19/01/2020 - 09:08

Templo ecuménico

Francisco Martel

Francisco Martel

Amigos lectores-as, el día 18 de Enero comenzó como siempre la Semana de oración por la Unidad de los cristianos que todos los años se celebra del 18 al 25 de Enero donde ocupa desde hace ya muchos años un lugar el Templo Ecuménico de Playa del Inglés que siempre nos llama a rezar por la Unidad de los cristianos.

 

Amigos-as, recordemos que esta gran obra fue impulsada por el Obispo Infantes Florido, aquel hombre dotado de un buen carisma ecuménico. Tal vez algunos sepan que la construcción del Templo se hizo realidad gracias a la Familia condal del Castillo y al Arquitecto D. Manuel de la Peña con su aparejador D. Ulises.

 

Muchos cristianos sabemos que, antes del Concilio Vaticano II, la relación entre Católicos y Protestantes era de “no mirarnos la cara y de tirarnos piedras”. Pero fue el mismo Concilio, en el año 1965, el que abrió puertas a la Unidad lanzando aquel interesante decreto “Unitatis redintegratio” = Rehaciendo la Unidad.

 

Aún recuerdo con gusto los 10 años que estuve en la pastoral de Playa del Inglés que fueron para mí una gracia de Dios contando allí con la colaboración de las religiosas Reparadoras y los fines de semana con el gran amigo y sabio Jesuíta Juan Larrea, “Juanón”, como le llamábamos amigablemente por su cejas grandes y por su inteligencia extraordinaria que nos dejaba a todos con la boca abierta en sus homilías. ¡Con gusto recuerdo todavía al gran pastor luterano Schneider Ludolf, aquel hombre que regaló el órgano que está hoy entrando en el templo a mano derecha.

 

Les cuento que todavía recuerdo cuando una vez un “¡santo feligrés!”, en la misa de un sábado, con el Templo repleto de personas, me paró en seco la Homilía gritando: ¡¨Eso que Ud. está diciendo no es Evangelio¨! Sí, no dudo que al hombre le molestó un aterrizaje que hice sobre el régimen de Franco que estaba entonces algo enfermo.

 

Ah, también recuerdo con gusto al compañero sacerdote Domingo Viera cuando, por defender a los obreros de hostelería, lo llevaron toda una noche al cuartelillo que regentaba el conocido Jefe Policial Sr. Lindoza... Sí, aquellos eran tiempos en los que el evangelio molestaba a los que mandaban algo más de la cuenta.

 

Amigos lectores-as, les pido que recemos estos días a Dios para que el Ecumenismo siga abriendo puertas, y siendo la medicina eficaz que vaya quitando lentamente muchos fanatismos como el de aquel que decía a gritos: “Fuera de la Iglesia no hay salvación”.

 

Francisco Martel es sacerdote y párroco.

 

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