20/02/2018 - 14:41

La ‘cocina’ aborigen que surtía de pescado y semillas a los antiguos pobladores de La Garita

El yacimiento del Lomo de Los Melones destaca por su singularidad y por su aportación a las investigaciones de los arqueólogos e historiadores

La ‘cocina’ aborigen que surtía de pescado y semillas a los antiguos pobladores de La Garita

TELDEACTUALIDAD
Telde.- En pleno paseo marítimo de La Garita, junto a un abandonado y casi fantasmagórico centro comercial que nunca llegó a abrir sus puertas y frente con frente con un parque infantil, se conserva el yacimiento arqueológico de Lomo de Los Melones. Uno de los vestigios del pasado aborigen más importante y singular de cuantos perduran en Gran Canaria, y el cual acaba de ser sometido a un proceso de restauración por parte del Cabildo.
 
Unos niños se divierten en la zona de juegos, en una fría pero soleada mañana de invierno, mientras unos mayores apuran el paso en la caminata matutina por la costa de La Garita. Unos y otros desconocen que a muy pocos metros de allí, en primera línea de playa y en medio de un recinto vallado, se preserva una de las muestras más evidentes de la cultura aborigen: el yacimiento arqueológico del Lomo de Los Melones. Un conjunto de tres estructuras prehispánicas que, hace más de 500 años, entre los siglos XII y XV después de Cristo, surtió de alimentos a buena parte de los antiguos canarios que en aquella época se mudaron a esta zona de la costa teldense.

 

Se trata de uno de los más visibles que aún persisten en la Isla, tal y como este martes abundaba el arqueólogo del Cabildo Xavier Velasco, pero también uno de los más frágiles y expuestos al inevitable paso del tiempo. Los agentes atmosféricos (lluvia, erosión, radiación solar), y en particular la influencia del mar, han provocado pequeños derrumbes y el deterioro de sus paramentos. Desperfectos que la Institución insular acaba de subsanar con una actuación que la empresa Tibicena Arqueología y Patrimonio ejecutó en el último trimestre de 2017 por un importe de 11.770 euros, y cuyos resultados presentaban en la jornada de hoy el consejero Carlos Ruiz, la vicealcaldesa Celeste López, el director general de Cultura y Patrimonio Histórico y Museos, Oswaldo Guerra; y el administrador de Tibicena, Marco Moreno.

 

Los trabajos han consistido en la limpieza, consolidación y restauración de los tres espacios que hasta la fecha se han exhumado. Y también en el refuerzo de todos los elementos constructivos de cara a garantizar la estabilidad estructural. Igualmente se cubrió con nuevos aportes de picón las zonas en las que había desaparecido, ampliándose a otras que no se habían protegido hasta el momento, explicaba el consejero. 

 

La ‘cocina’ aborigen de La Garita
El proyecto ha permitido constatar la importancia de este yacimiento que fue descubierto en los años 40 por el que fuera comisario provincial de excavaciones arqueológicas, Sebastián Jiménez Sánchez. Tanto por el tipo de material que ha proporcionado a los investigadores como por el tipo de actividades que se deducen de los restos arqueológicos hallados en las excavaciones anteriores.

 

La edificación principal, que presenta una planta cruciforme, se ha interpretado como un espacio doméstico habilitado específicamente para la manipulación y transformación de alimentos. Así lo atestiguan las semillas (cebada, trigo, higos), los restos de fauna marina (lapas, burgados, vértebras, espinas, escamas, etc.) y los útiles fabricados en cuerno (que aparentemente se empleaban para descamar el pescado y que las dataciones con Carbono 14 han fechado entre los años 1260 y 1430) que se encontraron en su interior.

 

La abundancia de estos elementos lleva a pensar que desde estas construcciones se abastecía a algo más que a un núcleo familiar, a un poblado de cierta entidad. Una teoría que cobra más fuerza aún si se tiene en cuenta la existencia de una necrópolis tumular en la cercana Punta de las Salinas o de La Mareta y la presencia de otras construcciones aborígenes en el entorno de la playa de La Garita.

 

La migración de los antiguos canarios a la costa
Los expertos consideran que entre los siglos XII y XV se produjo una “intensificación” de la ocupación del litoral de Gran Canaria, tal y como prueban los yacimientos de La Restinga y Tufia o este de La Garita. Y también que se acentuó la explotación del medio marino, no solo para el autoconsumo sino para el comercio con poblados del interior de Gran Canaria que eran ricos en alimentos de índole ganadera y agrícola. “Aquí por primera vez se constata un hecho de estas naturaleza y por eso es tan importante este yacimiento”, apuntaba Xavier Velasco.

 

Poner en valor el patrimonio de Telde
Celeste López, vicealcaldesa de la ciudad, destacaba durante la visita que el patrimonio cultural, histórico y arqueológico de Telde es uno de los más ricos y variados de Canarias, y que se hace perentorio recuperarlo para su puesta en valor como recurso de ocio, educativo y turístico, pero también para reforzar el sentido de pertenencia e identidad como pueblo.

 

Lomo de Los Melones, que forma parte del circuito de yacimientos del Cabildo que se puede visitar concertando una cita, aún no se ha excavado en su totalidad. Es más, buena parte de su zona aledaña se ha protegido declarándola como reserva arqueológica por si en el futuro se plantearan nuevas necesidades de investigación. 

 

Quien sabe si en un futuro no muy se decide volver a excavar en busca de nuevas revelaciones de un pasado aborigen con el que Telde está estrechamente vinculado.

 

Por lo pronto, el consejero Carlos Ruiz avanzaba que la Corporación insular incrementará de 70.000 a 90.000 euros la partida que destina anualmente a mantener los yacimientos arqueológicos de la Isla.

 

Comentarios

  • Noooooo
    20/02/2018 - 23:47

    Que vergüenza. Después de las últimas lluvias, la peste a pis es insoportable. Traigan una Cuba desinfectante toda la zona y a ponerla bonita. Poner nuevos columpios, toboganes, y juegos para los niños.Es un parque muy transitado. Esta todo abandonado y MUY SUCIO.

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  • Descubriendo el crimen...
    20/02/2018 - 17:30

    Es algo que avergüenza y abochorna a quien tiene entendederas. Que tengan que venir profesionales de otros territorios para recuperar y valorar lo que esta ante nuestras narices, lo que lleva abandonado a su suerte mas de treinta años, en la ultima ocasión, y siglos en las anteriores generaciones. Pensar que solo existía esta vivienda aislada es una quimera, ¿Cuantas viviendas existieron en este entorno?. El esqueleto del centro comercial maldito y huero que existe es prueba de uno de los últimos crímenes contra este vestigio del pasado de la zona, pero en todo el parámetro existían muretes como los fotografiados, casi todo el frente costero estuvo poblado hasta donde esta la sede de la asociación de vecinos la sal. Inclusive en antiguos solares se podían encontrar trozos de vasijas de barro y pequeñas piezas tipo pintaderas o colgantes similares. Los Primeros pobladores no hispanos que se asentaron en la urbanización los Melones recogieron y coleccionaron multitud de piezas de esta índole junto a piedras que pudieron servir de instrumentos de corte. Mientras los foráneos lo valoraban muchos de los titulares utilizaron para cimentación los contornos de piedra de estas viviendas...

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