31/05/2020 - 09:38

El caos educativo

Nieves Rodríguez

Nieves Rodríguez

El coronavirus ya tiene sus primeras víctimas política en Canarias, estaba vez, y como se veía venir, le ha tocado a educación. Las decisiones tomadas durante este periodo, contradictorias, la mayor parte del tiempo, absurdas y arbitraria otras, ha llevado definitivamente al desmoronamiento de la cúpula educativa.

 

El baile comenzó el viernes, 23 de mayo, con la dimisión del Consejero Territorial de Educación, en desacuerdo con las medidas adoptadas a partir de la fase 2 de la desescalada donde dejaba, a voluntad del profesorado, la incorporación a los Centro por la orden en que se prevé la vuelta de los alumnos de 6º de Primaria, 4º de la ESO y 2º de Bachillerato" y, dejaba bajo a responsabilidad de los directores de los centros la organización del mismo y del profesorado.

 

hoy, ante las continuas quejas de directores, padres, madres y profesorado, ha dimitido la Consejera de Educación del Gobierno de Canarias.

 

Pero todo había empezado mucho antes, cuando, la ministra Isabel Celaá, anuncia a bombo y platillo que estaba todo controlado, los profesores, esos vagos y maleantes, de pronto se iban a convertir en los súper héroes y heroínas que iban a sostener el peso de la educación, puesto que iban a seguir trabajando de forma telemática, qué importaba si algunos alumnos no tenían ordenador o mandaban los deberes por el móvil, el plan era tener a las fieras controladas para que no se aburrieran.

 

A nadie importó el estrés añadido, no sólo de los propios alumnos, de los padres y madres sino del profesorado, también en su mayoría padres y madres, que además debían atender las tareas de los hijos, más las suyas propias, bajo una continua presión laboral y una desinformación constante.

 

Cuando algunos sindicatos respondieron, advirtiendo que se tenía que tener en cuenta que el profesorado estaban igualmente en confinamiento, que había que considerar las dificultades propias de una tarea nunca realizada, el nivel de adaptación, los medios, las circunstancias, las deficiencias de cada caso, la directora de Educación de Canarias respondió que lo que sucedía es que había mucho dinosaurio en educación. Sin palabras.

 

A todo esto, no había pasado unas semanas del encierro cuando la Ministra de Educación Celaá anunciaba a bombo y platillo, que seguiríamos trabajando de forma telemática con los alumnos, pero que además estos iban a pasar de curso sin problemas. Yo y muchos docentes nos preguntábamos cuál era entonces la finalidad de seguir trabajando con alumnado, si los aprobados o suspensos venían desde las altas instancias. El desconcierto y el cabreo fue unánime, una cosa es que nos obliguen a seguir trabajando de forma telemática y otro es que nos dijeran cómo evaluar a nuestros propios alumnos. Es, le contaba a un compañero, como si el gerente del hospital le dijes al cirujano cómo tenía que operar.

 

En fin, esta decisión, que podría haberse consensuado con los responsables (maestros, maestras, profesores y profesoras) y quedar sólo en el ámbito de los claustros, se vendió como la pócima tranquilizadora para los padres y festiva para los alumnos. Como no podía ser de otra manera el alumnado comenzó a desinteresarse, a no entregar las tareas, a dejarse ir, para que, seño, si ya estoy aprobada. Y venga cartas a los padres, el alumno no ha hecho las tarea, Sergio llevas un mes desconectado, Ramón sigue sin entregar nada, no se sabe todavía sobre la vuelta a las clases, .. .y así, infinidad de email de alumnos desconcertados buscando respuestas que no tenías, animándolos a continuar trabajando, profesores agotados y gerentes políticos que no daban la talla.

 

Hace sólo una semana nos llega otro comunicado de altas instancias, debíamos hacer una recuperación a través de video conferencia con aquellos alumnos que habían suspendido la segunda evaluación ¿Pero no habíamos quedado que aprobaban todos? ¿Pero, si una asignatura como la mía, lengua y literatura, es de evaluación continua, es decir, si apruebas la tercera apruebas la materia, debíamos realizar exámenes de recuperación a los que habían suspendido la materia?

 

Estas y otras cuestiones debatíamos en nuestras reuniones de departamento on line sabiendo que, nada podíamos hacer más que acatar las órdenes del Ministerio. Y en esa labor estamos, preparando exámenes de recuperación para los alumnos, enviando cartas a los padres para informarlos; y la sensación cada vez más alarmante entre el profesorado de desconcierto, irritación, desgana, pesimismo y una profunda frustración que amenaza con una pandemia generalizada en nuestro ánimo.

 

Hoy, a 26 de mayo no sabemos qué quieren de nosotros el Ministerio de educación, la consejera canaria dimitida, los políticos que creen que la escuela es una guardería, cuando, antes que nada, debían haber empezado por solucionar el tema de la conciliación familiar para que no sean, como siempre, las mujeres las que soporten toda la carga laboral, familiar y escolar.

 

A día de hoy, todavía no sabemos si tendremos que incorporamos mañana mismo, si nos van a realizar un test DE COVID- 19, si se van a proporcionar equipos de protección oficial o se van a garantizar los líquidos hidroalcohólicos, tampoco cómo nos organizaremos para la vuelta en septiembre, cómo evitaremos que los alumnos no se mezclen, se salten las normas, se quiten las mascarillas.

 

Estas y otras cuestiones que demandan no sólo padres y madres de alumnos, sino todo el profesorado, sigue sin ser resueltas en este inmenso caos.

 

Nieves Rodríguez Rivera es profesora y escritora.

 

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