02/10/2016 - 19:26

Victoriano Santana publica una breve antología escolar de la literatura canaria

El escritor y profesor teldense, miembro del consejo editorial de TELDEACTUALIDAD, presenta la obra este lunes en el Club La Provincia

TELDEACTUALIDAD

Telde.- El profesor teldense Victoriano Santana Sanjurjo, miembro del consejo editorial de TELDEACTUALIDAD, acaba de publicar, en Mercurio Editorial, su último libro: Breve antología escolar de la literatura canaria. La obra será presentada el próximo lunes 3 de octubre, a las 20.00 horas, en el Club La Provincia, situado en la calle León y Castillo, 39, de Las Palmas de Gran Canaria. TA ofrece una entrevista a Santana.

 

—«Siete siglos de textos que, según la perspectiva que adoptemos, muy bien podrían extenderse y traspasar los márgenes de un milenio; setenta y cinco autores que, según donde pongamos el foco de la escritura, sin problema alguno podrían alcanzar, entre creadores e investigadores, la centena; ciento setenta y seis piezas únicas que, vistas con la debida proyección, podrían ascender a doscientas. Estas son las cifras que conforman esta Breve Antología Escolar de la Literatura Canaria (BAELC) que nos convoca en esta ocasión y que, reitero una vez más, son tan eximias como escasas. Son los números de un conjunto heterogéneo en su contenido y muy dispar en las formas, canónicas en unas manifestaciones, libérrimas en otras; pero son nuestros guarismos, los que reflejan algo, aquello, que sentimos propio, que nos llama y llamamos, que nos mueve a defender y difundir». ¿Serviría este fragmento de la introducción como sinopsis del trabajo publicado?

—De alguna manera, sí, es un fragmento que ayuda a hacernos una idea del título, pues fija la cantidad de muestras que ofrece el libro, su naturaleza, la voluntad afectiva y deontológica de quien ha hecho la recopilación y la conciencia clara de que faltan muchísimos autores, sobre todo del siglo XX y muchas poetisas, pues el patrimonio literario canario es muy rico y los límites físicos de un libro de papel me han obligado a tomar algunas decisiones siguiendo un criterio específico, adoptando una posición sobre las elecciones o supresiones que he procurado justificar de la manera más coherente posible. Un ejemplo: podría haber incluido más autores si hubiese reducido la cantidad de material escogido para cada uno; pero he preferido reducir la nómina y consolidar el conocimiento de la producción personal aportando más piezas literarias. Confío en que esta decisión no haya sido mala, aunque conlleve el que se queden fuera creadores que deberían estar dentro.

 

¿Con este libro se puede decir que se tiene en la mano lo más importante de la literatura canaria, lo esencial de nuestra literatura?

No, no es razonable hacer una afirmación de ese calibre. Faltan muchos autores, muchos textos, mucho de muchas cosas. En la introducción del tomo abordo, en uno de los apartados, el problema que conlleva hacer una antología literaria; pues bien, todas las dificultades y pormenores propios de este tipo de publicaciones se encuentran en este título. Si alguien considera que con este libro en las manos ya se está en posesión de lo más esencial de nuestras letras, entonces yo he fracasado en mi propósito “educativo”. Es importante que quede claro que el éxito de esta publicación, como propuesta lectora, no puede ser la afirmación de que se está ante lo esencial de la literatura canaria. Si así fuera, flaquísimo favor le hacemos a la causa de defender y difundir nuestro patrimonio literario. El éxito se debe medir a partir de la suma de voluntades que deben darse en los lectores para acudir a las obras completas que en este volumen se testimonian. O sea, este libro solo sirve si contribuye a encender en un número indeterminado de lectores algún deseo de buscar a nuestros autores y sus inmortales obras. Por eso, en la página XIV le digo a los lectores lo siguiente: «Si llegaran a gustarte estas páginas, pregúntate: ¿Por qué no ir en busca del tesoro completo? ¿Por qué no acudir a todos los textos hermosos que este libro solo esboza? ¿Por qué no indagar en aquellos otros testimonios canarios que este tomo no aborda ni sugiere por vaya uno a saber qué razones?».

 

¿Cómo surge en tu ánimo iniciar un proyecto editorial como este?

Como señalo en la introducción, esta antología nació de otra antología sobre textos literarios en lengua española que publiqué en un libro escolar (Vademécum del Ámbito de Comunicación [Beginbook Ediciones, 2012]). En su momento, esta primera antología distribuía su contenido en tres bloques: América, Canarias y Península ibérica. Con el tiempo, extraje la recopilación del manual y me dispuse a publicarla como un libro de lecturas suelto. En el proceso de revisión de los textos de cada bloque, los testimonios de nuestro patrimonio literario me fueron cautivando cada vez más hasta el punto de verme abocado a una tan inevitable como agradable decisión: centrarme en el bloque de Canarias y dejar para otra ocasión los otros dos bloques. Así nació el proyecto editorial.

 

Luego vino la necesidad de marcar algunas líneas de actuación que me parecían esenciales para ser honesto con mi trabajo y, sobre todo, con mis destinatarios: la primera de todas tiene que ver con la idea de ofrecer aquello que me gusta especialmente, aquello con lo que me siento identificado o que considero relevante desde el punto de vista estético o ideológico; o sea, invitar a mis destinatarios a que gocen conmigo del mismo banquete literario. Este ha sido y es el principal sustento de esta edición. Metafóricamente hablando: ofrecer a mis invitados el mismo vino que yo bebo. Los textos que aparecen en esta antología me gustan, me agradan, me siento ligado a ellos, los percibo como parte de mi complejo universo estético; logran que en mi ánimo se formalice el deseo de compartirlos, disfrutarlos en comunidad, dejar que nos reconforte su lectura y permitir que ello nos vincule de alguna manera.

 

¿La segunda línea?

La segunda línea esencial tiene que ver con mi postura ante el material literario que he recopilado, fijado siguiendo criterios filológicos y estudiado, tal y como se expone en la introducción. Esta posición es la de absoluta humildad ante el tesoro que me ha ocupado en los últimos meses. Yo no soy nadie para decir que este autor o aquel otro es o no es importante, relevante, trascendente. De todo ello me ocupo en la introducción, creo, que de manera amplia y clara. Mi posición es la de un simple profesor de instituto del sureste de Gran Canaria que ha recopilado 175 piezas literarias de 75 autores vinculados con la literatura canaria desde sus orígenes hasta nuestros días; 175 pequeñas muestras de un enorme tesoro por las que siente una particular adhesión y 75 autores a los que desea dar el recopilador su más sincera gratitud por los buenos ratos que le ha hecho pasar mientras leía su producción.

 

Súmesele a lo indicado el reconocimiento personal de que existen muchas ausencias notables en su selección, sobre todo de poetisas, aunque le consuela pensar que no sobran los autores que ha escogido (al menos, la mayoría de los seleccionados); que está muy orgulloso del patrimonio literario de Canarias, tan grande que, en los límites del libro, solo puede ser enmarcado con un rotundo “breve” en el enunciado; y que, a la hora de pensar en sus destinatarios, se ha situado teniendo presente tres colectivos bien distintos en los que, de una manera u otra, se siente representado: los discentes, los docentes y los curiosos, los que desean aprender. De ahí lo de “escolar”, que va más unido a una actitud didáctica del compilador que a un enfoque por una etapa educativa específica.

 

—La insistencia en el reconocimiento de que faltan autores, cuando es inevitable que así sea en todas las antologías, me lleva a pensar que está adoptando una actitud defensiva con su libro. ¿Le preocupa algo?

—No, en realidad no tengo una razón objetiva para pensar que la recepción del libro no vaya a ser buena o, cuanto menos, aceptable. No es este un libro perjudicial para nadie. Este es un libro amable, un título que procura suplir sus reconocidas insuficiencias ofreciendo un tono de cercanía con el lector, sea de la condición que sea: alumnos de secundaria, universitarios, estudiantes de español para extranjero; docentes; filólogos; aficionados a las humanidades, personas a las que le puede resultar interesante el contenido que se aborda; personas mayores; curiosos… Es un libro, en suma, alejado de cualquier propósito polemista, un tomo que acepta la necesidad de que el proyecto editorial tenga una continuidad para que puedan ocupar el lugar que les corresponde muchos autores que no han entrado en esta ocasión en la relación. Es una sencilla y bien intencionada propuesta de lecturas literarias que jamás debería ser la excusa para plantear otra cuestión que no sea la de dirimir si gusta o no tal o cual pieza leída.

 

—Por el tono que utiliza, ¿aventura críticas?

—A mi juicio, sería absurdo que un libro como este pueda causar enfados, iras y ataques por parte de aquellos a los que no les guste la selección realizada. Sobre estas circunstancias inherentes a las antologías ya me pronuncio en la introducción. Lo que digo es que en tanto que no ha de beneficiar especialmente a nadie las presencias, tampoco debería perjudicar a nadie las ausencias. Y si no perjudica a nadie, ¿por qué enfadarse? No soy un gurú ni un pontífice que posea la capacidad de dar la última palabra o que cuanto diga sea palabra de ley. Ni lo soy, ni lo pretendo. Poner a un autor X o quitar a un autor Y no puede ser causa suficiente para maltratar de palabra una obra que nace reconociéndose insuficiente, pero con un propósito sincero de sembrar felicidad entre quienes puedan leer entre sus páginas alguna pieza con la que se sientan identificados.

 

—¿Dónde puede encontrarse el libro?

Supongo que en un buen número de librerías de Canarias. Me gustaría aprovechar la oportunidad para agradecer el esfuerzo que se ha realizado desde Mercurio Editorial para que el libro viese la luz. Me consta que el cariño con el que ha aceptado esta humilde propuesta por parte de un servidor ha sido absoluto, procurando abaratar al máximo los costes de la publicación (10 euros) sin que se resienta la calidad física del producto y siendo muy receptivos a la propuesta editorial ofrecida y a su particular manera de ser mostrada. En este sentido, quiero dar las gracias de manera muy especial a Jorge A. Liria.

 

Comentarios

  • Julio Pérez Tejera
    03/10/2016 - 11:06

    Me atrevería a afirmar que, desde que Victoriano Santana nació como filólogo, su vocación ha sido dar a conocer y compartir lo que otros han escrito y con lo que, como él mismo afirma, disfruta, haciendo gala de una generosidad fuera de toda duda. Su propia Tesis Doctoral fue una "Edición de Ninfas y Pastores de Henares, de Bernardo González de Bobadilla". Enhorabuena por esta nueva obra y gracias por compartir tanto con tanto afecto y dedicación.

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