24/05/2020 - 11:42

Todos llamados a sembar

Francisco Martel

Francisco Martel

Amigos lectores-as, en este pasado Domingo 17 de Mayo, fiesta de la Ascensión de Jesús al Cielo, el Papa Francisco nos animó a mantener firme la Fe como dice S. Marcos, cap. 16, al final de su Evangelio: «Los discípulos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban».

 

Sí, siempre la Iglesia nos anima a ponernos en “estado de misión” para poder anunciar la salvación de Jesús a las personas allí donde se encuentran. Sepamos que todo impulso misionero, si está movido por el Espíritu Santo, manifiesta una fuerte predilección por los pobres y por los pequeños, como señal y reflejo de la preferencia que Jesús tiene por ellos.

 

Amigos lectores-as, sepamos que Las Obras Misionales Pontificias nacieron de forma espontánea del fervor misionero manifestado por la fe de los bautizados que, desde el principio, avanzaron sobre dos vías que van siempre paralelas y que, en su sencillez, han sido siempre familiares al corazón del Pueblo de Dios: la Oración y la Caridad, en la forma de limosna.

 

Por lo que respecta a los Pobres, recordemos que esta fue la recomendación que, en el Concilio de Jerusalén, los apóstoles Pedro, Juan y Santiago dieron a Pablo, Bernabé y Tito, que discutían sobre su misión entre los no cristianos. Ellos «Sólo nos pidieron que nos acordáramos de los Pobres» (Gal. 2,10). Después de aquella recomendación, Pablo organizó las colectas en favor de los hermanos de la Iglesia de Jerusalén (1Cor. 16,1). La predilección por los pobres y los pequeños es parte de la misión de anunciar el Evangelio, que está desde el principio. Las obras de caridad espirituales y corporales manifiestan una “preferencia divina” que interpela la vida de Fe de todo cristiano que está llamado a tener los mismos sentimientos de Jesús como nos dice la carta a los Filipenses 2,5.

 

Francisco Martel es sacerdote y párroco.

 

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