14/07/2019 - 11:31

Hipocresía ecologista (y 3)

José Ignacio Quintero

José Ignacio Quintero

Para terminar nuestra trilogía sobre la farsa de la cultura ecologista actual, utilizada por las élites socioeconómicas (Foro económico mundial, Banco mundial, FMI, ONU, etc) para someternos (aún más) con nuestro propio con-sentimiento, queremos “destrozar” de una vez por todas, la argumentación, por llamarla de alguna manera, en la que se fundamenta la falsedad del “calentamiento global causado por el hombre”.

 

Ya dijimos en el primer artículo, que cambio climático y calentamiento global no es lo mismo, así que no lo volveremos a explicar y en el segundo, lo calificamos ya directamente como timo y explicamos como se usa la ciencia para justificar el timo. Hoy queremos demostrar esta afirmación, como es que la pseudo-idea del calentamiento global es un puro invento de esta élite, que ha comprado (untado en el lenguaje normal) a una parte de los científicos y amenazado al resto para que se calle. Si, son unos mafiosos, no hay ninguna duda, si no, ¿podrían ser la élite?.

 

¿Sabían que todo el sistema solar se está calentando? Sí, no solo el planeta tierra se está calentando sino todo el sistema solar ¿Por qué? Nadie lo sabe, pero es lo que se ha constatado. Las atmósferas de todos los gigantes gaseosos (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) han cambiado y se han vuelto más dinámicas que decenios anteriores. Marte es el mejor ejemplo y el más estudiado, algo que la NASA lleva constatando desde los años 90. Júpiter tiene ahora una atmósfera con una velocidad aumentada y uno de los nuevos huracanes que se han formado, dicen, está calentando las capas superiores de su atmósfera. En Saturno pasa lo mismo, y han aparecido unas formaciones nubosas de color blanquecino alineadas en su hemisferio norte. Urano, el frío y estable planeta de precioso color turquesa, ha comenzado a tener tormentas (puntitos blancos), algo muy extraño porque con tanta frialdad ¿de dónde saca la energía para ese movimiento?, y Neptuno por su parte, igual, nubes blancas aparecen de vez en cuando en su atmósfera y la velocidad de sus vientos, también ha aumentado (llegan a 2.100 Km/h).

 

Claro, la pregunta lógica es evidente ¿producimos tanto CO2 en la Tierra quemando carbón y petróleo, como para calentar todo el sistema solar? ¿Esto es posible? Menos mal que el sol ha disminuido su actividad (misteriosamente), parece que sabe que el ambiente está muy calentito y no quiere “echar más manchas solares (leña) al fuego”. Por cierto, en Plutón, el más alejado de todos los planetas (planetoide) del sistema solar, ¡también aumenta en 40ºC la temperatura! cuando se asciende desde su superficie hacia las capas superiores de su atmósfera (sí, tiene atmósfera y en su superficie su temperatura ronda los -225ºC, pero un poquito más arriba solo -180ºC).

 

¿No es más lógico entender que “algo” desconocido hasta ahora, externo al sistema solar, está calentándolo todo, en lugar de pensar que somos los terrícolas con la quema de combustibles sólidos, los causantes de tanto calentamiento sideral? ¿Por qué quieren hacernos creer que la población mundial son los culpables del calentamiento planetario y hasta del todo el sistema solar (salvo, claro está, el reducido grupito “ecologista”, manipulador y culpabilizador)? ¿Qué hay detrás de esta operación a nivel internacional de “concienciación” de la población mundial iniciada en 1997 con el protocolo de Kyoto, por parte de la ONU sobre esta catástrofe planetaria? ¿Para qué lo hacen?

 

El sistema solar tiene una atmósfera propia que rodea a todos los planetas que se denomina Heliosfera, generada por la emanación energética continua del Sol, y lo lógico es pensar que es esta atmósfera la que está aumentando de temperatura (como la nuestra, y como la de todos los planetas) y no que los hombres estamos contaminando todo el sistema solar con nuestros “malos humos”; ¿somos capaces de rellenar de nuestros malos humos, un espacio de tal magnitud como el sistema solar entero? ¿Hemos provocado un cambio climático espacial?. Sin embargo, eso es lo que sucede.

 

Se sabe además, que el sistema solar está entrando en otra región de la galaxia desconocida hasta ahora, se sabe, porque se ha detectado un resplandor novedoso en los confines del sistema solar, que se achaca al choque de la heliosfera con la energía de esta nueva zona galáctica y porque las naves Pionero X y XI y Voyager I y II ya lo anunciaron hace tiempo. ¿Por qué creen ustedes que desde hace más de 4 años nos bombardean con noticias sobre las consecuencias de una tormenta solar extrema (evento Carrington)?

 

Desde 2016, la UE se está preparando contra los incidentes del clima espacial extremo (Informe Clima espacial e infraestructuras críticas). ¿Por… nada? También en octubre de 2016 la casa blanca alertó a toda la población para que estuviese preparada contra eventos del clima espacial” y Alemania hizo lo propio al mes siguiente. El gobierno español no dijo nada, es de otra galaxia, así que a nosotros esto no nos afectará. ¿Será porque el impacto de meteoritos y todo tipo de piedras espaciales han aumentado un 600% en los últimos años?

 

Últimamente se está hablando mucho sobre ese nuevo y desconocido planeta X del sistema solar que nadie ha visto pero que “debería de estar” y al que, desde 2006, han hecho un hueco desplazando a Plutón a la categoría de planeta enano. ¿Podría ser que este nuevo planeta tan masivo que rompe el plano de la eclíptica en el borde externo del sistema solar, y haya hecho inclinarse al sol 6º, tuviera algo que ver también? ¿Podría explicar así mismo, por qué Neptuno está perdiendo sus anillos? ¿Explicaría porque el campo magnético terrestre ha comenzado a “volar” a velocidades del orden de 55 km/año (en 1970 era de 10 km/año) lo que ha obligado a modificar a las carreras el Modelo Magnético Mundial, para que (por ejemplo) entre otras cosas, podamos seguir volando en aviones con seguridad?

 

lo sabemos, pero lo que sí sabemos es que hay una élite muy interesada en manipular la información, en utilizarla para culpabilizar (y asustar) al resto de habitantes del planeta de los desmanes (todos los desmanes) que ellos han provocado y que hay una parte de pseudocientíficos (estómagos agradecidos) dispuestos a trabajar para ella y justificarlo ampliamente y que otros, amenazados, están calladitos como tortugas esperando a ver qué pasa. Como curiosidad, por si tienen alguna duda de cómo se monta este circo “científico” para manipular a la población, investiguen a ver quiénes fueron los científicos que lucharon por degradar a Plutón a la categoría de planeta enano (y lo consiguieron), y quienes son los que están luchando por demostrar que existe ese nuevo planeta X. ¡Oh, qué causalidad¡, perdón casualidad, ¡son los mismos! (Mike Brown, Konstantin Batygin, Elisabeth Bailey ó Caltech-). Si lo logran seguro que serán recompensados aún más, con el premio noble.., perdón otra vez, con el premio Nobel.

 

Busquen en las noticias y comprobaran fácilmente este grado de manipulación. Noticia de un día cualquiera ”Se está descongelando el polo sur”. Noticia de la semana siguiente: “Se han descubierto volcanes activos en el mar debajo de la Antártida”. ¿Calentamiento por CO2? Otra: “Los osos polares se extinguirán en el 2050 al ritmo que sigue en el polo norte la retirada de sus hielos” “Firma para luchar contra el calentamiento global”. Noticia de la semana siguiente: “Científicos canadienses constatan el aumento espectacular de la población de osos polares”. Noticia: “El deshielo de Groenlandia y del ártico, provocará la ruptura de la corriente del atlántico norte, lo que provocará a su vez, el enfriamiento de Europa”. Noticia dos años más tarde: “Se constata que la corriente del atlántico norte sigue fluyendo y no se entiende como: ¡debería de haberse parado!”. Y así sucesivamente, ninguna de sus predicciones se cumplen, pero ¡no se equivocan nunca!.

 

Este tipo de “científicos” y de ciencia, han conseguido que “el calentamiento global causado por el hombre” deje de ser una hipótesis (opinión o explicación especulativa) sobre la causa del cambio climático, para convertirse en un principio moral y político de carácter indiscutible sin ningún tipo de demostración. Sus defensores afirman que ya no hay posibilidad de debate, que ya está todo “demostrado” y que cualquier crítica, por muy rigurosamente científica que sea, es peligrosa porque pone en peligro a toda la humanidad y a todo el planeta, porque “llegaremos tarde” (¿A dónde?). El que se oponga, debe ser defenestrado, al poner a toda la humanidad en peligro. ¿Quién podría enfrentarse a tamaño desafío? Esta gente convierte hipótesis (especulación) en teorías (opinión demostrada) con una insolencia pasmosa y sin matemática de por medio (ciencia exacta).

 

En esas estamos los que no comulgamos con ruedas de molino: en la ignominia y el desprecio social, sobre todo, de los autodenominados ecologistas dispuestos a seguir a cualquier cosas que parezca verde, aunque sea un tanque de guerra. Hoy en día, ser inteligente, es toda una proeza de valor contra la opinión pública. Estos nuevos imanes e obispos de la verdad absoluta (científicos, políticos, ecologistas), se visten con los ropajes de la ciencia para ejercer como como inquisidores contra toda disidencia. Creemos que le hacen un flaco favor a la ciencia, atrayendo sobre ella un halo de desconfianza y de descrédito que con el tiempo se volverá en su contra. Siempre no van a ir los vientos a favor, deberían tenerlo en cuenta.

 

El malo de la película que nos cuentan (siempre tiene que haber un malo en una película), lleva por nombre CO2 (¡un nombre de malo tipo Guerra de las Galaxias! –C3PO, R2D2, etc-). Es un gas y representa solo el 0,04 % de la atmósfera (o sea, 400 partes por millón), por lo que sus cambios se cuentan en centésimas por millón (han leído bien). Debido a esta escasísima presencia, se le denomina gas traza. A esta insignificante traza, es a la que se le achaca todo el calentamiento planetario. Si, solo a eso. Por comparar, el vapor de agua, otro gran acumulador de calor conocido por todos, representa el 0,40 % (4.000 partes por millón) o sea, 10 veces más a nivel atmosférico, pero en superficie llega a ser entre el 1% y el 4%, es decir, entre 25 y 100 veces más importante en concentración que el CO2, y por tanto, más creador del efecto invernadero que el CO2 (95% del efecto invernadero), sin embargo, no es tomado en cuenta para el estudio del calentamiento por el IPCC, y no se justifica esta cuestión, solo se le desprecia y ya está. ¡Oh!, despreciar porque si, ¡que científico…!

 

Si el calentamiento atmosférico estuviera producido por el CO2, según los modelos climáticos, este debería producirse primero sobre los 10-15 km de altura (a nivel de la situación de los gases invernadero) y no a ras de suelo, en la atmósfera inferior, sin embargo, esto no sucede; de hecho, sucede todo lo contrario, se ha constatado que la atmósfera superior se ha enfriado en las zonas altas hasta contraerse intensamente (2018), algo que mantiene preocupado “al personal”, mientras que la inferior si se ha calentado, por eso todos los días nos bombardean con noticias del tipo: “el mayo más caliente desde que existen registros”, que dan una idea de calentamiento global de la atmósfera, lo que en realidad, solo sucede a ras del suelo. Global no es, la atmósfera tiene muchos kilómetros de altura y no se calienta de manera uniforme de arriba abajo o al revés.

 

El “calentamiento global” tiene esta otra gran falsedad: casualmente, el calentamiento se produce donde más vapor de agua hay: en la atmósfera inferior. La atmósfera superior no se calienta, y es esta diferencia tan acusada de temperatura entre dos las masas de aire, lo que provoca que al comunicarse entre sí e intercambiar sus posiciones, se den los eventos climáticos tan extremos abruptos e intensos (tornados, huracanes, tormentas de granizo inmensas, gotas frías, inundaciones descomunales y muy rápidas, etc) de los que informan tanto en las noticias. Si toda la atmósfera estuviera igual de cálida, esto no sucedería, todo sería más estable como cualquiera puede entender. Estos fenómenos, al contrario de lo que nos venden en los telediarios, demuestran todo lo contrario: no hay calentamiento global, lo que existe es una bipolaridad térmica en la atmósfera muy acusada, que provoca estos fenómenos atmosféricos extremos.

 

Repetimos 31.500 científicos han suscrito una declaración en la que se niegan a afirmar que el calentamiento del planeta sea la causa del cambio climático y no científicos de la universidad Rey Juan Carlos, son científicos de reconocidísimo prestigio. Una parte de éstos, científicos de la NASA, han descubierto hace 1 año que el clima de la tierra cambia en un ciclo regular de 445.000 años por la acción gravitacional de Venus y de Júpiter sobre la órbita terrestre, y ¡oh! casualidad, Júpiter está acercándose ahora a la Tierra, provocando ese tirón gravitacional. Científicos de la ESA y de la Academia de Ciencias de Rusia, expertos en climatología solar, afirman que dentro de 10 años, la tierra entrará en un miniciclo de enfriamiento, lo que denominan, mini edad de hielo (mínimo de Maunder). Estas noticias contradicen la teoría promovida por la ONU desde 1997, pero solo aparecen un día en los medios y desaparecen al día siguiente; no se repiten machaconamente día tras día, semana tras semanas, mes tras mes.., no interesan que se recuerden, se apartan de la circulación informativa, generarían debate; no, debate no, eso no está bien para poder manipular.

 

Hay muchas más razones para dudar de las conclusiones oficiales de los “científicos” del IPCC, como los datos sobre la evolución de las temperaturas de los dos últimos siglos, la falta de relación entre el aumento de CO2 y el aumento de la temperatura global, o con el aumento de la actividad industrial humana, o las pruebas contenidas en el registro histórico sobre períodos más fríos o más calurosos, más húmedos o más secos de lo normal de diferente duración, recogidos en todas las culturas humanas (China, Egipto, Grecia, Roma, Sumerios, Mayas, Aztecas,…), durante más de 4.000 años, y que llevaron a hambrunas, epidemias, emigraciones y guerras (y no había quema de combustibles fósiles). Es más, el registro paleoclimatológico (clima antiguo) demuestra que el supuesto causal en el que se basa esta teoría (aumento de CO2 Þ aumento de temperatura) es totalmente falso, porque lo que se ve en este registro es que pasa todo lo contrario: primero aumenta la temperatura del planeta, y más o menos 800 años después, aumenta el nivel de CO2.

 

Entonces, ¿porqué quieren engañarnos? ¿porqué quieren asustarnos? ¿porqué quieren que todos pensemos lo mismo?

Bien, pero, preguntémonos ¿qué es lo que provoca de verdad, el aumento o disminución de la temperatura terrestre? La respuesta más evidente es: el espacio exterior y dentro de éste, evidentemente, el sol y su heliosfera, lo que se denomina clima espacial. Estos son los grandes determinantes del clima terrestre, aquellos que la nutren de energía (la Tierra, como todo planeta, no produce energía, la absorbe) por eso solo los modelos climáticos basados en la actividad solar (clima espacial) son los que aciertan en las predicciones. Curiosidad, los de la Tv no se basan en esta actividad ¿entienden ahora por qué no aciertan? Fallan en sus predicciones de manera sistemática, pero en lugar de asumir su incompetencia su respuesta es querer asustarnos. ¿Entienden porque hay que generar cada vez más y más alarma de forma continua? Hay que “catastroficar”, asustar, meter miedo, para descargar responsabilidades, justificar gastos y más manipulaciones.

 

Y aún queda una montaña más de pruebas (de hecho, es tan falso que tuvieron que alterar los datos, para que encajaran en sus predicciones previas y provocar la votación positiva del acuerdo en la cumbre de Kyoto), pero nada de ello es suficiente para declarar inocente al pobre CO2. Para los Pseudo-científicos untados está claro: aquí el malo es el del 0,04%. ¡Muerte al culpable!

Convertir una opinión “científica” (calentamiento global) en una ideología política, en dogma de fe, en principio moral y político indiscutible, utilizar la ciencia para hacer política, es un desprestigio total y absoluto para la ciencia (para la política evidentemente no, ya está suficientemente desprestigiada), que se convierte entonces, en la nueva dictadora de la manera de pensar y la que impone lo que debemos creer y no creer; no pensamos que sea una misión de la ciencia, de hecho, nunca lo ha sido (¡si Galileo levantara la cabeza!). La forma de obrar de estos “científicos”, demuestra a las claras, que no lo son, y que algo se cuece escondido por detrás.

 

¿Porqué no justifican la influencia del cambio del campo magnético terrestre y en el cambio climático si tan buenos científicos son?

Los actuales tribunales de la inquisición, no están formados por clérigos, sino por científicos, políticos y ecologistas. La politización de la ciencia, la ciencia al servicio de la política, no es una buena noticia para la humanidad. Cuando el dinero determina la investigación, ya saben el dicho: “suficiente investigación demostrará cualquier cosa”. De 170 millones de $ anuales, se ha pasado a 2.000 millones de $ en inversión para el estudio según el enfoque del IPCC, y esto, solo en EE.UU. ¿Cuántos “científicos” viven hoy de esto? Evidentemente, lo primero es comer.

 

Mientras, los barcos seguirán contaminando el aire del planeta a un nivel bestial, incalculable, como el equivalente a ¡4 billones de coches! más o menos (y no hemos contabilizado la contaminación del mar por la limpieza de fondos, ni las armadas de guerra), y ningún colectivo ecologista dirá nada, ni organismo internacional legislará nada; mientras las aviones calientan el planeta y tampoco nadie está interesado en calcular su daño, ni legislar sobre el asunto, los pobres coches que sirven a la población mundial en sus desplazamientos para mejorar sus medios de vida, que contaminan y calientan el planeta una miseria, si que son acusados de culpables y son fuertemente legislados con normativas e impuestos “para luchar contra el calentamiento global”. Es la lógica del abuso, me meto con el más débil aunque no tenga responsabilidad alguna, se que voy a ganar: vamos a culpabilizar a toda una población mundial y a repartir culpas.

 

Así, mientras estos “3 gatos” descargan sus responsabilidades y buscan problemas falsos (coches de gasoil), y dan soluciones falsas (coches eléctricos), y todos piensan ¡que buenos son, cuanto nos quieren!, ellos están preparando su nuevo negocio del futuro, que, como es lógico, cuando sus consecuencias negativas hayan dejado peor el planeta que antes (por ejemplo, ¿cómo van a reciclar los más de mil millones de baterías?), volverán a hacernos creer a todos que somos responsables de sus desmanes y prepararán consecuentemente, el siguiente negocio. La sed manipulativa de estos “3 gatos” no se sacia nunca, y si es a nivel masivo, de dimensiones mundiales, astronómicas, entonces, entran en éxtasis.

 

Insistimos, no estamos a favor de la contaminación, por eso no estamos a favor de que nos manipulen, de que nos engañen. Decir que los coches eléctricos son la solución contra la contaminación es una falacia total, y que es una solución contra el cambio climático, otra. Entre el 70-80% de la electricidad, se produce actualmente con la quema de combustibles fósiles (las energías alternativas no cubren la demanda, gracias a la visión de futuro de los “3 gatos” de siempre hace décadas). ¿Sabían que lo que queman las centrales eléctricas es el mismo combustible que el de los barcos que ya les comentamos en el primer artículo? El color amarillo de sus torres de humos, no son colorante alimentario, son puro azufre (infierno). ¿Cómo va entonces, un coche eléctrico a ser menos contaminante? Al contrario, entre más aumente su número más contaminación y CO2 se producirá en el planeta. Sin embargo el gasoil de los coches actuales, es purificado por las exigencias técnicas de la alta presión de inyección de sus motores. ¿Porqué entonces, se castiga al coche de gasoil por “contaminante”, si es más limpio?

 

Queremos un planeta más limpio, por eso no nos gusta que nos engañen con la forma de conseguirlo. ¿Alguien ha pensado en cuanto cobre para los motores y litio para las baterías, se necesitan para electrificar todo el parque móvil mundial? ¿Alguien ha pensado en el daño medioambiental que la cantidad ingente de minas necesarias para esta electrificación, producirá en el planeta? ¿Existe suficiente cantidad de estos materiales para mil millones (por ahora) de vehículos? ¿Y la readaptación de las líneas eléctricas para soportar semejante tráfico de electricidad? ¿Quién la pagará? ¿No aumentará esto el precio de la electricidad? ¿No implicará más dependencia aún de los combustibles fósiles? ¿Alguien ha calculado esto?

 

Cualquier inexperto con los datos en la mano y comparando, sabe que la mejor alternativa ecológica actual hablando de autos (con diferencia) son los motores de aire (inexistentes) o en su defecto, los de gasoil o los de gasolina-gas o los de gasoil-mini híbridos (defenestrados), pero por una razón no contada…, hay que imponer los eléctricos. ¿Alguien ha calculado la cantidad de legislación restrictiva de derechos y libertades, que vamos a tener que soportar por estos falsos motivos? ¿Y los impuestos extras que se van a implantar y a justificar por “un planeta más ecológico”? ¿Y el considerable sobreprecio del vehículo eléctrico? ¿Y la cantidad de falsos ecologistas que defenderán todas estas cuestiones? ¿Podrán desplazarse en coche en el futuro, las clases medias y bajas, cuando tengan que cumplir con la obligatoriedad de comprar un coche eléctrico (más caro)? ¿No es una forma encubierta de generar diferencias sociales entre los que puedan tener coche eléctrico y los que no? ¿Se pretende un control encubierto de la población en el futuro?

 

Tener un coche eléctrico implica poseer un cargador (esta instalación constituye por tanto, la primera “inversión” en la compra de un coche eléctrico, la cual suele oscilar entre 700 y 1.200€ que ha de sumarse al precio del mismo). Dicen, que a pesar de que el precio de compra es mayor (hasta más del doble de caro que el convencional), a la larga sale más barato ya que la recarga eléctrica es más barata. ¿Seguro? ¿Alguien duda de que cuando existan suficientes coches eléctricos, el precio de la electricidad aumentará considerablemente? ¿No se justificará la subida, como siempre, “debido a la mayor demanda”? ¿Caerán ustedes en esta trampa? ¿Porqué insisten en engañarnos?

 

Por favor, no nos crean, no pedimos pleitesía; infórmense, busquen, indaguen y comprobarán por si mismos todo lo que aquí decimos. Ya saben, cuando alguien les critique por no pensar como “la opinión pública” que sale en los medios de comunicación sobre este tema, pueden tener absolutamente claro que se encuentran frente a un memo (se cree un buen ecologista y alguno hasta lo es); sean valientes, aguanten, ya pasará el temporal (¡eso esperamos!); no desprecien, practiquen la piedad, siempre es el camino más rápido para la paz mental. Él o ella, no dejará de ser memo por ello, pero ustedes descansarán emocionalmente del estrés que la estupidez extendida provoca.

 

Esperamos que les haya ayudado esta trilogía de artículos, a comprender algo más el grado de manipulación informativa (masiva) a la que estamos siendo sometidos todos con el pretexto de la ecología, del bien del planeta y bla, ba, bla, para hacernos sentir culpables de lo que no somos ni siquiera responsables, utilizando para ello, incluso a niñas de 15 años (Greta Thunberg) de manera totalmente desvergonzada (todo vale), para generar esta corriente de opinión. Esperamos que les ayuden también, a decidir con tranquilidad, si prefieren ser rebaño o leones.

 

Ha sido algo largo, lo sabemos, pero …, no nos hubiesen comprado el libro, ¿verdad?.

 

Por cierto, ¿tendríamos que quemar más combustibles fósiles para producir más CO2 para prevenirnos un poco, antes del próximo mínimo de Maunder que se avecina? A lo mejor es que lo saben y quieren que muramos de frío.

 

Salud y suerte.

 

José Ignacio Quintero Rosales es coach y entrenador de Inteligencia Emocional.

 

Comentarios

  • Ignacio Quintero
    14/07/2019 - 18:52

    Ayer mismo se ha publicado un estudio de científicos finlandeses en el que se afirma que el porcentaje antropogénico en el calentamiento planetario es absolutamente despreciable, del orden del 0,01%, criticando abiertamente las conclusiones del IPCC de la ONU en su informe y afirmando que el controlador climático con más influencia son, como recogemos en el artículo, el vapor de agua ( las nubes).

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