14/05/2022 - 18:01

No nos invitaron a la fiesta

Nieves Rodríguez

Nieves Rodríguez

Imagínese que usted comparte jardín con un vecino y este hace una fiesta en su casa y no le invita. Usted debe quedarse, permanecer encerrado en su cuarto y oír al otro lado de la puerta cómo la gente se divierte, le gustaría saber qué sucede en la fiesta, pero el ruido de la música no le deja oír a los invitados.

 

Esto es lo que le ha pasado al Gobierno Canario a cuentas de la convención que se ha celebrado en Marraquech, a la que no fue invitado. El Gobierno Canario no se ha sabido o podido imponer a un necesario encuentro entre vecinos que comparten intereses comunes.

 

Si algunos o algunas, inocentes de nosotros, creímos alguna vez que, teniendo un gobierno canario socialista y por lo tanto, socio del Gobierno Central, las cosas nos irían mejor, en estos días hemos perdimos la esperanza definitiva. El portazo dado por Pedro Sánchez a las demandas de los canarios de estar en una mesa donde sus asuntos se debaten no hace más que airear los últimos estertores de un desgobierno canario y débil al que todos ningunean.

 

A veces, me gustaría exiliarme para no sufrir tanto; si al menos existiesen políticos de la talla que este pueblo se merece. Pero no ha lugar, en la perezosa calima seguimos mendigando rastrojos de Europa y reclamando al Gobierno Español que se cumplan las específicas leyes que nos protegen y que apenas conocen.

 

No somos nada. Habría que aprender un poco más de los políticos catalanes quienes han removido al gobierno central hasta el punto de destituir a la directora del CNI por haber espiado a los políticos independiente. Como si eso no fuese lo que hiciese todos los gobiernos, como si este no fuese el cometido del CNI. Pero es de admirar la defensa que hacen estos políticos de sus derechos capaces de hacer bailar a Sánchez sobre una pierna al ritmo de sus demandas. La diferencia con Canarias es que si se destapara mañana la noticia de que aquí se espía a un diputado canario, estos se alegrarían, pues eso significaría que al menos importan algo, pero ni eso.

 

Y es que contamos poco, más bien nada. Mientras, el gobierno escucha y crea comisiones para solucionar sus problemas de espías, aquí nuestros problemas son de tragedia humanitaria. Salvamento marítimo rescató hace dos días a más de doscientas personas cercanas a las costas canarias, los que no llegaron nunca, no se cuentan. Pero esto debe ser para el Gobierno Central un problema menor.

 

Mientras, la cumbre ha sido como se esperaba; papel mojado, buenas intenciones y una pronta apertura de la valla de Ceuta y Melilla, que interesa a España más por motivos comerciales que humanitarios.

 

Canarias parte interesada y principal comunidad receptoras de los migrantes ha quedado relegada del encuentro porque no ha sabido reclamar el lugar que le corresponde. De nuevo una oportunidad perdida para defender nuestros intereses.

 

Cualquier político canario con un mínimo de sentido común debería saber que estamos condenados a entendernos con Marruecos, pese a que su rey sea un sátrapa al que no le importa utilizar a su pueblo como escudo para conseguir sus intereses y que hará siempre lo que quiera mientras tenga a Israel y EEUU como países aliados.

 

es el vecino que tenemos y en la estrategia política hay que saber moverse con las mejores fichas y por todos lados. Canarias no ha tenido ni tiene políticos a su altura ni una voz propia. Por el contrario, se ha dejado que hagan los deberes otros, y así nos va. Lo peor de todo esto es que ya no hay septiembre para la repesca.

 

Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura y escritora.

 

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