate, el mar y su milenaria esencia, la sal, dos elementos, con otros, que determinaron las formas de vida y desarrollo de nuestra sociedad, y en la memoria de los tiempos pasaremos este testimonio a las generaciones futuras en el respeto a unos usos, costumbres, tradiciones que nos han transmitido. Guardemos este legado, su historia y memoria humana.

 

El agradecimiento a Juan Ismael Santana Ramírez por su buen hacer desde la Casa Museo León y Castillo, y excelente disposición e información cedida por Leandro, Desirée y Daniel, técnico salicultor, y datos obtenidos en la cartelería, murales, paneles, y textos repartidos en estos centros de interpretación, tanto en el Museo de la Zafra como en las Salinas de Tenefé. Un personal cualificado que impartió una amplia, documentada y amena información, que merece nuestro agradecimiento y felicitación.

 

Una verdadera y agradable experiencia en este viaje al corazón y paisaje de nuestro patrimonio etnográfico, en una más de las visitas de las muchas ya realizadas del programa Encantado de Conocerte, programadas desde el Cabildo de Gran Canaria a través de la Casa Museo León y Castillo de Telde.

 

Enhorabuena. Muchas gracias.

 

Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

 

Comentarios

  • Antonio Rico
    23/07/2018 - 15:15

    Gracias por tan estupendo reportaje documentado y fotográfico del Sr. Ruiz Mesa. Mi sincera felicitación.

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