08/12/2019 - 10:19

El 'fenómeno' Thumberg

José Ignacio Quintero

José Ignacio Quintero

Han convertido, y nunca mejor dicho, a una niña noruega en una estrella mundial; y para afianzarla en dicho trono, le han dado el nobel alternativo. Si, si tienes suficientes patrocinadores detrás de tuyo, ¡podrás ser lo que quieras!. El modelo Thumber es muy interesante de entender, por lo que sus consecuencias implican.

 

Niña que salta a la palestra por una cuestión que parece aleatoria, pero que con el tiempo resulta que no lo es tanto (participar en un concurso); familia pariente lejana del pre-promotor de la idea del calentamiento global ya a principios se S. XX (Arrenius); problemas personales derivados de su síndrome (autismo-Asperger) que son bien tolerados en la actualidad, donde se busca igualar todo como síntoma de justicia; alguien con dinero por aquí, alguien con influencias por allá, algunos con contactos en altas instancias administrativas mundiales y…: ¡salto a la fama!, cara de buena para culpar sin vergüenza alguna a todo el mundo de que es culpable del calentamiento global.

 

Poco importa lo que le suceda a esta niña con el tiempo, nadie piensa en ella. Se habla de la fecha de 2030 como límite en la catástrofe global que se avecina, pero personalmente, me gustaría saber más de esta chica en dicha fecha o incluso antes, porque me interesa mucho más lo que le pase a ella que lo que le pase al planeta, al fin y al cabo, nada podemos hacer por él (como venimos estamos demostrando en esta página desde hace 5 meses, con datos científicos de fuentes independientes no manipuladas por la ONU, avaladas incluso por sentencias judiciales que los politicientíficos ignoran supinamente), salvo lo que ya hemos repetido tantas veces: plantar árboles (reponer la masa forestal a sus estados iniciales), reutilizar y gestionar bien sus recursos y no ensuciarlo, o contaminarlo, curiosamente, el tipo de cosas de las que no se van a decir apenas nada en esta cumbre climática (¿algún acuerdo para limpiar las 5 islas de plástico que hay actualmente en los mares?).

 

Evidentemente, han utilizado a una niña que no solo es adolescente y por tanto inmadura en su forma de pensar, de sentir, de actuar, voluble por su edad, en definitiva, fácilmente manipulable, un muñeco de trapo fácil de mover al que no les ha costado mucho colocar como modelo para la juventud mundial, sino que además, posee un síndrome autista denominado Asperger, que se caracteriza por la obsesión con determinadas ideas, falta de flexibilidad mental sobre los aspectos de la vida (que se llegan a convertir en manías, fobias y hasta fanatismos), problemas de comprensión emocional tanto consigo misma como con los demás y por tanto, problemas de relación, de socialización, así como de autocontrol emocional, entre otras (falta de empatía, dificultades con ciertos movimientos, etc). Este tipo de personalidades, tienen como hemos dicho, tendencia al capricho, es decir, a la actitud inmadura por excelencia de la niñez. Un ejemplo simpático y popularizado de este tipo de personalidades que a veces no maduran nunca, es el caso de Sheldon Cooper en la serie de Big Bang Teory (Teoría del Big Bang).

 

El hecho de utilizar una niña como esta, para manipular a la opinión pública no es aleatoria, no es causal, es directamente interesada. Primero, es fácil de convencer y además, sabemos que va a persistir en el empeño por su síndrome personal, si se obsesionan con dicha idea.

 

Esto es lo que ha sucedido con Greta según ella misma, al declarar que obsesionarse con esta idea, “le ayudó a salir de su depresión”.

 

Segundo, que va a reaccionar de manera emocional incontrolada (como así hemos visto hace más de un mes en la sede de la ONU), cuando entendía que no le hacían caso a lo que pedía (ella tiene razón, no entiende ni comprende a los demás, solo ella tiene razón, si no le hacen caso se enfada y patalea igual que un niño pequeño -véase la mirada que le puso a D. Trump durante su discurso-).

 

Tercero, despierta compasión por su caso, por lo que se manda a todos el mensaje de: “si una niña como ésta lo entiende, ¿por qué no lo entiendes tu? ¿cómo es que se preocupa ella y no tu?”. Como ariete de culpabilización, Greta ha taladrado las mentes de la población, y ha conseguido inocular el virus de la emergencia: “¡No hay tiempo!, ¡estamos en peligro!, ¡No me robéis mi futuro! ¡solo quedan 18 meses!”.

 

Este ha sido su gran éxito, ser profeta del apocalipsis climático, asustar a una población que no recuerda ninguna de la predicciones que estos testigos de Jehová climáticos, que llevan realizándolas desde hace más de 40 años y las cuales, no se han cumplido en ningún término (recordemos que antes del calentamiento, predecían una edad de hielo para 1999, o N. York bajo las aguas por subidas del nivel del mar de 0,5 metros, o el ártico sin hielo para las mismas fechas). Cuarto, se traslada a los jóvenes este modelo de imitación para de acción: fácil de convencer, sin capacidad crítica, persistencia de acción pese a la irracionalidad, idea y acción obsesiva, reacción emocional y exigencias a los mayores a través de su culpabilización. ¡Ideal! Si tienen curiosidad, ojeen las 10 estrategias de manipulación social que desveló hace más de 15 años, el lingüísta Noam Chomsky.

 

Esta persona inmadura por la simple lógica de la vida, es la que se nos presenta al mundo entero como gran modelo de persona consciente con la problemática ambiental, como gran líder juvenil a nivel mundial y como referente para todos nosotros. ¿Debemos admitir este modelo de referencia fabricado para nuestra juventud? ¿Una persona a medio camino de su desarrollo emocional, un modelo para el mundo? ¿Una persona fácilmente manejable, inconsciente, el ideal del joven actual? Si lo admitimos como referente, ¿cuáles serán las consecuencias de admitir este modelo? ¿qué podremos exigir a nuestros hijos o a las siguientes generaciones?

 

Por si fuera poca la broma, quieren blindar este modelo impostado tratando de chantajear y de desprestigiar a la gente que vemos este punto de vista sobre la niña Greta (realista por más que se diga), afirmando que esta manera de verlo, implica que la estamos despreciando y acosando por su síndrome, que la estamos discriminando. ¿Quién puede agredir a un niño de éstos?

 

Este argumento es el mismo mecanismo mental que tanto se utiliza en la actualidad, para defender cualquier cosa, ¡para todo! (hasta para justificar la estupidez humana -infinita según Einstein-): conviértete en víctima. Los independentistas catalanes son víctimas cuando preparan atentados (ver declaraciones de Torra); los delincuentes son víctimas (pobrecitos, no se atienden a sus derechos); los terroristas de cualquier tipo son víctimas (ETA, Daesh, etc), ejecutan sus asesinatos indiscriminados como acto de defensa; los insultadores profesionales de las diferentes programas de televisión también son víctimas (pobres, que se les critica y se les coarta en su libertad de expresión), el vecino denunciado por poner la música a todo volumen molestando a toda la calle (¡¿es que no puede poner la música en su casa como le venga en gana?!) y así el largo etcétera que ustedes mismos han observado y observan a diario.

 

Convertirte en víctima es el antídoto para todo en la actualidad, la panacea que cura y explica todo, que te convierte en santo ante cualquier circunstancia negativa o desagradable que pudieras enfrentar. ¡Seamos víctimas!, y nunca tendremos que ser responsables, ni inteligentes, ni esforzados, ni …, en definitiva, ser víctima ¡es la leche!, solo da derechos, no hay obligaciones.

 

Cualquier actitud, cualquier idea, cualquier impunidad, es fácilmente justificable y admitida por la sociedad vestida con la ropa de la víctima. Antes que afrontar la responsabilidad y demostrar la madurez necesaria para poner las cosas en su sitio, la responsabilidad de ser adultos, la responsabilidad de discriminar lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, las personas de esta sociedad se inhibe, se asustan y se paran: admiten, soportan, aguantan. Esta es la sociedad del buenismo, la sociedad de la inmadurez. Ya lo dijo un famoso cómico español, no sabemos si para reírse de nosotros o con nosotros: ¡Viva Belén Esteban!

 

Thumberg no es solo un fenómeno mundial de masas, no es solo un modelo fabricado desde arriba, no es solo una Juana de Arco del Climalipsis (apocalipsis climático que se profetiza por los “testigos de jehová” climáticos), es también, un “testigo” del estado de nuestra sociedad actual. ¿Personajes cómicos de una serie de televisión tolerando lo intolerable?. ¡Que vaaa!

 

Por cierto, ¿saben ustedes quienes están detrás de esta niña sin escolarizar? Se sorprenderían.

 

José Ignacio Quinterio es entrenador de Inteligencia Emocional.

 

Comentarios

  • YERAY GARCÍA
    14/12/2019 - 11:52

    Ella señalando las estrellas y algunos mirando pal dedo.

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  • Ray Moreno
    09/12/2019 - 04:37

    La mejor manera de definir lo que están haciendo con esta niña es usarla de "escudo humano". De esta forma cualquiera que lo critique será acusado de atacar a una niña, de atacar a una persona enferma, cuando todo lo que la rodea tiene un fin claro, negocio, negocio y negocio. Es decir, DON DINERO.

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