08/09/2019 - 10:25

La izquierda divina española

Nicolás Guerra

Nicolás Guerra

Fue durante el siglo y milenio anteriores (décadas de los sesenta y setenta) cuando intelectuales y artistas de izquierdas (hijos de la burguesía y la clase alta catalanas) se identificaron en un grupo al que llamaron Gauche Divine (‘Izquierda Divina’). Su presentación pública coincidió con la de TusQuets Editores, cuyo catálogo es uno de los más rigurosos del mundo librero español.

 

Isabel Steva Hernández (“Colita”), fotógrafa de la historia barcelonesa, formó parte del movimiento desde los primeros momentos. Así, al menos, lo reconoce la revista cultural Jot Down, editada desde 2012 y hoy absorbida por El País. Para esta universal catalana “Si la Gauche Divine se caracterizó por algo fue porque todos nos poníamos ciegos todas las noches pero al día siguiente estábamos trabajando”.

 

Pero la actual autodenominada izquierda representada por los señores Sánchez e Iglesias ni es divina, ni celestial ni bienaventurosa: vuelve a sus tradiciones, a gestos repetitivos producidos por contracciones intelectuales, afanes de protagonismo y cierta disposición al poder no compartido.

 

Esa izquierda retorna a los islamientos encerrados ambos en desconfianzas, recelos, protagonismos de guía alfa e intentos de controlar al otro, supuesto enemigo. El rechazo personal se impone sobre los intereses sociales. Y uno dice del otro que si coaligan fuerzas surgirán dos gobiernos; y el otro dice del uno que ansía el omnímodo poder. ¿(Y sus votantes? Estos sí han hablado. Son coincidentes casi en un sesenta por ciento: urge el entendimiento.)

 

Tiempo ha que el señor Iglesias congeló la quintaesencia de sus reivindicaciones como posible aliado del PSOE. Fue en enero de 2016 cuando juntos de mancomún aparecieron en teatralizada escenificación los máximos mandos de Podemos para ceder algunos ministerios y la Presidencia del Gobierno al PSOE.

 

Tamaña magnanimidad fue más bien un gesto simbólico de buena voluntad pues, a fin de cuentas, el PSOE superaba a Podemos en número de escaños. Ellos, a la par, montarían sus feudos en los correspondientes de Economía, Servicios Sociales, Sanidad, Defensa e Interior (los dos últimos implican los servicios de inteligencia). Además, sus aliados IU y En Comú Podem participarían del Gobierno. Pero el PSOE -a fin de cuentas es un partido casi sin experiencia política- se negó.

 

No obstante, la oferta sentó precedente. No sé si por revolucionaria o acaso como muestra del buen gobierno por razones de Estado, construcción esta tan sabiamente usada por nuestros políticos. Pero lo cierto es, estimado lector, que CoATIción Canaria (junio) también estaba dispuesta a ceder al señor Antona -hoy eximido de cualquier responsabilidad en el Partido Popular regional- la presidencia del Gobierno de Canarias y un par de consejerías (Inauguraciones Viarias y Desfiles Procesionales).

 

Pero tal dadivosidad resultó insuficiente. Tras su rechazo, el señor Antona fue defenestrado: perdió presidencia, secretaría general, baronía, virreynato, diadema y cetro. Por tanto, accedió a la condición de abuelo de la Patria a pesar de su manifiesta juventud. (¿Formaría parte de alguna lista a Madrid si empecinamientos, torpezas, soberbias, endiosamientos y prepotencias de los señores Sánchez e Iglesias, Iglesias y Sánchez, fuerzan a nuevas elecciones?)

 

Este mes no puede comenzar con peor pie: agosto destruyó 212 984 empleos (“el peor dato en la última década”, eldiario.es); “El paro avanza un 0,25% en Canarias con 511 desempleados más” (Canarias7). Pero tal comportamiento del mercado laboral no debe sorprender, aclaran las estadísticas: en todos los meses de agosto y desde 2001 ha aumentado el paro registrado. A fin de cuentas terminan las vacaciones de verano (la DGT habla de varios millones de vehículos desplazados los días 1, 15 y 31) y, con ellas, miles de contratos directamente vinculados al sector turístico. (Por cierto, los sindicatos denuncian sangrantes explotaciones a camareros: fichan a las doce de la noche el fin de jornada… pero el empresario los obliga a permanecer en el trabajo dos o tres horas más sin remuneración).

 

Sin embargo es la venta de coches el mejor indicador para pulsar la salud de la economía, dicen algunos profesionales. Y en este capítulo se ha producido una desaceleración de nueve puntos frente a 2018, lo cual podría ser un peligroso indicio de cómo van las cosas aunque “en 2018 se alcanzó una cifra muy alta de ventas de vehículos no homologados a los nuevos protocolos que iban a aplicarse a la medición de emisiones” (abc).

 

Sabios tiene la economía como ciencia para llegar a conclusiones. Pero Canarias, por ejemplo, sufrirá terriblemente con el bréxit si el 31 de octubre el Reino Unido abandona Europa (la caída de la libra ya está afectando negativamente a empresarios canarios). Y lo adelantan los agricultores: la exportación de tomates y pepinos a Gran Bretaña -destino mayoritario- puede incluso desaparecer, pues la exclusión del país significaría la pérdida inmediata de ayudas europeas a los envíos (contribuciones a la comercialización)...

 

El señor presidente de Canarias lo tiene claro: “La cosa no pinta bien”. Las comunidades autónomas se impacientan: el dinero no llega, ni tan siquiera el urgentemente vital para educación, sanidad, ayuda social. Y no llega por la sencilla razón de que no hay Gobierno asentado, sino provisional. Y como no hay, no se pueden presentar los Presupuestos para su aprobación. Y así entramos ya en el quinto mes.

 

Un país sin gobierno durante medio año es el caos, la desmoralización ciudadana, la apatía inversora, la huida de capitales: la inseguridad es radicalmente opuesta al legítimo derecho de prudencias y corduras en inversiones de serios empresarios. No digo ya de mafias y deshumanizadas multinacionales que huyen a la mínima sospecha y dejan tras sí (¿puede ser Ryanair un ejemplo?) a sus empleados en la más absoluta soledad… Pero vivimos aquí: se llama sistema capitalista, imbatible e imbatido y con inmenso poder político. La sociedad retrocede en derechos, rozamos sistemas esclavistas inimaginables veinte años atrás...

 

Parece, pues, llegado el momento radical: o PSOE y UP se ponen de acuerdo o entramos en los estertores. La utopía marcusiana no muere, pero la izquierda española tiene un grandísimo compromiso al margen de ciertos dogmas. (¿Quién, si no, derogará el contratobasura, la “ley mordaza”...?)

 

Nicolás Guerra Aguiar es catedrático y escritor.

 

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