14/11/2021 - 10:38

Entre la ciencia, la literatura y Canarias

Nicolás Guerra

Entre la ciencia, la literatura y Canarias
Nicolás Guerra

Gobernaba el PP en el Cabildo de Gran Canaria cuando el Departamento de Ediciones de la corporación insular publicó -entre otras- dos obras fundamentales: Pasión y Aventuras en la Ciencia de las Luces, de Alfredo Herrera Piqué (2006) y la primera reedición de Antología Cercada (2012). Ejercían como consejeros de Cultura y Patrimonio los señores Rosales Pedrero y Álvarez Cardero, respectivamente.

 

La primera -Pasión y Aventuras…- está relacionada con la concienzuda investigación, el Pensamiento y Canarias. La otra, Antología Cercada (1947) -reeditada en 2012-, reinicia la poesía social española de posguerra. Poesía comprometida, rechaza las sombrías alambradas y reclama -entre otros contenidos- la libertad secuestrada por la dictadura; denuncia la militarización de la sociedad española; ansía nuevos amaneceres cargados de esperanzas… Ambas trascienden la geografía cultural de Canarias.

 

Herrera Piqué había sido consejero de Cultura del Gobierno canario y, posteriormente, senador, siempre como militante del PSOE y socialista histórico. Durante la dictadura franquista fue director (1970 – 1971) del semanario canario Sansofé. Expedientado y condenado administrativamente varias veces, recibió solapadas amenazas desde el Ministerio de Información y Turismo por el espíritu aperturista de la revista y su declarado posicionamiento frente a la dictadura.

 

Por su parte los poetas de la Cercada (Agustín y José María Millares Sall; Ventura Doreste Velázquez; Pedro Lezcano Montalvo y Ángel Johan) fueron, a partir de los años 50, víctimas de la represión: sus planteamientos ideológicos se situaban en las antípodas de la realidad política del país. Fue, pues, una combativa antología donde el manifiesto compromiso social -lo poético social, claro- se erige como nota distintiva. Poesía, en fin, en la cual los autores sueñan “para el hombre desamparado”.

 

No obstante lo anterior, el Cabildo grancanario tiene el mérito de haber publicado los dos títulos. A fin de cuentas el primero iba firmado por Herrera Piqué (abogado, periodista, ensayista, investigador, intelectual educado en el pensamiento filosófico-científico...). El segundo, por los cinco canarios que revolucionaron la poesía española a partir de 1947 (“¿Cómo les han permitido publicarla?”, pregunta el poeta Gabriel Celaya tras leer Antología Cercada. Además, fue reconocida por Vicente Aleixandre, premio nobel de literatura, como obra pionera de un movimiento que dejaría huella en la cultura del compromiso social.)

 

Pasión y Aventura... es colosal obra de dos tomos impecablemente editados. Se trata de un trabajo de investigación riguroso, ordenado, estudio científico construido a partir de distintas procedencias. La relación de fuentes manuscritas e impresas ocupa once páginas; memorias, congresos, anuarios, se cuentan a decenas; la bibliografía sobrepasa las doscientas referencias. Añadamos láminas de plantas y animales desconocidos en Europa, grabados inéditos realizados por los propios científicos durante sus investigaciones en distintos países... y los apartados relacionados con Canarias -por ejemplo el Teide, Timanfaya, Taburiente...

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Todo localizado y estudiado personalmente por Herrera Piqué tanto en Gran Canaria (Museo Canario), Londres, Madrid... como en la Biblioteca Nacional de Francia y la Biblioteca Central del Museo Nacional de Historia Natural de París. Aquí, quince días ininterrumpidos de intensa investigación también a la búsqueda de un manuscrito original desconocido en Canarias: el informe científico del astrónomo francés Louis Feuillée redactado en 1724. Se trata de Voyage aux Isles Canaries ou Journal [‘Diario’] des observations Physiques, Mathematiques, Botaniques et Historiques faites [‘hechas’] par ordre de Sa Majesté.

 

No es Pasión y aventura...un libro de bolsillo a la manera tradicional (cada tomo, 25cm X 30; tres mil quinientos gramos). Pero sí toda una enciclopedia del saber universal en torno a un quehacer reservado para el ser humano: el pensamiento científico, su realización práctica con el máximo respeto al significado de la voz científico. Esta (neologismo acuñado en 1841 por William Whewell) es contundente: ‘Que tiene que ver con las exigencias de precisión y objetividad propias de la metodología de las ciencias’.

 

Y si la Ciencia (permítame la mayúscula) baja a la realidad de las cosas dejando de lado planteamientos relacionados con la fe (a fin de cuentas, creencias muy respetables... pero sin base científica), Herrera Piqué hace suyos en tal monumento algunos principios imprescindibles de la misma: aplica razonamientos, inteligencia, observaciones, fidedignos documentos, rigurosa bibliografía, desapasionamiento…

 

Podría definirse -acaso no me equivoco- como exhaustivo estudio científico de la Ciencia a partir del siglo XVII tras el revolucionario planteamiento de Copérnico en la centuria anterior. Sin olvidar, claro, a quienes desde la Antigüedad clásica grecolatina -Aristóteles, Tales de Mileto- e incluso algún poso prerrenacentista -a pesar de oscurantismos y fanatismos- habían mostrado curiosidad e interés racional por las cosas mundanas y del firmamento: fueron sus precedentes.

 

Cuando en 2006 aparece la edición de Pasión y aventura... había pasado ya un cuarto de siglo desde que Herrera Piqué adelantó en el Coloquio de Historia Canario – Americana (1980) sus investigaciones sobre Louis Feuillée y sus estudios científicos en Canarias. Algunos fueron, registrados por Herrera Piqué, el de plantas endémicas conocidas popularmente como violeta del Teide, bejeque, penco (TFE); verode y estornudera (GC, TFE, LP, Gom, Hierro). El drago (dibujado por el mismo Feuillée en una lámina) también llamó su atención: fue el primer naturalista que lo describió y, además, definió sus propiedades curativas. Añadamos la primera medición científica del Teide; observaciones astronómicas realizadas en La Laguna; determinación del meridiano de El Hierro; planos de San Sebastián de la Gomera; descripciones del perenquén, del lagarto tinerfeño, la bicuda...

 

Poco a poco Herrera Piqué ampliaba su trabajo de investigación. Presenta una ponencia (“Las Islas Canarias, escala en la exploración científica de los continentes exóticos”) en el Congreso Internacional de Historia Marítima, base para la publicación de Las Islas Canarias, escala científica en el Atlántico (1987). Y como cúspide, Pasión y aventura... Esta obra trascendió internacionalmente: al fin se daban a conocer las observaciones del astrónomo francés sobre Canarias. (Hubo, claro, iniciales reticencias y dudas de algunos intelectuales... desconocedores de Voyage aux Isles Canaries…)

 

Edición, pues, la de Pasión y aventura... de imprescindible consulta en torno al pensamiento, la equilibrada reflexión, la visión universal de la Ciencia… y la presencia en Canarias de sabios investigadores extranjeros siglos atrás.

 

Nicolás Guerra Aguiar es catedrático y escritor.

 

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