28/11/2021 - 13:57

Oda a la guerrera muerta

Nieves Rodríguez

Nieves Rodríguez

Hay personas que cuando mueren dejan un vacío, aunque no las hayas conocido, aunque nunca hayas hablado con ellas. Entonces sabes que no muere una sola persona sino la voz de muchas. Almudena Grandes era una de ellas. Escritora y guerrera, fue- que extraño usar este pasado cuando fue apenas ayer, cuando hoy seguramente leeré su último escrito en la prensa - una mujer que nunca se dejó vencer, ni siquiera en la última batalla con la muerte porque su voz sigue ahí, como un faro de luz, valiente como solo las guerreras saben serlo.

 

Con su voz atronadora, cascada, de fumadora impertérrita y alegre, decía verdades hirientes, pero solo para los oídos débiles. Nunca tuvo miedo a definirse, a llamarse roja, feminista, de izquierda, a revindicar la autoridad moral de quienes defienden la dignidad y el derecho de los vencidos.

 

Con su escritura, con sus artículos, puso en tesitura a más de uno, pues sus palabras eran dardos, verdades como puño. No sabía no estar callada, por eso escribía, con la fuerza y la garra de quien sabe hacía donde dirigir su paso. Por eso, tal vez, no recibió los honores, pertenecer a la Real Academia como lo hicieron otros.

 

Almudena Grandes, como hizo Galdós– tampoco a él le dieron el nobel por crítico y republicano– quiso retratar una época, la de la España vencida, la intrahistoria de una guerra que no debíamos olvidar.

 

A más de un encorbatado caballero le molestaba su estridencia, que fuera tan sincera, que recordara todavía los muertos en la cuneta, que dedicara su vida a hablar de los pobres, de los olvidados, porque decía lo que pensaba, con convicción en un país donde cada vez callan más. Pero ella no, su voz era precisa, justa, llegaba al fondo de la cuestión social y disparaba. Sin miedo como lo hacen las guerrilleras de la palabra.

 

Sus libros me esperan en la estantería para ser leídos, esta Navidad, seguramente, al calor de un fuego, historias de vencidos, de mujeres valientes, de voces que no desaparecerán jamás porque ella Almudena Grande, les ha dado vida con su vida.

 

Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura y escritora.

 

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