26/09/2021 - 11:25

Mirando hacia un futuro sin COVID

Luciano Santana

Luciano Santana

Estamos deseosos de que, en un día no lejano, el titular, "Los hospitales de Canarias libres de COVID", sea portada de los periódicos locales.Porque tanto el personal sanitario, pero sobre todo, los usuarios estamos deseando que los centros de salud puedan abrir definitivamente sus puertas, dando prioridad a todos los programas de prevención de enfermedades.


También que las consultas externas de los hospitales estén a plena agenda atendiendo a los pacientes que están pendientes de que los vea un especialista. Así mismo esperamos que los quirófanos se encuentren a pleno rendimiento, con lo que las listas de espera de pacientes pendientes de intervenciones quirúrgicas, muchas de ellas graves, puedan verse aliviados de sus males. En relación a esto hay que recordar que a mes de junio las personas que estaban incluidas en esta lista, en Canarias eran más de 27 mil, y más de cinco mil llevaban un tiempo superior a los seis meses esperando por una intervención.


Pero mi deseo de tener cuanto antes hospitales libres de COVID es también para que los servicios de urgencias puedan dar una atención digna a los pacientes durante su estancia, sin tener que permanecer horas o días en camillas en medio de pasillos, perdiendo toda su intimidad.


Con respecto a las Unidades de Cuidados Intensivos , que me pillan muy de cerca, esperamos y deseamos que cuando estemos libres de COVID puedan atender a todos los pacientes críticos dentro de esas unidades altamente especializadas y no en zonas habilitadas, para poder asumir la gran demanda asistencial que supone una ola tras otra y que está poniendo a prueba la capacidad de resiliencia de los profesionales.


Está más que demostrado que se necesitan de forma urgente medidas para poder incrementar la dotación de camas hospitalarias y de cuidados críticos. Ya vivíamos estas penurias todos los inviernos con la llegada de la gripe y sus complicaciones, esta pandemia no ha hecho más que poner en evidencia la fragilidad del sistema sanitario.


Muchos pacientes han pasado solos durante los momentos más difíciles de sus días, debido a la restricción de las visitas a los hospitales. Ojalá los centros hospitalarios vuelvan pronto a ser esos lugares en que, a pesar de las circunstancias, el enfermo pueda estar acompañado por sus familiares y hacer de este un trance más llevadero.


El COVID incluso ha “despersonalizado” la información del estado de salud a los familiares de los pacientes, haciéndose en muchos casos a través del teléfono, donde se pierde toda la riqueza del lenguaje no verbal. Cada familia tiene su historia pero, hemos podido ver cómo ingresábamos a una persona a la cual horas antes le habíamos comunicado la muerte de su esposa también con COVID.

 

Este tipo de vivencias, sin duda, son muy duras. El coronavirus ha hecho mucho daño a las familias. Al principio, llegaron muchos matrimonios mayores que no pudieron salir adelante y teníamos que comunicarles la muerte a sus hijos. En esta oleada hemos vivido estas situaciones a la inversa, comunicarles a unos padres la muerte de sus hijos y la de madres que no pudieron ver a su criatura recién nacida. Muchos enfermos no han podido despedirse de sus seres queridos, sino en la soledad más absoluta por miedo al contagio.


Después de casi dos años, el sistema sanitario ha soportado esta sobrecarga asistencial gracias y, casi exclusivamente, al esfuerzo de los profesionales que, a pesar de todo, siguen trabajando con contratos basura y haciendo un ritmo de guardias y turnos que es imposible mantener en el tiempo.


Estamos en el camino, mirando el futuro y adaptándonos a la nueva normalidad, pero es necesario una reestructuración del sistema, siendo fundamental incrementar los plazas de especialistas en formación en todas las ramas sanitarias y las ratios de enfermería-pacientes. Además, necesitamos planificar urgentemente infraestructuras de cara al futuro y, para ello, esperemos que desde el Ministerio que rige nuestra paisana la ministra Carolina Darias sea capaz de ver las necesidades que ahora mismo precisa nuestro sistema para que sea el que fue una vez, el ejemplo de países de nuestro entorno.

 

Luciano Santana Cabrera es Médico Intensivista y Jefe de Sección Medicina Intensiva en Hospital Universitario Insular de Gran Canaria.

 

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