14/06/2017 - 18:54

Telde explora su pasado prehispánico 

La Casa-Museo León y Castillo de Telde organizó el pasado sábado la última de las rutas guiadas del ciclo 'Encantado de conocerte'

Telde explora su pasado prehispánico 
El cronista oficial de la ciudad y también director de la Casa-Museo, Antonio María González Padrón, fue el encargado de guiar al grupo (Foto Jesús Ruiz)

TELDEACTUALIDAD
Telde.- En sus 102 kilómetros cuadrados, Telde esconde un sinfín de tesoros arqueológicos y vestigios de la época prehispánica. Una huella histórica a la que el pasado sábado se acercaron unas cien personas que participaron en el último recorrido cultural Encantado de conocerte.

 

Tras las visitas a Valsequillo, Gáldar, Agüimes, Ingenio, Arucas, Santa Brígida, Teror y Artenara, la dirección de la Casa-Museo Léon y Castillo de Telde, organizadora de esta iniciativa, optó por despedir el ciclo con un recorrido guiado por los yacimientos arqueológicos de Telde.

 

Con el cronista oficial de la ciudad de cicerone y también director de la Casa-Museo, Antonio María González Padrón, el grupo recorrió los vestigios de La Cueva del Faycán, La Candelaria, Cuatro Puertas y Tufia.

 

Crónica del recorrido arqueológico

por Jesús Ruiz Mesa
Con esta visita correspondiente a este primer semestre finalizan los recorridos culturales comprendidos en el programa “Encantado de Conocerte”, que la Casa Museo León y Castillo dependiente de la Red de Casas Museo del Cabildo de Gran Canaria ha venido programando con total éxito de asistencia e interés del público asistente, desde el mes de enero en que se han visitado las localidades grancanarias de Valsequillo, Gáldar, Agüimes, Ingenio, Arucas, Santa Brígida, Teror, Artenara, y la reciente el pasado sábado 10 de junio superando las previsiones de 200 visitantes inscritos, a los yacimientos arqueológicos del Municipio de Telde, La Cueva del Faycán, o de La Candelaria, Cuatro Puertas y Tufia, comprendida también la visita a la iglesia parroquial de La Candelaria en el barrio de Tara. Guiados por el Director Conservador de la Casa Museo León y Castillo y Cronista Oficial de Telde, don Antonio María González Padrón, y en cada localidad sus Cronistas Oficiales, Técnicos de Turismo y Patrimonio Histórico como anfitriones de los recorridos y visitas.

 

La mañana del sábado 10 de junio, magnífica aunque a lo largo del día el calor fue en aumento, soportable, incluso el viento que nos quitaba las gorras parasoles desde lo alto de Cuatro Puertas o en las terrazas que asoman en el poblado aborigen de Tufia hacia el espectacular paisaje litoral que se domina desde este núcleo costero. Magníficos los panoramas que se divisan en todo el recorrido, desde el alto de Tara, el Barranco Real de Telde, con los emblemáticos barrios y centros del patrimonio aborigen que se divisan desde este lado nordeste hasta la costa, Tara, Cendro, El Baladero, San Francisco, San José de las Longueras, El Mayorazgo. Un panorama excepcional de la ciudad de los Faycanes, con sus dos núcleos más importantes, San Gregorio y San Juan. Edificios como el de la Azucarera de San Juan o de La Máquina, el  Puente de los Siete Ojos, obra del ingeniero Juan de León y Castillo, y el alto de Santa María La Antigua con la espadaña de la iglesia conventual de San Francisco, bordeados por las huertas laterales del Barranco Real.


La Cueva del Faycán o de La Candelaria el primer punto a visitar, se hace patente la curiosidad por entrar en este recinto aborigen, que aún no pertenece al patrimonio histórico de Telde, por ser privado, pero gracias a la excelente colaboración de la Asociación de Vecinos de Tara, fue posible visitar esta cueva, con cierta similitud y recuerdo de las existentes en otros lugares del gran patrimonio arqueológico aborigen con el que cuenta Gran Canaria. 

 

Como referencia a todo el amplio mundo arqueológico y de poblaciones prehispánicas que contamos en la isla, actualmente en marcha el proyecto de reconocimiento de Patrimonio Histórico de la Humanidad, que nace con la propuesta del yacimiento del municipio cumbrero de Artenara, Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria, las instituciones grancanarias, sobre todo el Cabildo de Gran Canaria y su Consejería de Patrimonio Histórico y Cultural, enfrentan el gran compromiso de un ambicioso plan de protección, conservación, investigación, difusión, participación social e institucional de gestión integral, como Paisaje Cultural seleccionado en la única candidatura del Estado español a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO para 2018.

 

González Padrón expone: “A partir de la riqueza del patrimonio arqueológico de Telde como prueba evidente de la inmensa ocupación de este entorno en época prehistórica, y por la feracidad de un valle que recibía aguas de las vertientes cumbreras, discurriendo por los barrancos hasta la costa, la Cueva del Faycan, en el barrio de Tara, dentro de un municipio como el de Telde de 102 km2 aproximadamente, que no coincide con el Telde aborigen, es mucho más pequeño, ya que la isla de Gran Canaria hasta 25 años antes de la conquista estaba dividida en dos Guanartematos, reinos o cantones. 

 

El de Agáldar, al norte, que ocupaba prácticamente lo que es hoy Santa Brígida, San Mateo, Tejeda, Artenara, Firgas, Moya, Arucas, Gáldar, Guía, Agaete y La Aldea de San Nicolás, y Telde o Telle que ocuparía parte de Las Palmas, parte de Santa Brígida, Valsequillo, Telde, Ingenio, Agüimes, las dos Tirajanas, Santa Lucía y San Bartolomé, y Mogán, en una línea divisoria que cruzaría desde el istmo de Guanarteme, hasta el norte por Tejeda, bajar a Tasarte, Tasartico, para Agáldar y hacia el suroeste para Telde. 

 

Pero, unos 25 años antes de la conquista castellana, muere el Guanarteme de Telde y su mujer, los hijos de estos van a ser adoptados por su pariente, el Guanarteme de Gáldar y queda como centro de la tutela política y despensa de la isla de Gran Canaria, quedando Telde en un plano espiritual muy importante. Aquí surge el lugar elegido por los Faycanes, sacerdotes de la religión, además jueces, practicaban la medicina, de gran importancia para una sociedad neolítica como la aborigen, el Guanarteme de Gáldar, sólo hacia ejercer su poder cuando había guerra, pero en tiempos de paz eran los faycanes los que realmente mandaban sobre la población de la isla.


El cremonés Leonardo Torriani que visito las islas por orden del rey Felipe II a finales del siglo XVI, vino a Telde y dice: la ciudad de Telde está muy cerca de dos ciudades aborígenes que llaman Tara y Cendro y que ha visto y comprobado que hubo hasta 14.000 fuegos, cada fuego es un hogar, puede. La isla de Gran Canaria en aquel entonces, la época prehispánica contaba entre 35.000 y 40.000 habitantes. Cuando termina la guerra de la conquista sabemos que no había más de 15.000, sobrevivieron a la conquista las mujeres, los muy niños o los muy ancianos, los niños y las mujeres formarían parte de la sociedad hispana.

 

Tara significa en lengua amazigh lugar de los orígenes, la Cueva de Tara es extraordinaria formando parte de las cuevas sagradas de la isla de Gran Canaria, como las que se están dando a conocer, por ejemplo, Risco Caído en Artenara. Según algunos investigadores y no todos, don Gregorio Chil y Naranjo, hijo en Telde, médico, antropólogo, fundador del Museo Canario, encontró el pequeño ídolo que conocemos por el ídolo de Tara, cuerpo femenino de caderas anchas, símbolo de la fertilidad. Se verán los hábitats en cuevas como esta de Tara y otras tantas y los hábitats de piedra como los poblacionales de Tufia y otros. La Cueva de Tara sorprende al entrar su cavidad horadada a piedra sobre la toba y con una acústica magnífica, con dos entradas de luz o respiraderos que dispersa su proyección lumínica sobre el suelo con diversas cazoletas y las paredes con diferentes hornacinas. En la parte superior en otro nivel un gran espacio formado por otra cueva superpuesta.

 

El grupo asciende por el acceso urbano del barrio de Tara, dirigiéndose a la iglesia parroquial santuario de Nuestra Señora de La Candelaria de Tara, en este ascenso un extraordinario panorama de Telde se extiende a nuestros pies. La tradición dice que en la llamada Cueva de la Virgen que se acaba de visitar, que había sido templo de la diosa madre durante el período prehispánico de Gran Canaria, tan pronto se conquista la isla y se funda por segunda vez la ciudad de Telde. La primera fundación sucedió en 1351 por hombres de la Orden Carmelita que crearon la primera ciudad y obispado  de Canarias. La segunda vez fue en la primavera verano del año 1483, cuando se funda la ciudad en lo que es hoy el barrio de San Juan, en torno a la basílica Menor de San Juan con el esquema de una pequeña ciudad castellana, se busca un espacio de tierra ocupada por lapilli, no muy lejos, que se llamó el Altozano de Santa María La Antigua, hoy conocido por San Francisco. Los grandes señores se establecieron en el barrio de San Juan, en San Francisco se establecieron los artesanos. 

 

A distancia de un kilometro en la parte alta, otro barrio, Los Llanos de Jaraquemada, o de los Palenzuela, también fundadores de Firgas y de Arucas, hoy, Los Llanos de San Gregorio, lugar para que se establecieran berberiscos, negros y esclavos. En documentos antiguos se menciona el barrio de Berbería, en referencia a Los Llanos. Cendro y Caserones formaban un solo grupo, y Tara, como lugar de los orígenes, privilegiado para los antiguos canarios que adoraban a Acorac, representado por el sol Magec que tocaba a la diosa madre y renovaba la vida. En la fecha de la recolección se celebraba el Bañesmen y llevaban el ganado al Baladero para ofrecer al dios sus adoraciones y rogativas. En Tara se utiliza la cueva original para ubicar a la Virgen de La Candelaria portadora de la luz de la fe, y desde finales del siglo XV, y se dice anterior a la conquista ya,  la Virgen de Candelaria estuvo en Tara. 

 

Hoy, la iglesia de Tara es una realidad que parte de los años 60 del siglo XX, gracias a dos personas cuyos restos reposan en este templo, don Matías Vega Guerra y su esposa doña Clara Rosa Sintes Rodríguez, nieta de don Juan Rodríguez Quegles, uno de los hombres más ricos de la isla en el siglo XIX, dueño de la fábrica de ron de Telde, entre otras muchas cosas. 


Sabiendo la tradición de la devoción a esta Virgen, don Matías Vega Guerra, al ser Embajador de España en Venezuela, y que había sido presidente del Cabildo de Gran Canaria, a quien se le debe toda la repoblación forestal de la isla, de la creación de la Casa Museo León y Castillo y Casa de Colón, don Matías quiere hacer realidad el sueño de su esposa, doña Clara Rosa, hacer una iglesia digna de tener allí la imagen de la Virgen de La Candelaria, contando con la ayuda inestimable de la insigne figura del guíense, Néstor Álamo. Se construye el templo de una sola nave con la aceptación del Obispo Pildaín, con diseños arquitectónicos, fachadas de estilos románico y gótico, fueron obra del artista de Moya, Santiago Santana, pintor indigenista, que vivió en Arucas, y se formó en la Escuela Luján Pérez.  A principios de los años 70 el templo estaba construido, en una cripta reposan los restos de sus benefactores don Matías Vega y doña Clara Rosa.

 

Las obras de arte que se muestran en este templo son de escuela andaluza, por mediación del propio Néstor y encargo de don Matías Vega. Destacan el Altar con su retablo barroco y la imagen de la Virgen de La Candelaria. Talla de la Piedad en una urna de cristal, talla de San José, patrón de la buena muerte coronado como el más importante de los Patriarcas de Israel, talla del Sagrado Corazón de Jesús,  una preciosa pequeña imagen de candelero o de vestir de La Virgen de Tara, talla del siglo XVIII, de la escuela sevillana, imagen muy querida y venerada en el barrio de Tara, se dice que fue la primera Candelaria, y estuvo en tiempos antiguos en la ermita o cueva que allí existió. Esta talla permaneció por un siglo en casa de la familia Mendoza. Sus descendientes, don Fernando Navarro quien fuera Presidente del Cabildo de Gran Canaria, y  familias Giménez Navarro y Quevedo Navarro donan la imagen al Patrimonio Cultural de la iglesia católica en Gran Canaria para que sea venerada en su barrio de Tara. En el lateral izquierdo el tríptico, retablo de Santa Clara de Asís, santa que tenía la facultad de exponer el Santísimo con la Custodia en las manos. Doña Clara Rosa Sintes tenía una gran devoción a esta santa, de nombres homónimos, y esta obra de arte la donó para este templo. Al pie de la obra figura esta leyenda <>.

    
El párroco de Tara, don Eugenio Peñate, que dio la bienvenida al grupo visitante, dirigió unas palabras en la que destacó la devoción de los vecinos y devotos a estas imágenes, agradeciendo la visita y expone: <>”.

 

Después de visitar el templo de Tara y en la misma plaza unos minutos para reponer fuerzas en los puestos que la Asociación de Vecinos ofrece, se procede en las dos guaguas por la GC-100, antigua carretera que desde Telde conducía al sur, bordeada de eucaliptus que inclinan sus copas y ramajes hacia las medianías, por la influencia del viento alisio del nordeste, para visitar el yacimiento arqueológico de Cuatro Puertas en Montaña Bermeja, atravesando otros puntos de interés por ser zonas de asentamientos aborígenes, Jerez, Barranco de Silva, entre el entorno endémico característico de la flora canaria, tabaibas, cardones, arbustos, palmeras, y otros endemismos que cubren las laderas hasta ascender a la entrada de la montaña de Cuatro Puertas, desde donde se divisa como la gran atalaya natural que es, en un arco de  180 grados, la zona sureste y nordeste de la isla, de montaña, medianías, litoral, y otros accidentes orográficos, hasta la capitalina Isleta y Puerto de La Luz,  un verdadero observatorio natural donde el pueblo aborigen supo ubicar este importante hábitat con diversas funciones. 

 

A la entrada del recinto así como en otros puntos del yacimiento arqueológico se muestran carteles que informan: “La Montaña Bermeja acoge este singular complejo troglodita aborigen, integrado por espacios de habitación, zonas de almacenamiento y ámbitos presumiblemente destinados al culto. Entre ellos destaca la denominada Cueva de Cuatro Puertas: una cavidad excavada en la toba, precedida por una gran plataforma artificial que, a juzgar por la presencia de hoyos de poste, debió contar con una techumbre. A escasa distancia se sitúa una estructura circular labrada en la roca, habitualmente interpretada como almogarén (lugar dedicado al culto). Siguiendo el camino aborigen en dirección al naciente, y en la parte sur del conjunto, se localiza una nueva cavidad artificial, Cueva de los Papeles, en cuyas paredes se grabaron figuraciones de triángulos púbicos, quizás relacionados con ritos propiciatorios. En la cara sur se sitúa el complejo troglodita de Los Pilares, donde se concentran las cuevas dedicadas al hábitat y almacenamiento. A cierta distancia (fuera de ruta) se localiza uno de los pocos ejemplos conocidos de canteras prehispánicas dedicadas a la extracción de ruedas de molino de mano.

 

La montaña de Cuatro Puertas también es conocida por montaña Bermeja por el color bermejo o rojizo que tiene la roca de toba vista desde el sur. La toba es un material volcánico granuloso y deleznable que permitió a los antiguos canarios, hace más de quinientos años, excavar con picos de piedras muchas de las cuevas que se pueden contemplar en la visita a este lugar. Por todos los valores arqueológicos que contiene, desde el año 1972 esta zona está declarada Bien de Interés Cultural. Las interpretaciones sobre la función o el uso que pudo tener esta cueva han sido diversos: residencia real del Faycán de Telde, residencia de vestales o harimaguadas (sacerdotisas), cueva de habitación, lugar para encerrar y guardar el ganado, marcador astronómico, lugar de enterramiento…e incluso algún autor ha negado su afiliación aborigen. No obstante, la opinión generalizada entre los investigadores actuales, defiende un origen prehispánico, así como el carácter especial o relevante de la cueva y de su entorno inmediato para los antiguos canarios, pese a las sucesivas reutilizaciones y modificaciones que ha sufrido a lo largo del tiempo. Así durante el siglo XX la cueva sirvió de vivienda ocasional, de corral, de almacén e incluso de plató cinematográfico lo que sin duda ha dejado huellas en su interior”.    

 

En dirección al yacimiento poblacional aborigen de Tufia, por la carretera GC-140, pasando los núcleos teldenses de El Goro, dejando atrás el paisaje de Montaña Bermeja, las antiguas caleras, iglesia ermita de Santa Rita, la zona aeroportuaria de Gando-Gran Canaria, y Montaña de Gando, accesos a la Base Aérea y playa de Ojos de Garza,  para retomar la GC-1 norte, y el desvío hacia Tufia a corta distancia. La escultura en acero cortén, Goro, obra del artista Máximo Riol, nos indica ya pasada esta zona empresarial de El Goro, el acercamiento, precisamente, del testimonio de los yacimientos poblacionales (goros) que fueron los característicos hábitats de Tufia y de otras localizaciones.  

 

Los antiguos canarios establecieron como ya indicara el Cronista de Telde, Antonio González Padrón, en una de sus intervenciones a lo largo de este recorrido, una formación sociopolítica que dio carácter a su desarrollo vital, jerarquías, culto, expansión geográfica insular, a lo largo de los dos guanartematos, Gáldar y Telde, estableciendo poblamientos en el uso de las cuevas naturales o cavidades excavadas en la toba, ejemplo troglodita de ocupación natural y creación del poblado aborigen doméstico por el uso de la piedra seca. Un complejo e importantísimo legado cultural que nos permite entender el largo período de tiempo, desde los dos mil años en que estas poblaciones establecidas en las islas iniciaron su desarrollo garantizando su supervivencia, desde que llegaron de sus lugares de origen en el norte de África y se instalaron definitivamente creando numerosos enclaves en la isla de Gran Canaria, hasta la invasión europea.

 

Esta situación geográfica elegida sobre este promontorio determina la posición estratégica por el dominio visual de un gran espacio de costa y horizonte marino. Hacia el suroeste un amplio territorio de medianías, montañas, divisando otro importante hábitat, que acabamos de visitar incluido en la red de yacimientos y estudios arqueológicos como es la Montaña Bermeja o de Cuatro Puertas del municipio teldense igualmente.


Tufia, poblado bien situado para la vigilancia del mar, y de pastores que cuidaban el ganado, en la pequeña península de Tufia flanqueada al sur por la playa del mismo nombre y al norte, la de Aguadulce, se sitúa estratégicamente este poblado aborigen. Vivían a sotavento en las partes altas donde se centró esta población, promontorio visible desde la distancia conocido por los marineros de Melenera como el Morro de la Ballena. Orientada al nordeste los acantilados y playa de Aguadulce que hizo que este pequeño poblado de Tufia tuviera un naciente de agua dulce, fue poblado posterior ya que a nivel de la playa de su nombre existían remanentes de agua dulce que permitían su abasto por los aborígenes. 

 

El yacimiento y restos arqueológicos poblacionales se distribuyen en grupos de viviendas concentradas en dos núcleos: una en el centro, extendida a lo largo del promontorio, y otra en lo alto, orientada al sur  que domina desde estos acantilados, conformado por un grupo de cuatro viviendas construidas con las mismas características y morfología del resto estructural del poblado. Desde esta atalaya natural se divisa un espectacular panorama de la Montaña y Roque mítico de Gando, y el litoral de Ojos de Garza que se esconde tras la zona de conservación y protección de este eco sistema, de dunas fosilizadas y endemismos. 

 

En estas construcciones de piedra seca destaca una superficie cuadrangular de esquinas redondeadas como espacio diferenciado de gran perfección constructiva realizado con cantos rodados del lugar, con unas dimensiones de 17 por 20 metros con cierta relevancia para la comunidad a la que se le han atribuido diversas funciones como Tagoror, recinto para ganado, celebraciones dedicadas al calendario agrícola. Hacia el norte sobre el paisaje del litoral nordeste de Telde, un grupo de túmulos funerarios, y una extensión de muro que delimita el exterior de todo el conjunto y otros que dividen los espacios interiores del poblado.  

 

Una de las viviendas aborígenes observadas presenta una mayor perfección constructiva. La edificación y sus muros están parcialmente encajados en el terreno para protegerse de la acción del viento. Uno de los hallazgos más interesantes realizado en su excavación arqueológica, fue un tronco de palmera carbonizada que probablemente sirvió para sustentar la techumbre de la casa. Esta vivienda revela una dilatada ocupación que se extiende al menos entre los siglos XIII y XV de nuestra Era. Los suelos de las viviendas mantenían el mismo nivel elevándose los techos hasta una media de 2-2,5 mts de altura. La vivienda soterrada con anchos muros, uno exterior y otro interior,  con un espacio intermedio de relleno de materiales, propios para soportar las diferencias de temperatura, más duraderas y seguras. 

 

Las estructuras habitacionales presentan morfología circular, de planta elíptica, cuadrangular y cruciforme. En las observaciones se hace notar la profundidad y nivel del suelo para mejor protección del viento. En las paredes de roca que dan al mar, existió un gran número de cuevas que forman parte del poblado. El estudio de los materiales recuperados en las diversas intervenciones arqueológicas realizadas en las estructuras de piedra, revelan la importancia del medio marino, de la pesca y el marisqueo en la economía de esta comunidad.

 

Telde cuenta con un significativo número de yacimientos arqueológicos, poblados, cuevas, que se distribuyen a lo largo de su municipio: Tufia, Cuatro Puertas, Cuevas y Almogarén de Jerez, Lomo de Los Melones en La Garita. Poblados de Tara, Cendro, el Baladero. La Restinga, Llano de las Brujas, Necrópolis del Gallego, y en el límite municipal de Telde y Las Palmas, en la zona comercial del Mirador Los Barros, perteneciente al municipio de Las Palmas de Gran Canaria. 

 

Una interesante visita didáctica y documentada que desde la Cueva del Faycan o de La Candelaria, Cuatro Puertas y Tufia, el numeroso grupo visitante han testimoniado la importancia del conocimiento de la historia del pueblo aborigen, sus hábitats, creencias, modos de vida y espacios donde los antiguos canarios fijaron para su existencia estos lugares estratégicos, legándonos su propia historia, la de un bagaje cultural que como todos los que dan testimonio del paso de nuestros antepasados por el Archipiélago, en su lugar y contexto histórico. En este caso de Gran Canaria,  a quienes debemos conocer, conservar y depositar en manos de las generaciones que, informados, preparados y conocedores de la importancia de estos vestigios, conociendo a sus pobladores, sabremos documentar, comprender y respetar mejor nuestra propia historia. 

 

Mi agradecimiento a la Asociación de Vecinos La Candelaria de Tufia, a sus componentes, 13 mujeres que realizan una labor extraordinaria por el interés de mantener en su barrio teldense, Tara, su legado cultural y al portavoz de dicha Asociación, Carmelo Santana, y policía local. Al párroco de Tara, don Eugenio Peñate, por el interés prestado para visitar la iglesia parroquial de Nuestra Señora de La Candelaria. A don Antonio María González Padrón, director de la Casa Museo León y Castillo de Telde y Cronista Oficial de Telde, por el gran interés, comunicación  e información prestada a todos los grupos visitantes del programa cultural “Encantado de Conocerte”, nos ha brindado la oportunidad de conocer y saber la evolución cultural e histórica de los pueblos visitados en Gran Canaria. Una verdadera lección de identidad, conocimiento y respeto a las huellas, legado humano de nuestros antepasados, el pueblo canario del pasado, del presente y del futuro.  

 

Las visitas del programa “Encantado de Conocerte” se reanudarán el próximo mes de octubre. Para los interesados en un mejor conocimiento sobre estos yacimientos prehispánicos y de investigación arqueológica, de arqueología colonial en yacimientos fechados durante la conquista y posteriores a los siglos XIV-XV, XVI y XVIII, recomiendo la lectura, consulta e información de la tercera edición de la Guía del Patrimonio Arqueológico de Gran Canaria, editado por el Cabildo de Gran Canaria Patrimonio Histórico y Cultural. Muchas gracias.


Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

 

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