22/01/2022 - 11:18

Visite el templo ecuménico

Francisco Martel

Francisco Martel

Amigos lectores-as, desde hace años celebramos los cristianos la Semana de Oración por la Unidad de los cristianos del 18 al 25 de Enero. Sí, en estos días de nuevo la Iglesia nos dice de rezar para que no tarde en ser realidad la Unidad.

 

Recordemos que en nuestra diócesis lo “Ecuménico” comenzó a partir de los años 70 y con ese motivo se construyó el Templo Ecuménico en Playa del Inglés, impulsado por el obispo D. José Antonio Infantes Florido que, teniendo ese buen carisma, hizo realidad la gran idea, gracias al Arquitecto  Sr. Manuel de la Peña y su aparejador Ulises, siendo todo costeado por “la familia condal del  Castillo.

 

Sí, muchos bien sabemos que fue el Concilio Vaticano II, en el año 1965, quien abrió puertas a la Unidad lanzando aquel Decreto super-interesante Unitatis redintegratio. Sí, antes del Concilio, la relación que había entre cristianos católicos y protestantes era la de "no mirarnos" las caras y mandarnos unos a otros al mismo Infierno. Yo tuve la gran experiencia de estar allí 10 años donde aprendí a ser libre para hablar en mi Iglesia huyendo de los verticalismos que no valen hoy para nada. Buenos recuerdos guardo del gran pastor luterano Schneider Ludolf, aquel hombre que con amigos consiguió dinero para pagar el órgano que está a la entrada del Templo. Sí, por allí pasaron un tiempo el sacerdote alemán padre Kellings, la Pastora Barbro Wallin, el jesuita padre Juan Larrea y tantos otros.

 

Les aseguro, amigos-as, que de todos ellos aprendí a saborear el evangelio de Jesús y a rezar más por la Unidad de los cristianos.

 

Ah, aun recuerdo a un “santo” feligrés, hijo de buena madre, que en seco me paró la homilía un Sábado a las 7 de la tarde gritando: ¨Eso que está Ud. diciendo no es  Evangelio¨.  Sí, no le contesté y, ante aquel susto que me dio, sólo pedí a la gente hacer silencio algunos minutos.

 

Amigos-as, comprendo que en aquellos tiempos “todo lo social” del Evangelio molestaba a los que mandaban más de la cuenta y a los que tenían sus bolsillos algo llenos de dinero para vivir.

 

Acabo deseándole a todos-as un buen Domingo y a rezar estos días todos por la Unidad de los Cristianos-as, tomando, si fuera necesario, algunas píldoras evangélicas contra “fanatismos” que no sirven hoy para nada.

 

Francisco Martel es sacerdote.

 

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