25/06/2022 - 15:18

No es lo mismo

Nieves Rodríguez

Nieves Rodríguez

Después de las últimas elecciones andaluzas y el viraje hacia la derecha, algunos han puesto sus barbas a remojar y han comenzado su propia campaña preelectoral en Canarias, donde se ha instaurado el todo vale con tal de que todo siga igual.

 

Las declaraciones del vicepresidente canario, Román Rodriguez, sobre su más que probable disposición a estar al lado del ganador de las próximas elecciones, sea el que sea el ganador, de derechas o izquierdas, no hace más que potenciar una actitud nacional donde las ideologías han quedados emborronadas. Y es que en el panorama canario abunda la máxima que ya anuncio con mucha sorna Groucho Marx “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”.

 

Y así nos va, que no sabríamos a día de hoy, a un año de las elecciones canarias a qué partido votaríamos tan emborronado ha quedado los principios que los rigen. Pero por más que se empeñen algunos aferrados a sus cargos sempiternos en demostrarnos que no, hay diferencias fundamentales en una ideología de derechas y otra de izquierda. No son lo mismo. Y no está de más recordarlos porque precisamente han sido los avances de la izquierda los que han permitido los derechos fundamentales y sociales.

 

Fue en la segunda república donde los avances educativos, algunos maestro e intelectuales creían en el poder de educar al pueblo, tuvieron su mayor prosperidad con la creación de escuelas y colegios para la gente pobre; fue también en esa época donde el derecho al voto de la mujer fue instaurado y en cuyo parlamento la diputada Clara Campoamor defendió la abolición de la prostitución por considerarse una esclavitud insoportable a los derechos de la mujer. Fue precisamente en un gobierno de derecha, cuarenta años con Franco como dictador, donde se negó el voto a la mujer considerándola un apéndice del marido sin posibilidad si quiera de abrir una cuenta corriente y donde el derecho al divorcio y al aborto quedaron prohibido.

 

Tampoco está de mal recordar que con la llegada de la democracia, fueron las mujeres de izquierdas las que lucharon porque el divorcio y el aborto fueran reconocidos. Esta semana en EEUU, gracias a las leyes de Trump y la corte de jueces de derechas que dejó instalados en el gobierno, se ha aprobado una ley que deroga el derecho al aborto de miles de mujeres. No es lo mismo.

 

Sin embargo, la izquierda, pierde credibilidad porque no asume sus errores y no hace un ejercicio de autocrítica ante la pérdida de votantes y, por lo tanto, de gente que cree que las ideologías sirven para algo.

 

El lema del PSOE en las andaluzas ¡Que viene la derecha ¡no ha asustado a nadie, porque nadie cree tampoco en que haya tanta diferencia entre unos y otros, tal vez porque la izquierda dejó hace tiempo sus principios y solo quedan los viejos dinosaurios instalados en el poder y empeñados en hacernos creer que ya no existen ideologías sino políticos agradecidos de sí mismos, vendedores de humo y del cuento de la vaca lechera y beneficios que vendrán como maná del exterior.

 

Pero no es lo mismo, por más que se empeñen y se aprovechen del desapego de los votantes y del estado de confusión y desinterés de la población, más ocupada en sobrevivir, que pensar en el origen y la causa de su situación y en el poder real de cambio de los votantes. Todo queda emborronado, confuso, lejos.

 

Sin embargo, como antídoto ante palabra huera, nos quedan los hechos, como testigo de la historia.

 

Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura y escritora.

 

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